Mandy
Hayes ha observado y experimentado muchos de los cambios
en la isla. Creció en el seno de una familia que ya
regentaba varios bares y restaurantes, y su padre construyó además
dos hoteles en lo que todavía era el tranquilo pueblo
de Es Canar. Ahora que forma parte de una nueva generación
de propietarios y gerentes, ha conseguido reinventar uno
de sus principales locales a pie de playa, transformándolo
en un chill-out lounge y dos restaurantes junto a la piscina
con un sello muy particular. El local se ha convertido ya
en un lugar de referencia y Mandy espera así contribuir
a devolverle a Es Canar parte de su antigua belleza. Un incremento
en las ventas, la satisfacción de los clientes y la
suya propia le demuestran que todos sus esfuerzos han valido
la pena. Ella es consciente de que en general, los locales
que lo están pasando mal son los que no ofrecen a
los clientes aquello que realmente buscan, mientras que los
establecimientos que innovan y ofrecen mejor calidad siguen
creciendo. Si bien reconoce que las oportunidades y los desafíos
de cada negocio son distintos, Mandy propone algunas excelentes
sugerencias sobre cómo mejorar los resultados, “cambiando
de chip” y sin apenas gastar dinero.
AMBIENTE_ Mandy opina que con iluminación sutil, música
apropiada y tonalidades agradables se puede cambiar por completo
el ambiente de un local a muy bajo coste. A menudo bastan unos
botes de pintura, nuevas fundas para cojines y unas cuantas
bombillas. Lo que está claro es que no hay un estilo
mejor que otro. Algunos de los restaurantes que mejor funcionan
en Ibiza son sencillos y rústicos. El hecho de gastar
más en redecorar un local no garantiza su éxito,
aunque aquellos que quieran invertir tienen a su alcance una
amplia variedad de estilos, siempre y cuando se haga bien.
Mandy sugiere visitar otros locales y hojear algunos libros
y revistas de decoración para familiarizarse con lo
que se lleva. Otra manera de mejorar el ambiente de un local
y atraer más clientela es organizar exposiciones de
arte de manera periódica. Ibiza está llena de
artistas consagrados que estarán encantados de poder
mostrar su obra a un público más amplio. En los últimos
años, muchos de los locales a pie de playa y del centro
de la ciudad han optado por una iluminación demasiado
deslumbrante y un mobiliario plástico que bajo ningún
punto de vista puede considerarse artísticamente atractivo
ni acogedor. Mandy señala la posibilidad de arrendar
una amplia gama de mobiliario y equipamiento mediante la obtención
de un “LICO”, un crédito bancario a un tipo
de interés muy bajo. Además, los pagos del préstamo
pueden servir para desgravar impuestos.
COMIDA_ Si la comida es tu especialidad, es importante actualizarse
en cuanto a nuevas tendencias y proponer una amplia variedad
de opciones. Mandy opina que “comprar un libro de cocina
es una de las inversiones más baratas y efectivas que
puede hacer el propietario de un restaurante”. Innovar
en la cocina es un importante recurso y “cambiar y variar
la carta no cuesta dinero, tan sólo requiere un poco
de imaginación”. Muchos visitantes que llegan
a la isla se marchan decepcionados al no encontrar muchos locales
a pie de playa donde degustar auténtica comida ibicenca.
Más bien se encuentran con menús sin gracia y
previsibles que ya no corresponden a las expectativas de los
turistas. Por otro lado, son cada vez más las personas
que se preocupan por comer sano y agradecen que en los menús
se incluyan algunas opciones en ese sentido, como por ejemplo
platos de verduras frescas o apetecibles ensaladas en vez de
las típicas patatas fritas como guarnición para
todo. “La clave está en ofrecer una gran variedad
de opciones.” Por ejemplo, la carta de Mandy incuye:
té árabe, hamburguesas caseras, platos al wok,
paella, infusiones tailandesas, “fish & chips” y “smoothies” de
fruta fresca.
PERSONAL_ El éxito de un negocio depende de si cuenta
o no con un buen personal. Eso significa que hay que seleccionarlo
bien, formarlo bien y tratarlo bien. Mandy piensa que “en
un lugar como Ibiza, hablar varios idiomas es un “plus””.
Desde mi propia experiencia como restaurador en el Reino Unido,
sólo contrataba a personas que tuvieran un trato amable.
También comprobé que el rendimiento del personal
era más eficaz si no había tanta rotación.
De hecho, es bueno ser consciente de lo que realmente se puede
esperar y no tener ni muchas expectativas, ni pocas. Muchos
restaurantes están limitados por su propio presupuesto
y eso sin duda influye en la motivación del personal.
Si cuidamos la formación y la organización, podemos
tener menos empleados trabajando más contentos y de
manera más eficaz al pagarles mejor. Si el personal
está satisfecho y bien entrenado seguramente ofrecerá a
su vez un mejor servicio. Otros incentivos pueden ser las cenas
o fiestas de empresa, o mantener reuniones periódicas
para captar nuevas ideas o solucionar problemas. También
se puede idear un sistema de reparto de ganancias o gratificaciones
al personal.
ORGANIZACIÓN Y EFICACIA_ Para montar
un restaurante y garantizar que su organización sea
eficaz, hay que tener un mínimo de formación,
por lo que vale la pena invertir ya sea en formarse o contratando
a alguien
que se encargue de ello. Si cada área funciona con
eficacia se ahorra dinero y se mejora el servicio.
EVENTOS_ Organizar eventos puede ser una buena manera de
atraer a nuevos clientes. Como dice Mandy, “tu propia imaginación
es la que pone los límites”. Los beneficios
que saca de los eventos que ella misma organiza sirven
para ayudar
a un orfanato en Camboya.
AYUDAS_ Aparte de los “LICO”, existen otras ayudas
para la pequeña empresa: como, “PIMEEF” es una organización que concede un crédito del
gobierno para comprar, por ejemplo, un ordenador, a pagar en
cuatro años y sin intereses. Esta iniciativa sirve para
informatizar la contabilidad, controlar los beneficios y saber
qué productos venden mejor. Mandy también recomienda
preguntar regularmente en los ayuntamientos o gestorías
para informarse acerca de nuevas subvenciones del gobierno
u otras ayudas.
¿EN QUÉ PUEDEN AYUDAR LOS AYUNTAMIENTOS?_ Sin lugar a
dudas, muchos ayuntamientos podrían hacer más
para apoyar a los negocios locales. Por ejemplo, sería
razonable sugerir que “inicien las grandes obras
de mejora al final de la temporada y no al principio”.
Mandy también
opina que las normas que rigen la música en vivo
son demasiado restrictivas y es consciente de que cuesta
que la
gente asista a los espectáculos que sí disponen
de dichos permisos, porque aparte de que los taxis no
abundan, muchos prefieren no arriesgarse a conducir si
van a beber.
Mucho más positivo es el proyecto de peatonalización
de Es Canar, lo que sin duda contribuirá a que
el pueblo recupere parte de su atractivo.
No obstante, no debemos olvidarnos de que antes de la
llegada del turismo, y sin contar con productos importantes
que
exportar, la mayoría de los ibicencos vivían en una economía
de subsistencia. En el fondo, la situación no ha cambiado
demasiado, por lo que Mandy cree que los ayuntamientos y también
los negocios deben trabajar conjuntamente para proteger y desarrollar
un turismo con más sensibilidad que ofrezca lo
que la gente busca y complemente la belleza natural de
la isla.
Texto: Helen Howard