Ibiza multiculturalEn estos tiempos de creciente tensión en Oriente Próximo, muchos de nosotros en Ibiza examinamos nuestros valores acerca de la religión, la seguridad y la identidad. La información globalizada nos muestra en nuestra propia casa el sufrimiento de los niños palestinos e israelíes. La globalización de la economía hace que nos preocupemos por nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos. De manera general, el medio ambiente es una fuente de inquietud para cualquiera que esté mínimamente informado. Ya no podemos seguir viviendo en nuestra bella isla sin pararnos a reflexionar sobre nuestro lugar en un mundo que pareciera estar en guerra consigo mismo.
Podemos considerar que Ibiza es un microcosmo representativo del mundo entero. Debido a nuestra ubicación, nunca han faltado invasores y ejércitos para conquistarnos y aportar valores, tradiciones y linajes. Desde un punto de vista genético, las invasiones han creado una población dinámica y rica en diversidad. Somos una mezcla de españoles, árabes y sefardíes, entre otros pueblos. Un estudio reciente realizado a partir de muestras de ADN concluye que cerca del 20% de los genes de los españoles son de origen judío sefardí, y otro 11% de origen magrebí. Esta herencia genética refleja la diversidad cultural y religiosa de nuestra historia. La influencia de judíos, musulmanes y católicos ha dejado en España e Ibiza una historia y una mezcla genética realmente multicultural. Las tensiones que existen entre las tres principales religiones abrahámicas (cristianismo, judaísmo e islam) no tienen por qué existir en Ibiza. Podemos aceptar nuestro legado y construir a partir de él, enseñando a nuestros hijos que las diferencias entre las personas son sanas y que aceptarlas en los demás es lo que nos hace ser verdaderamente humanos.
La intolerancia se basa en el miedo y la inseguridad. Las personas que son intolerantes dejan al desnudo, ante todos, su lado más débil. Si nosotros animamos a nuestros hijos a aceptar y dialogar, vivirán alejados de la ignorancia y la desconfianza. Los retos económicos y medioambientales a los que tendrán que enfrentarse son tremendos. Tenemos el deber de moldear la tolerancia de nuestros hijos para que tengan esperanza y valor para enfrentarse a los desafíos del futuro. Texto: Amanda Murphy