Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros de análisis para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, así como para el análisis de su navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.
Cualquiera que pase un tiempo en Ibiza pronto se da cuenta de que nuestra isla está bendecida con una profusión de poderosas mujeres independientes. Por eso no es de extrañar que en la antigüedad la deidad principal de Ibiza no fuera un dios masculino, sino la diosa Tanit. Han pasado muchos siglos desde que la religión primitiva que engendró a Tanit desapareció de Ibiza, pero el espíritu de fuerte energía femenina que representa aún resuena en toda la isla. Es ese espíritu el que ha atraído a tantas mujeres maravillosas a venir aquí buscando un lugar donde poder expresarse plena y libremente.
¿Cómo surgió la energía de esta diosa tan especial en Ibiza y por qué sigue aquí después de tantos años? Los fenicios fueron los primeros en asentarse en Ibiza hace unos 2.600 años, pero 100 años después, el poderoso Imperio Cartaginés sustituyó a Fenicia. Tanit era la deidad principal de Cartago, y llevaron el culto a esta diosa a su colonia ibicenca. Era un poderoso símbolo de la fuerza femenina y una diosa de la fertilidad que vigilaba los campos, regulaba el clima y aseguraba cosechas abundantes. Tanit era idolatrada por los ibicencos, y durante siglos, se la honró con una multitudinaria fiesta anual de la fertilidad.
El culto a Tanit dominó Ibiza durante 400 años, pero cuando Cartago fue derrotada por el Imperio Romano, fue sustituida gradualmente por las diosas romanas. A lo largo de los siglos siguientes, el culto religioso en Ibiza pasó de los dioses romanos al Islam, y finalmente al cristianismo, pero de alguna manera el espíritu de Tanit siempre permaneció bajo la superficie. En 1907, surgió de las cenizas, cuando el santuario de es Culleram, cerca de Cala San Vicente, fue descubierto por la Sociedad Arqueológica de Ibiza. Éste era el mismo lugar donde se celebraban las antiguas fiestas de Tanit, y en la cueva se encontraron más de 600 tallas y estatuas de ella. Estos descubrimientos despertaron una creciente fascinación por Tanit que alcanzó nuevas cotas cuando Ibiza se convirtió en un destino internacional en los años 70 y 80. En consonancia con esa época, se reinventó como símbolo de amor, sensualidad y libertad. Hoy su imagen se encuentra en muchos lugares de la isla, desde piezas de arte que adornan las paredes de hoteles y villas, hasta recuerdos en los mercadillos de verano. Es verdaderamente eterna.