En la película "No mires arriba", el personaje interpretado por Leonardo DiCaprio descubre que un cometa se dirige directamente hacia la Tierra. En la vida real, los científicos rastrean constantemente asteroides y cometas para ver si corremos un peligro similar, y no sería la primera vez, ya que hay pruebas de que la colisión de un gran asteroide con nuestro planeta provocó la Edad de Hielo hace 13.000 años. La agencia espacial estadounidense NASA ha estado trabajando en cómo desviar un objeto del espacio profundo, y fue el pasado 24/11/21 cuando dieron su primer gran paso lanzando la misión Double Asteroid Redirection Test (DART). Esta nave espacial viajará alrededor del sol y se estrellará contra un pequeño asteroide a 25.000 km/h en octubre de 2022. El nombre del asteroide es Dimorphus, y no supone un peligro para la Tierra, simplemente es una prueba. Si la misión tiene éxito, demostraría por primera vez la capacidad de la humanidad para alejar un asteroide de la Tierra.
La misión DART es algo inusual para la NASA, que se centra principalmente en la exploración, la vigilancia del clima y la búsqueda de signos de vida en nuestro sistema solar. Pero desde 2005 también se encargan de defendernos de los objetos espaciales, y es que la NASA ha hecho aterrizar sondas en muchos objetos del espacio, pero golpear un asteroide con la suficiente fuerza como para alterar su órbita plantea nuevos retos a los ingenieros y científicos de la agencia. DART tendrá que dar en una diana que está a unos 11 millones de kilómetros. Se trata de una compleja coreografía orbital que implica un tiempo de lanzamiento preciso y disparos intermitentes de una docena de propulsores a bordo que afinarán la trayectoria de DART para colisionar con Dimorphos.
Diez días antes del impacto, DART desplegará un pequeño satélite que lleva dos cámaras para presenciar la misión desde una distancia de 50 km. Además, la cámara a bordo de la nave DART transmitirá fotos a la Tierra hasta 20 segundos antes del impacto. Para comprobar si DART ha tenido éxito, los científicos medirán cuánto cambia la órbita de Dimorphos tras el impacto. Si la órbita del asteroide se acelera al menos 73 segundos, la misión habrá sido un éxito, aunque la NASA espera algo más significativo, un cambio de unos diez minutos.