Al
evolucionar el estilo de construcción en diferentes
culturas, atrás han quedado algunos rasgos de la historia,
ya sean muestras de cómo las personas conceptualizaban
objetos e ideas, o de qué tecnologías y materiales
disponían, así como algunas pistas sobre gustos
y estilos de vida.
Durante cientos de años, en Ibiza se ha construido siguiendo
casi a rajatabla el modelo arquitectónico de la finca
tradicional, con sus gruesas paredes de piedra, acogedoras
entradas y cálidas chimeneas. A menudo estas rústicas
y antiguas casas payesas son muy hermosas, aunque sería
demasiado romántico pretender que están exentas
de problemas. Por ejemplo, en invierno suelen ser bastante
oscuras y son propensas a las humedades. Sin embargo, las casas
payesas se construían para que duraran muchos años
y al utilizar materiales locales su impacto ambiental era relativamente
bajo. A partir de la década de los años 70, en
un intento de acomodar a la creciente población autóctona
y el turismo, se inició el desarrollo (que aún
continúa) de complejos hoteleros y bloques de apartamentos
sin demasiado encanto. Hasta hace poco, muchos de estos edificios
se construían con materiales de escasa calidad, a menudo
bloques de capa delgada. Por lo general son edificios mal aislados
y estéticamente dejan bastante que desear.
Afortunadamente, en los últimos 10 años, Europa
y el resto del mundo se han beneficiado de mejoras exponenciales
en cuanto a técnicas de construcción, materiales
y diseño. El resultado es que cada vez más se
pueden construir edificios agradables a la vista, cómodos
y con un impacto ambiental reducido. No parece realista pensar
que la construcción en Ibiza se vaya a detener, por
lo que es importante que si se va a construir algo sea de calidad
y estéticamente agradable. La regulación europea
se encamina progresivamente hacia las mejoras en el ahorro
de energía y esperamos que esta tendencia se consolide.
Mientras emerge rápidamente un nuevo enfoque en el ámbito
de la construcción, es cada vez más común
ver cómo aquellos implicados en los diferentes aspectos
del proceso colaboran entre sí. Diseñadores,
arquitectos, albañiles e incluso ecologistas están
empezando a comprender que trabajando más en equipo
pueden ofrecer un mejor servicio y producto final.
Recientemente me reuní con Diederik van Maren, constructor
y diseñador que coordina un equipo de trabajo que incluye
un arquitecto fijo y un grupo de fontaneros, electricistas
y otros profesionales de la construcción. Conoce muchos
casos en los que el albañil y el arquitecto no se comunican
durante semanas e incluso meses, lo que él considera
poco beneficioso para el proceso de construcción. “Cuando
los profesionales no forman parte de un equipo cohesionado,
es fácil que surjan conflictos de intereses y que se
pasen la pelota unos a otros, lo que al final puede dejar al
cliente solo frente ante un sinfín de problemas sin
resolver.”
Para Diederik también es importante mantenerse actualizado
en cuanto a novedades, puesto que en la actualidad hay mucha
información acerca de nuevos productos, muchos de ellos
innovadores en el ámbito del diseño. Él
opina que sería de gran utilidad que la gente conociera
algunos de estos nuevos conceptos y opciones de la mano de
alguien que se ha tomado la molestia de estudiarlos más
a fondo. De hecho, muchos albañiles y arquitectos que
trabajan solos consideran que dicha tarea no les compete. También
señala que se pueden construir perfectamente modelos
de casas y elementos de diseño en 3D. “Este aspecto
es muy importante, ya que a los clientes a menudo les cuesta
visualizar el aspecto que tendrá una casa tan sólo
a partir de unos dibujos técnicos sobre papel.” Esto
también le permite dedicarse a su gran pasión,
la de crear espacios vitales a la vez hermosos y sencillos,
con muchos elementos personalizados.
En muchas de sus construcciones, Diederik utiliza unos ladrillos
especiales llamados “Ytong” que aíslan mucho
mejor que los ladrillos de barro o los bloques, por lo que
las casas se mantienen más frescas en verano y más
cálidas en invierno, además de garantizar una
excelente protección contra la humedad. También
ha desarrollado una técnica especial en el acabado de
los tejados, para aislar y proteger mejor contra las goteras.
Otra mejora cada vez más importante en el sector de
la construcción es la aparición de una amplia
gama de opciones respetuosas con el medio ambiente, como por
ejemplo: Sistemas de reciclaje del agua, piscinas que no necesitan
productos químicos, así como materiales no tóxicos
o de bajo impacto ambiental, como la pintura ecológica,
sistemas aislantes y suelos naturales. Un número creciente
de profesionales se encuentran con que sus clientes les preguntan
cada vez más sobre este tipo de opciones.
Al final, vale la pena recordar que cada proyecto de construcción
es una combinación única de varios factores.
Algunos de ellos, como el presupuesto, pueden suponer una limitante,
aunque está claro que existen muchas opciones entorno
al diseño, ubicación y materiales. Pocas personas
tienen la oportunidad de construirse más de una casa
a lo largo de su vida, si es que pueden, por lo que un proyecto
así se convierte en algo excepcional y en una oportunidad
creativa extraordinaria cuyos frutos ojalá puedan disfrutar
muchas generaciones futuras. Ya que no se suele tener la oportunidad
de practicar con antelación para crear una gran obra
de arte como puede serlo una casa, tal vez no sea mala idea
dejarse asesorar por alguien que ha desarrollado habilidades
y conocimientos para saber utilizar lo mejor que ofrece el
mercado, alguien que puede hacer del resultado final todo
lo que puede llegar a ser.
DITA BUILDING
www.dita.es
Texto: Helen Howard