EDICIÓN: Junio - Julio '06

MEDITACIÓN

Dassana








Hay una creciente crisis por dentro, así como alrededor de cada uno de nosotros, síntoma de una crisis interna más profunda – la crisis de consciencia.
Casi todos los problemas de nuestros días – desde las preocupaciones personales y sociales, a los problemas económicos y ecológicos – son debidos a la acción y al comportamiento de los humanos.
Nuestras actividades y comportamientos están basados en los sentimientos, la validación y el pensamiento humanos, influenciados por la creencia de que encontraremos la felicidad y la satisfacción a través de “hacer y tener”. Pasamos gran parte de nuestro tiempo cuidando y alimentando a un yo profundamente vulnerable (el Ego).











Nuestra cultura postmoderna está influenciada por un individualismo, un narcisismo y un materialismo...




... sin precedentes, además de una malentendida independencia.
Las consecuencias del abuso del medio ambiente nos obligan a reflexionar sobre nuestras prioridades y nuestros valores. Las crisis económicas y políticas reflejan las pocas miras y la deficiencia de nuestro pensamiento egoísta. La tremenda cantidad de problemas que asolan nuestra sociedad muestran la falta de sentido inherente a la visión contemporánea de la vida.
El descubrimiento del código genético de la vida, la globalización de la economía, ...



...la creciente conciencia de que el ser humano es responsable de la salud de su planeta, obligan a la comunidad de gentes a entrar en un nuevo nivel de consciencia.



Si nuestra percepción de nosotros mismos está limitada a percibirnos como entes separados, independientes y vulnerables (Egos), entonces nuestro pensar se deforma y nuestras acciones van en direcciones erróneas. El progreso de la tecnología puede haber incrementado nuestra habilidad para controlar el medio ambiente, pero también ha dejado al descubierto la deficiencia de nuestra consciencia parcialmente desarrollada. El filósofo Roland Benediktiner dice que hemos alcanzado un punto de inflexión en nuestra cultura individualista, en el que sólo tenemos dos opciones: “hundirnos en la desesperación, o ir un paso más allá de la trampa de la autocomplacencia narcisista”.
Para liberarnos de sufrimientos innecesarios debemos iniciar un viaje interno para descubrir la auténtica naturaleza de nuestra consciencia. Nunca antes ha sido tan importante la necesidad de cambio espiritual, y nunca antes hemos tenido posibilidades tan grandes para el renacimiento espiritual.
La práctica de la meditación nos devuelve a la realidad. No se trata de alcanzar el éxtasis, “la delicia del alma” y la paz interior, o de hacernos mejores personas. La meditación crea un espacio donde podemos descubrir y disolver nuestros juegos neuróticos, nuestro auto-engaño, nuestros miedos ocultos y esperanzas. Este espacio se crea a partir del sencillo ejercicio de “no hacer nada”.
Cuando nos hacemos conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos, circunstancias de vida, además del espacio en el que aparecen, somos capaces de abrirnos a una consciencia más completa.
En este punto tenemos la posibilidad de crecer más allá de la estructura de nuestro Ego, y desarrollar las cualidades de sabiduría y compasión.



Dassana ha estado impartiendo cursos de meditación en Ibiza, Holanda y Alemania durante 15 años. Más información en:
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