En la última década ha habido una tendencia a dejar de utilizar el efectivo para pagar. Esto fue especialmente notable en Suecia y los demás países nórdicos, donde un número creciente de comercios ni siquiera aceptaban efectivo. Pero parece que esa tendencia se está invirtiendo, y es que el Banco Central de Suecia ha pedido recientemente una legislación que promueva y proteja el derecho de los ciudadanos a pagar en efectivo, en lugar de con tarjetas o aplicaciones de teléfono. El Ministro de Finanzas explica: "Básicamente, estamos garantizando que nadie quede excluido de la posibilidad de pagar. Apoya a las personas que no pueden o no quieren pagar digitalmente. El efectivo también hace posible los pagos en tiempos de crisis, como una catástrofe natural o un ataque a las infraestructuras". Si no se dispone de la electricidad y del Internet necesarios para los pagos sin efectivo, se necesitaría dinero físico para que la gente pudiera hacer compras esenciales y para que los comercios siguieran funcionando. Además, el efectivo fomenta la competencia en el sector financiero, ya que es la única forma de pago que no cobra comisión.
El dinero en efectivo también es importante para proteger el derecho a la intimidad. Quienes aprecian su libertad no quieren que los bancos y el gobierno conozcan cada una de sus compras. China por ejemplo rastrea todas las transacciones para controlar a su población. Se llama "Sistema de Crédito Social", y el gobierno siempre está vigilando si tus compras se ajustan a lo que han decretado como "buena ciudadanía". Si tu puntuación es baja te castigan cerrándote la cuenta o imponiéndote otras sanciones, algo que que las sociedades democráticas no quieran copiar.
Suecia no es el único país que ha dado este giro político sobre el uso del efectivo. Italia ha aumentado el límite de pago en efectivo de 2.000 a 5.000 euros y ha puesto fin a otras medidas antiefectivo, a pesar de la resistencia de la Comisión Europea. Eslovaquia ha consagrado en su Constitución el derecho al pago en efectivo, y Austria ha propuesto lo mismo. Incluso en Noruega el gobierno pretende reafirmar el derecho de sus ciudadanos a utilizar dinero en efectivo. Es una tendencia que apoya la libertad personal y la autosuficiencia.