EDICIÓN: Abril - Junio '07

BIOCONSTRUCCIÓN 3









--------------------------- 3º Parte -------------------------
El agua en el hogar
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El agua es la fuente de vida de todos los seres vivos del planeta. Es, además, el “disolvente universal”, pues la molécula de agua tiene una gran facilidad para hacer enlaces muy ligeros con otras partículas, siendo igualmente sencillo romperlos, o depurar el agua.

Ibiza obtiene el agua dulce que necesita gracias al petróleo, ya que hay desalinizar el agua para abastecer a la población de la isla (gastando mucha energía = petróleo). Reduciendo nuestro consumo de agua, reutilizando el agua al máximo y reciclando el resto, se reduciría el consumo de energías fósiles (y por tanto las emisiones de CO2).

RECUPERAR AGUA DE LLUVIA
Las aguas pluviales pueden almacenarse en cisternas, ya sea bajo la casa o en safareigs como se hacía antiguamente, o en modernas cisternas exteriores que tienen un coste muy razonable y además pueden servir como estanque o piscina en verano.

REDUCIR EL CONSUMO Y REUTILIZAR EL AGUA DOMÉSTICA
Reutilizar las aguas grises (de ducha, lavadora y lavabos) para el riego de las plantas ornamentales del jardín, o en los inodoros de la casa, es una forma de no malgastar nuestra valiosa agua potable. Teniendo en cuenta que una persona consume entre 20 y 25 m3 de agua potable al año en el inodoro, lo cual supone entre el 30 y el 45% del consumo total de un hogar, este es un ahorro importante, tanto a nivel económico como energético.






 

Es sencillo y poco costoso instalar sistemas domésticos que almacenen las aguas grises en una cisterna o un pequeño lago con plantas y peces (si es posible fuera de la casa para evitar los efectos magnéticos que sobre nosotros tiene cualquier gran cúmulo de agua, como vimos en el artículo no. 2 de esta serie), para lo cual es importante utilizar jabones y detergentes naturales o biodegradables.

RECICLAR EL AGUA EN CASA
Una vez utilizada y reutilizada (convertida en aguas negras), sería deseable reciclar el agua, es decir, limpiarla de partículas extrañas, depurándola. Haciéndolo de forma que no se pierdan los nutrientes que contienen estas aguas negras, sino que se reciclen en alimento para nuestras plantas, estaremos completando el proceso natural del agua. La depuración se puede conseguir por decantación, por filtración, y por la actuación biológica de organismos como bacterias, algas, peces y plantas.









En un sistema doméstico en Ibiza, teniendo una fosa séptica que cumpla la actual normativa (dentro de la cual se realizan los procesos de decantación y filtración), en su salida se puede instalar lo que se denomina un “filtro verde”, que es una forma de limpiar el agua (sobre todo de las bacterias que producen el mal olor característico que aún tiene al salir de la fosa séptica) utilizando muy poca energía, y que además favorece la biodiversidad.




Un “filtro verde” puede ser por ejemplo un sistema de lagunaje, compuesto por una o varias lagunas donde entran las aguas negras, que se depuran por la actuación de bacterias, plantas y peces. Este sistema puede resultar muy decorativo, dándole un toque ‘feng-shui’ a nuestro jardín. Otra opción es un sistema de lagunas ciegas de turba, en el que las lagunas están llenas de turba (tierra vegetal), y que funciona por la actuación de las bacterias rizomas de las plantas sembradas en la turba, y por el efecto de filtración de la misma. Este método produce grandes cantidades de plantas de humedal, como el bambú o las hermosas calas, dándole un aspecto fértil y frondoso a nuestro jardín. Si la instalación es equilibrada en cuanto a que la cantidad de aguas negras que vayamos a producir sea proporcional al tamaño de nuestro sistema de depuración, no nos dará problemas y su mantenimiento será prácticamente nulo.

 











Si no tenemos la posibilidad de realizar tales instalaciones, podemos incorporar a nuestros hábitos gestos más conscientes, como recuperar el agua de duchas y lavabos en cubos, y verterla manualmente en el inodoro y sobre nuestras plantas ornamentales del jardín.

Si nuestro consumo de agua fuese proporcional a su reutilización y reciclaje, no tendríamos que preocuparnos por restricciones de agua o por reducir su consumo, ya que toda ella estaría ciclándose constantemente. Habríamos entrado en un ciclo sostenible..