La búsqueda de fármacos que puedan tratar de forma segura y eficaz trastornos como la esquizofrenia y el deterioro cognitivo ha llevado a los investigadores por un camino interesante. Las opciones farmacéuticas existentes para el tratamiento no son muy eficaces y tienen efectos secundarios importantes, por lo que sólo se administran como último recurso. La esquizofrenia y otros problemas de deterioro cerebral se producen cuando las conexiones entre las células cerebrales (neuronas) no funcionan correctamente. Estas conexiones se denominan sinapsis, y la capacidad de formar nuevas, especialmente en respuesta al aprendizaje o cuando las antiguas se han degenerado, se denomina neuroplasticidad. La famosa droga alucinógena LSD es extremadamente buena para mejorar la neuroplasticidad, pero evidentemente no se le daría a un esquizofrénico por razones obvias. Sin embargo, científicos de la Universidad de California han creado una nueva molécula llamada JRT que es idéntica al LSD, excepto que no tiene efectos “euforizantes”. Lo hicieron sustituyendo dos átomos clave.
Su estudio probó la JRT en ratones y descubrió que las conexiones entre las neuronas que impulsan la función cognitiva aumentaban en un 46 %. Además, se produjo un aumento del 18% en las sinapsis de la corteza prefrontal del cerebro, donde se concentran la atención y el procesamiento de la memoria. La JRT también promovió la flexibilidad cognitiva, que es la capacidad de ver una nueva forma de hacer las cosas. La falta de esta flexibilidad está fuertemente asociada con la esquizofrenia. Una ventaja adicional fue que el JRT produjo efectos antidepresivos robustos, mucho más potentes que la ketamina, la opción actual para un antidepresivo de acción rápida.
Sin embargo, a diferencia del LSD, con el JRT no hubo ningún indicio de que los ratones estuvieran sufriendo efectos alucinógenos. “Con sólo transponer dos átomos del LSD, eliminamos el potencial alucinógeno del JRT. El desarrollo del JRT muestra cómo podemos utilizar los psicodélicos como punto de partida para crear mejores medicamentos”. Aunque el objetivo principal de este estudio era la esquizofrenia, la mejora de la neuroplasticidad podría ser muy útil para tratar otras enfermedades neurológicas que se caracterizan por la pérdida sináptica y la atrofia cerebral. Esto es especialmente interesante para el tratamiento del deterioro cognitivo, que es la siguiente fase de la apasionante investigación de este equipo.