De padre gallego y madre ibicenca, en 1888 nació en Ibiza el más pequeño de 8 hermanos, Joan Gómez Ripoll, más conocido como “Campos”, y murió en Palma en 1942. Después de estudiar secundaria empezó a trabajar de cantero a los 16 años, primero en Ibiza y después en Palma, donde en poco tiempo se le consideró oficial de primera. Además, continuó sus estudios particulares de dibujo y escultura en la Escuela de Artes y Oficios. También comenzó a leer obras de contenido social, de autores como Marx, Proudhon y Kroptkin, que le aportaron un profundo sentido social de la existencia. Volvió a Ibiza para hacer el servicio militar y al terminar se dio de alta como maestro de obras. Se casó en 1917 y tuvo dos hijas. En 1920 emigró a Cuba, donde siguió trabajando en su oficio durante los nueve años que residió allí, e incluso se construyó una casa con la intención de llevar allí a su familia, pero fue destruída. En 1929 volvió a Ibiza y tuvo una tercera hija. Se afilió al partido Obrero Español en 1932. En julio de 1936 es encarcelado en el castillo y un mes más tarde liberado por los Republicanos. Durante 5 semanas de mandato republicano fue delegado de trabajo, industria y obras públicas, pero, cuando los republicanos abandonaron la isla, se trasladó con su familia a Valencia y Castellón hasta que al acabar la guerra volvió a Ibiza. Sin embargo, el 21 de abril de 1939 fue detenido y trasladado a Palma. Se le acusó de fundir campanas de las iglesias y haber ordenado el derribo de la de Sant Elm, entre otras acusaciones. A pesar de tener buena conducta y carecer de delitos de sangre, fue condenado a muerte y ejecutado en la pared del cementerio de Palma en septiembre de 1942.
En 2001 El Consell de Ibiza y Formentera colocó una placa en la casa donde nació, en la calle Josep Verdera.
¿Pero por qué hablamos de Campos? Porque su obra arquitectónica es la más importante y coherente realizada en la isla en el primer tercio del siglo XX, que era un momento en el que los maestros de obra autodidactas superaban a los propios arquitectos.
En 1917 realizó su primera obra: un mausoleo en el antiguo cementerio de Ibiza. En Cuba entró en contacto con la arquitectura colonial que caracterizó su obra posterior, y luego en Ibiza montó su propia empresa constructora. Una casa de campo en Sant Joan en 1930 fue el inicio de encargos cada vez más importantes, coincidiendo con la expansión de la ciudad de Ibiza con sus nuevos ensanches. Se encargó de la tribuna de un edificio en la calle Bisbe Torres número 2 y del edificio conocido como Casa Vilàs. entre las calles Bisbe Azara y Bisbe Cardona. También el edificio en la calle Madrid número 13. Y, sobre todo, en 1933, su obra más emblemática y famosa: El Gran Hotel, después llamado Hotel Montesol en Vara de Rey. Una placa en la entrada le menciona. Instruyó trabajadores e intercambió planos que en ocasiones llevó a equívocos al documentar su obra. Su legado ha sido declarado Bien de Interés Cultural.