Durante años se han estudiado las propiedades de la cicatrización de heridas por diferentes longitudes de onda de luz. Investigaciones recientes han demostrado que la terapia de luz de bajo nivel puede ayudar a curar lesiones tanto en el cerebro como en la médula espinal. Pacientes que habían sufrido lesiones cerebrales traumáticas moderadas recibieron terapia de luz a través de un casco que emite una luz infrarroja. Se utilizó la Resonancia Magnética (RM) para medir los efectos de la terapia de luz y encontraron que la terapia de luz de bajo nivel generó un cambio significativo en la conectividad de siete regiones del cerebro. Esta efectiva terapia es segura y fácil de administrar ya que no requiere cirugía ni medicamentos, además, la portabilidad del casco también indica que puede aplicarse en entornos fuera de un hospital. El líder de la investigación cree que esto podría tener aplicaciones en el tratamiento de muchas otras condiciones neurológicas. “Hay muchos trastornos que involucran la conectividad cerebral, especialmente en psiquiatría, donde esta intervención podría tener un papel importante. El TEPT, la depresión y el autismo son áreas prometedoras para la terapia de luz”.
Otra nueva tecnología podría curar lesiones en las conexiones nerviosas de la médula espinal al llevar luz infrarroja directamente a la fuente del daño. Se trata de un novedoso enfoque terapéutico que consigue la curación de la lesión mediante un implante. La terapia de luz, llamada fotobiomodulación (FBM), ya ha demostrado su capacidad curativa cuando se puede administrar con precisión directa. Este nuevo tratamiento lo aplica en la médula espinal con un implante que puede iluminar con luz infrarroja el área lesionada. El procedimiento normal después de una lesión de la médula espinal es realizar una cirugía que estabilice los huesos que han sido dañados por el trauma. Ahora los cirujanos tendrán la oportunidad, durante la misma operación, de implantar un dispositivo luminoso FBM que podrá actuar directamente sobre la propia médula espinal. Las primeras pruebas han demostrado que este método puede ofrecer mejoras significativas, incluida la restauración de la sensación y el movimiento, además de la regeneración de las células nerviosas dañadas. Se necesitan más pruebas antes de que esto pueda adoptarse universalmente, pero promete llevar la curación de la médula espinal a un nivel completamente nuevo.