EDICIÓN: Octubre - Diciembre '06

MEDITACIÓN: TONGLEN

Dassana













“Para sentir compasión
por los demás,
antes debemos sentir
compasión por nosotros mismos”

(Osho)














En este artículo deseo dar continuación al escrito sobre el Budismo Tibetano, explicando una de las formas más importantes de meditación Budista, e invitarte a hacerle sitio a su práctica en tu vida diaria.











Vivimos en unos tiempos en los que estamos siendo bombardeados continuamente con imágenes e información sobre la miseria y el sufrimiento en el mundo. A la vez se nos anima constantemente a consumir más y a buscar la satisfacción en el entretenimiento, ya sea a nivel intelectual, sensorial o material.











Intentamos negar nuestro dolor, nuestro miedo y nuestro duelo porque hemos perdido el contacto con nuestro propio ser. Todos sufrimos de negatividad – agresividad básica que quiere que las cosas sean de otra manera de como son. Nos aferramos a nuestras expectativas, nos defendemos, atacamos, y todo ello está teñido de una sensación de profunda frustración. De esta forma acabamos culpando al mundo por nuestro dolor.

Muchos de nosotros nos sentimos desvalidos y perdidos, o nos volvemos indiferentes, fríos de corazón y no asumimos responsabilidades. Cuando tenemos miedo de sentirnos a nosotros mismos, el mundo se convierte en una aparente amenaza. Nos cerramos y nos volvemos egoístas. Pero tenemos la posibilidad, a pesar de nuestros problemas y de los enormes conflictos del mundo, de mostrar amistad y coraje.

Cuando estemos dispuestos a mirarnos a nosotros mismos de forma completa, sin preconcepciones, nos daremos cuenta de que, a pesar de todos nuestros problemas y fallos, nuestros altibajos emocionales y físicos poseen algo inherentemente positivo relacionado con nuestra existencia como seres humanos. Desde esta positividad inherente podemos empezar a pensar en ir más allá de las barreras de nuestras “cuatro paredes”, y alcanzar ideas sobre cómo podemos enriquecer el mundo a nuestro alrededor. Se trata de descubrir lo que podemos hacer con todas las oportunidades a nuestro alcance, para hacer del mundo un lugar mejor para todos. Cada ser humano tiene una naturaleza bondadosa inherente, que es genuina, real y libre. Esta bondad es tremendamente delicada, inteligente y digna.











Me gustaría explicar la práctica meditativa “tonglen”, en la que comienzas por tí mismo y la expandes a tus amigos y la gente a tu alrededor, y finalmente incluyes a todos los seres vivos. Tonglen significa literalmente “enviar y recibir” y es un ejercicio de transformación ya que potencia el poder transformador del corazón.

















Inspiramos hacia nuestro corazón todo el dolor, tristeza y sufrimiento que sentimos. Abrimos nuestro corazón y nuestra mente completamente a todo lo que surge. Cuando expiramos enviamos alivio para el dolor, alegría y bondad amorosa, deseando que nosotros y los demás podamos ser felices. Cuando estemos listos para permanecer, aunque sólo sea un momento, en las sensaciones incómodas, iremos aprendiendo a no tenerles más miedo. Practiquemos esto hasta que tengamos la sensación de que el envío y recepción están sincronizados con la respiración y somos plenamente conscientes de lo que enviamos y lo que recibimos. Inspirando y expirando volvemos a un patrón muy antiguo de nuestro interior, que es evitar el dolor y preservar todo lo bueno.
Después de practicar tonglen con nosotros mismos un tiempo, podemos empezar a aplicarlo a otras personas. Si practicamos tonglen para otros, nuestro limitado egoísmo se hace más penetrable y después de un tiempo dejamos de distinguir si lo estamos haciendo por nuestra propia felicidad o la de otros. Poco a poco podemos practicar tonglen en cada situación en la que encontremos dolor o sufrimiento, nuestro o de otros.
Podemos estar seguros de que nuestra capacidad para sentir compasión y enviarla al mundo se incrementará.
w w w . m e d i t a t i o n i n c e l e b r a t i o n . c o m









Dassana ha estado impartiendo cursos de meditación en Ibiza, Holanda y Alemania durante 15 años.