Más de 300 millones de personas obtienen su agua dulce desalando agua de mar. Hay más de 21.000 de estas instalaciones de desalinización en todo el mundo, incluidas tres aquí mismo, en Ibiza, y requieren grandes cantidades de energía para eliminar la sal del agua. Existen dos técnicas para desalinizar el agua de mar: la térmica y la de membrana. En la desalinización térmica, el agua se calienta hasta que se evapora, dejando atrás la sal. Este proceso consume mucha energía. El sistema basado en membranas, también conocido como ósmosis inversa, funciona empujando el agua salada a través de una membrana semipermeable, que atrapa la sal. Esto sigue requiriendo una cantidad significativa de energía, pero algo menos que la térmica. En ambos casos, el suministro de energía suele proceder de combustibles fósiles que generan contaminación.
Para resolver este problema, la empresa canadiense Oneka Technologies ha desarrollado un sistema de desalinización flotante que convierte el agua de mar en agua dulce utilizando únicamente la energía que proporciona el movimiento de las olas. Estas máquinas flotan sobre boyas ancladas al fondo del mar y utilizan un sistema de membranas. La energía absorbida del paso de las olas alimenta las bombas que aspiran el agua de mar y la impulsan a través del sistema de desalinización. A continuación, el agua potable es bombeado a tierra a través de tuberías, de nuevo utilizando únicamente la energía de las olas. El sistema funciona con olas de hasta un metro de altura y cada unidad puede producir hasta 49.000 litros de agua potable al día. Estas máquinas son modulares, por lo que pueden anclarse varias boyas una junto a otra para obtener la máxima producción.
La empresa holandesa Desolenator otro planteamiento para la desalinización sostenible. Utiliza paneles solares para generar la electricidad y el calor necesarios para su sistema de evaporación térmica. La electricidad que no se necesita inmediatamente para el proceso se almacena en baterías, mientras que la energía calorífica sobrante se guarda en depósitos de agua caliente. Esta energía almacenada permite al sistema seguir funcionando durante la noche cuando no hay sol. “Las instalaciones de desalinización funcionan convencionalmente con combustibles fósiles”, explica Susan Hunt, de Oneka. “Pero el mundo ha llegado a un punto en el que queremos alejarnos de la desalinización alimentada por combustibles fósiles”.