El desastre nuclear más importante de la historia de Estados Unidos tuvo lugar en 1979, cuando uno de los reactores de la central nuclear de Three Mile Island, en Pensilvania, sufrió una fusión parcial. La emisión de grandes cantidades de gas radiactivo aterrorizó a la población e impulsó un movimiento antinuclear. Ese reactor se cerró, pero el otro reactor de Three Mile siguió funcionando de forma segura durante más de 40 años hasta su cierre definitivo en 2019. En una llamativa señal del renovado interés por la energía nuclear, Constellation Energy planea reabrir esa planta. La industria nuclear ha aprendido valiosas lecciones de los accidentes del pasado, y los diseños avanzados de los reactores hacen que las centrales nucleares modernas sean mucho más seguras que sus predecesoras. Un excelente ejemplo de seguridad de la energía nuclear es Francia, que durante muchos años ha obtenido el 70% de su electricidad de centrales nucleares y nunca ha tenido un accidente grave.
Hasta hace poco, la industria nuclear estadounidense estaba en declive. Pero con el aumento de la demanda energética y la preocupación por la contaminación, muchos estados y empresas están reconsiderando la energía nuclear, que puede producir electricidad las 24 horas del día sin contaminar. Empresas tecnológicas como Microsoft, Apple y Google han mostrado un creciente interés por la energía nuclear en su lucha por satisfacer sus crecientes necesidades energéticas. Los centros de datos de los que todos dependemos para nuestros teléfonos y ordenadores necesitan energía las 24 horas del día, y la nuclear es la única forma de suministrarla de forma limpia. Como ejemplo, Microsoft ha firmado un contrato de 20 años para comprar energía a la nueva central de Three Mile cuando abra. Constellation tiene previsto gastar 1.500 millones de euros en remodelar el reactor, que empezará a suministrar energía en 2028. Tendrá una capacidad de 835 megavatios, electricidad suficiente para más de 700.000 hogares. El nombre de “Three Mile Island” se convirtió en la abreviatura de los riesgos que plantea la energía nuclear tras el problema de 1979, pero ahora se escribe un nuevo capítulo. “El simbolismo es enorme, dijo Joseph Domínguez, director ejecutivo de Constellation. “Este fue el lugar de uno de los grandes fracasos de la industria, y ahora puede ser un lugar de renacimiento”.