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El Obispo que transformó Ibiza

Por Helena Sánchez
1 Sep 2018 647 Share
Manuel Abad y Lasierra fue el primer obispo de Ibiza (de 1783 a 1787). Nació en Aragón, realizó estudios universitarios y se ordenó sacerdote. Poco después se hizo monje benedictino e ingresó en un monasterio. Gracias a sus investigaciones en archivos históricos, obtuvo el agradecimiento del rey, porque iba descubriendo antiguos privilegios de la corona olvidados siglos atrás. Fue prior de un pequeño territorio más bien árido donde empezó con sus ideas de concentrar a la población y hacer mejoras en técnicas de cultivo que más tarde propondría al llegar a las pitiusas.
En 1783 fue nombrado obispo de Ibiza. La idea no le gustó mucho, pero un año después se trasladó a Ibiza y organizó la construcción de todas las nuevas parroquias pitiusas. Con él se empezó a usar la lengua castellana en los documentos de la Iglesia en lugar de la catalana. Fundó un hospicio en Dalt Vila para atender a las personas más pobres, etc.
Sus tareas se vieron aumentadas. Preparó un documento donde informaba de que Ibiza y Formentera eran muy ricas y fértiles, pero que las pocas ganas de trabajar de sus pobladores las habían llevado a un estado de miseria. Sus críticas se extendían al sistema institucional y legislativo. Así pues, solicitó crear una Junta de Gobierno con un Plan de Mejoras. El Plan se aprobó 5 meses después. Mientras, solicitaba su traslado pues, según sus palabras, «el clima africano de los veranos en esta tierra» perjudicaban su salud, y volvió a la península.
En 2009 se instaló una escultura en bronce de este obispo en la plaza del pueblo de Santa Gertrudis, obra de Pere Joan Hormigo.

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