El
cambio nos afecta a todos, y hagamos lo que hagamos, podemos
estar seguros de que las cosas cambian, por lo que es precisamente
la capacidad de manejar el cambio de manera positiva lo que
se vuelve esencial en nuestras vidas. La adaptación
a él – en realidad hablamos de la noción
de temporalidad – está latente en la filosofía
budista, que sostiene que nada es para siempre, que nada
es permanente. Entenderlo y aceptarlo nos prepara para asumir
mejor las veleidades de la vida.
Las épocas de cambio pueden ser muy estresantes, pero también pueden
ofrecernos un sinfín de oportunidades, de maneras de ver la vida y hacer
las cosas que antes no se nos habían pasado por la cabeza. Ya lo dice
el refrán, “no hay mal que por bien no venga”, pero lo difícil
es ver la parte positiva de un problema que parece no tener solución.
Hace poco conocí a Sola y a Gerhard, que forman parte de un grupo pionero
de artistas que han sabido responder con creatividad y optimismo a estos vientos
de cambio que nos han impuesto. Ellos han buscado una nueva manera de vivir y
trabajar y han creado un espacio-taller compartido con otros artistas en el viejo
almacén de una casa payesa cerca de San Rafael.
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Las
circunstancias empujaron a Sola a buscar un nuevo espacio
donde vivir y poder
seguir creando, si bien ella tenía muy claro cómo debía
ser el lugar adecuado. Cuando finalmente dieron con el sitio en el que están
ahora, recuerda haber pensado “hemos encontrado un tesoro”. Tras
descubrir su potencial, empezaron a reparar el viejo local que estaba medio destruido
y hasta entonces sólo habitado por pájaros y plantas, transformándolo
en un espacio habitable y apto para el arte. |
Ahora
es un punto de encuentro para
espíritus creativos, con diferentes talleres: uno donde se trabaja con
metales, otro con cerámica, otro de costura y uno grande de pintura, además
de otro ambiente al aire libre y una parte de vivienda, donde “el espacio
y la luz crean las mejores condiciones de vida y de trabajo que uno pueda imaginar.”
Si bien antes los artistas vivían y trabajaban cada uno en lugares distintos,
Sola explica que la vida en comunidad es preferible y funciona. Además
de las ventajas creativas, trabajar y vivir juntos facilita la economía.
Solos no podrían disfrutar de un espacio tan grande y la convivencia es
buena. “No es fácil, pero es una fuente de inspiración. Todos
tenemos fuertes personalidades, pero los momentos de creatividad y la vida social
compensan con creces cualquier otro aspecto negativo.” Utilizan también
el almacén como sala de exposiciones y cualquiera puede concertar una
cita para contemplar las creaciones de los tres artistas diferentes que allí trabajan.
Cuando le pregunté a Gerhard en qué había cambiado su trabajo
tras el cambio, me explicó que tiene más espacio para construir,
lo que le permite crear obras más grandes. Si antes sólo contaba
con dos, ahora cuenta con cinco metros de altura, por lo que sus esculturas son
cada vez más altas.
De manera más general, al adaptarse al cambio Gerhard y Sola han creado
algo especial e innovador, aprovechando la oportunidad que les brindaba estar
en una situación difícil. Eso les ha beneficiado como personas,
pero también como colectivo y ahora empiezan a cosechar los frutos de
su esfuerzo, como podemos ver aquí.
Sola ha trabajado para los desfiles de moda que se celebran anualmente y se
especializa en diseños de ropa a partir de las botellas de Solán de Cabras,
porque le
encanta el azul y la marca contiene su nombre. Las esculturas cinéticas
de Gerhard interactúan con el entorno: se mueven con el viento, reflejan
la luz… La próxima vez que estés por Marina
Botafoch, busca la que aparece en la primera foto (junto al texto). Ésta
fue tomada en Cala Jondal.
Obsesionada con la diosa Tanit, Sola la ha imaginado de
muchas maneras. Su última
creación es un collage que aparece en la portada de la revista “Ruta
del Arte” de este año. Todos los materiales empleados en él
son de Ibiza y si te fijas en “El Beso” podrás ver trocitos
de postales recolectadas en restaurantes, bares y otros locales de la isla.
Sola lleva diseñando decorados exteriores desde hace más de veinte
años, entre los que cabe destacar fantásticas estructuras hechas
a partir de redes y pintura fluorescente. Seguro que si has asistido a alguna
de las fiestas locales o de Flower Power habrás visto su trabajo en
vivo y en directo.
El “Domingo del Arte” es otra iniciativa artística colectiva
que no te puedes perder. Se trata de la exhibición conjunta e itinerante
de las obras de más de 40 artistas en diferentes locales de la isla, que
se celebra un domingo al mes desde mayo hasta octubre. Sin duda es agradable
comprobar que el arte sigue floreciendo en Ibiza, aún en tiempos inciertos.
Texto: Ruth Osborn
Para
más información:
Ruta del Arte: www.art-club-ibiza.com
Un colectivo de doscientos artistas
de Ibiza y Formentera.
Sola Tidoo: www.sola-art.eu
Trabaja en diversos ámbitos,
entre ellos decoración, collage,
ropa y también pintura al óleo.
Gerhard Höhn: www.gerhard-hoehn.com
Trabaja con acero inoxidable y hormigón,
a partir de los cuales
crea impresionantes
esculturas, tanto estáticas como cinéticas,
así como lámparas luminiscentes de diseño.
Para exposiciones ver:
Diario de Ibiza: www.diariodeibiza.es
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