EDICIÓN: Junio - Julio '06

JARDINERÍA

Vicente Cleries





Tenemos la suerte que en lo que llevamos del año 2.006, ha llovido muy bien, es decir, la tierra se ha tragado toda el agua.
Cuando llueve así de bien, observo en las plantas como la brotación es más sana, siempre digo que del agua del cielo parece que llueve abono, por lo bien que reaccionan las plantas, pero la realidad es que el agua del cielo es tan pura, que al contacto con la tierra, los microorganismos se ponen en marcha y transforman los minerales, haciéndoles asimilables a las plantas. Por esto es muy importante trabajar la tierra en una profundidad mínima de 10-15 cm, para oxigenar esta capa, pues las raíces que alimentan a las plantas se encuentran en esta zona, las raíces que están más profundas le sirven a las plantas de sujeción al suelo.

Al llover tanto, las hierbas crecen demasiado en los caminos o senderos, se pueden cortar, pero vuelve a salir. Para evitar que se reproduzcan, podemos hacer uso de los herbicidas. Últimamente, los herbicidas están bien experimentados y sabemos los que van bien y no son perjudiciales para el terreno ó las plantas que sí nos interesan. Hay muchos herbicidas y de muchas clases, yo aconsejo los que matan la hierba hasta la raíz. Estos son totales, es decir, lo que mojemos con ellos va a secar, por lo que se debe aplicar el tratamiento en días que no haga viento y que la hierba no esté mojada.




Otro factor importante que beneficia la lluvia a las plantas es que al brotar con fuerza y sanas, las plagas no son tan fuertes, parece que la planta crea sus propias defensas frente a los ataques de hongos e insectos. También favorece la lucha biológica natural, ganando la batalla de los insectos buenos sobre los malos. De ahí que este año tendremos menos ataques de pulgones y otras plagas, pero esto no quiere decir que no tendremos ataques de cochinilla, orugas u otra clase de parásitos, cuando apriete el calor, no se debe bajar la guardia.
En la jardinería y agricultura, por mucho que se estudie, nunca se sabe bastante, porque depende de muchos factores las reacciones de las plantas y varían de unos años a otros.
Yo os animo a que observéis el crecimiento de las plantas para entender su lenguaje, que no hablan, pero sí nos dan señales con sus síntomas en las hojas: “Ánimo Doctores”.•

































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