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Poco
después de la muy anunciada reapertura del Aura – un
restaurante / lounge bar en la “ruta nocturna” de
la carretera de Sant Joan, al norte de Ibiza – nos disponemos
a hacer una reflexión sobre la ya conocida lucha que supone
superar con éxito los obstáculos a la hora de abrir
un negocio en el despiadado mercado de la hostelería
en Ibiza.
Hayden Trethewy, que lleva cinco años al frente de su local Aura, es el
primero en reconocer que a pesar de toda la experiencia acumulada, nunca podría
haberse imaginado lo difícil que le resultaría hacerse un hueco
en la industria ibicenca del entretenimiento. El desafío al que ha tenido
que enfrentarse, de manera inesperada, puede servir de advertencia para todo
aquel que esté pensando en abrir un negocio en Ibiza. No obstante, su
historia también de-muestra que con perseverancia y flexibilidad, se
puede aprender de las lecciones recibidas y, finalmente, salir airoso del combate.
Hayden, de 35 años, conoció a la que es ahora su esposa Gypsy en
Londres. A mediados de los años 90, fue ella quien le hizo descubrir Ibiza,
su tierra. En 2001 tomaron la decisión de echar raíces en la isla
blanca, donde más tarde nacería el hijo de ambos, Lucas. Tras algunos
años dirigiendo “gastropubs” y bares de copas para gente VIP,
incluyendo “Home Bar” en Londres, Hayden pasó a dirigir Manumission
y Mao Rooms en la isla. En 2005, con la arrogancia que da la juventud y casi
sin avales financieros, Hayden decidió ir por libre y se atrevió a
abrir su propio local, Aura. Con toda la experiencia en hostelería que
llevaba a sus espaldas, estaba más que seguro de que su empresa funcionaría,
siendo Ibiza una isla tan pequeña.
Gypsy,
Lucas y Hayden
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Sin
embargo, el tiempo pronto le enseñó que
su nueva aventura no iba a resultar tan fácil
como había esperado. Su éxito posterior
sin duda se debe a que Hayden siempre ha sabido preocuparse
por lo que necesitan los que aquí residen y se
ha interesado por entender la cultura local y los matices
sutiles de la vida insular. Además, se tomó como
un reto personal vencer su dislexia para aprender a hablar
español con fluidez. Pero también reconoce
haber subestimado en gran medida el impacto de la naturaleza
estacional de una tierra regida de manera tan drástica
por el clima. Así, a la vez que los consentidos
residentes extranjeros de la isla se deleitaban con su
comida casera, las noches de cine y los caprichos nostálgicos
como el “fish n’chips” para gourmets,
cuando el sol empezaba a disminuir anunciando la llegada
del invierno, también iba desapareciendo su principal
clientela y fuente de ingresos, los turistas. Y ahí quedaba
Aura acumulando polvo, mientras Hayden tenía que
ir tapando los hoyos de su maltrecha cuenta bancaria
durante el resto del año.
Con el tiempo, con fiestas veraniegas como “Dantz” empezó a
despegar y aquello por suerte otorgó a Aura una increíble publicidad
dentro y fuera de la isla, pero sobre todo le brindó a Hayden la oportunidad
de tomar distancias y valorar humildemente qué había fallado hasta
entonces. Al principio había empezado con un restaurante al estilo “gastropub”,
y si bien el ambiente era fresco y animado y los precios razonablemente asequibles,
había algo que no terminaba de funcionar.
El mismo Hayden admitió que había pasado por alto el poco interés
que los platos tradicionales de la cocina británica podían tener
para su clientela más importante, o sea, los turistas veraniegos que en
realidad buscaban algo distinto. Para remediarlo, empezó a introducir
cambios en 2008, sustituyendo la cocina de calidad por una variedad de tapas,
aunque esta vez aquel éxito renovado se vio frustrado por el creciente
número de clientes que ocupaban el espacio entre la cocina y la zona de
las mesas. En la práctica, esta situación hacía que los
camareros tuvieran serias dificultades para acceder al restaurante para servir
los platos. Hayden no tardó en darse cuenta de que si quería sobrevivir
en el implacable monopolio de la industria de entretenimiento del verano en Ibiza,
Aura tenía que reinventarse por completo. Sólo entonces podría
sacarle el mayor partido al restaurante y también al bar, explotando así al
máximo los pocos meses de la temporada estival.
En 2009, cuatro años después de su primera apertura, Hayden se
encontró frente a un dilema: o colgaba definitivamente su delantal de
cocinero y reconocía su fracaso, o se atrevía a inventar un nuevo
concepto de restaurante y bar nocturno, lo que supondría un homenaje a
su largo y a veces tortuoso camino, a fuerza de intentarlo y equivocarse. Afortunadamente
eligió la segunda opción. El siguiente paso fue rendirse ante la
evidencia de que iba a necesitar un socio, alguien que invirtiera en el negocio
pero que a la vez le guiara en los meses venideros. A pesar de ser una decisión
a la que se resisten muchos empresarios, Hayden comprendió que era la única
manera de capitalizar todos los esfuerzos que tendría que realizar de
ahora en adelante. Hoy, la sociedad resultante ha demostrado que estaba en
lo cierto, puesto que se ha convertido en el pilar que sostiene el nuevo Aura.
En un intento de separar el restaurante del jolgorio interior, Hayden ha transformado
lo que antes era el parking en una lujosa terraza para cenar al aire libre.
Entre coloridas buganvillas, el aroma de jazmín y el encanto de sentarse
bajo los naranjos, el diseño del nuevo restaurante evoca toda la magia
de la Ibiza rural. Sin dejar nada al azar, Hayden ha integrado esas joyas naturales
en un ambiente futurista pero acogedor, un concepto que espera hará las
delicias de sus comensales durante muchos años. |
El menú está pensado
con esmero y ahora fusiona platos típicos españoles
con otros clásicos de la cocina internacional, servidos
como tapas, lo que incita a compartir. La verdad, bien vale
los 40 euros que cuesta por cabeza. Además de las barras
principales ya existentes en el interior, se ha añadido
un cocktail bar al aire libre, donde el conocido experto en
combinados, Chris Edwards, ofrece una amplia gama de cócteles
al más puro estilo de Tom Cruise. Dentro, el espíritu
musical del Aura de siempre permanece vivo, y se sigue pudiendo
entrar sin pagar entrada para disfrutar de los ritmos pinchados
por los mejores DJ’s residentes, sin olvidar las ya tradicionales
fiestas semanales.
Y para ponerle la guinda al pastel y crear una sinergia sin
límites, John Beach, el hombre por el que Hayden – afirma
bromeando – “abandonó Londres porque su
reputación en las altas esferas del mundo de la restauración
y el entretenimiento era demasiado impresionante como para
competir con él”, ahora se ha unido al equipo
de Aura como director de marketing. Ambos comparten la misma
filosofía antielitista de tratar a todos sus clientes “como
si de personas VIP se tratara”. Esta actitud está resurgiendo
con fuerza en Ibiza y en el caso de Hayden no es más
que un reflejo de sus años de observación ante
las siempre cambiantes exigencias de la isla.
Texto: Cat Weisweiller
Fotos: www.gypsywestwood.com
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