El pueblo de Sant Carles pertenece al municipio de Santa Eulària, sus montañas son de tipo calcáreo y las partes de tierra roja indican mucho contenido en hierro, lo cual fue muy óptimo para la agricultura. Su población está dispersa.
En el Suroeste, en el Puig de s’Argentera (142 m), hubo una explotación de recursos naturales como plomo, plata y algún residuo de oro. Esta explotación estuvo activa desde la época de fenicios y púnicos hasta el final de la Guerra Civil Española, momento en el que se abandonó. La línea de costa de Sant Carles es accidentada y peligrosa para los navegantes debido a la abundancia de islotes, arrecifes y losas.
A Sant Carles pertenecen playas como Pou des Lleó, Aiguas Blancas, Es Figueral, Cala Llenya, Cala Mastella. Son playas de ir por la mañana ya que el sol se pone pronto.
La parroquia de Sant Carles se creó en 1785 a raíz de la decisión del obispo Manuel Abad y Lasierra, quien fue el primer obispo de Ibiza y Formentera, de construir parroquias por las Pitiüsas.
Concretamente su edicto decía que frente al islote de Tagomago existía un territorio muy fértil llamado Es Figueral, muy despoblado por encontrarse alejado de la vicaría de Santa Eulària, y que era conveniente hacer allí una nueva parroquia que se dedicara a Sant Carles. Tan pronto como se publicó el edicto comenzó la construcción del templo parroquial, pero no se levantó en Es Figueral sino en el centro del término parroquial, en Peralta.
No se sabe cuándo se terminó de construir pero cabe suponer que a finales del siglo XVIII se encontraba funcionando. El porche, el campanario y la casa rectoral son posteriores. Se dice que es una de las tres iglesias más elegantes de Ibiza (junto con la de Sant Llorenç y Sant Mateu), y que posiblemente fueron dirigidas por el mismo maestro de obras.
En 1936 quemaron el retablo, tallas, lienzos y los libros del archivo parroquial.