EDICIÓN: Febrero - Abril 2018

Bitcoins y burbujas

Jerry Brownstein
El espectacular aumento en el precio del Bitcoin lo ha puesto de lleno en el punto de mira y ha elevado el espectro de inversiones especulativas previas, que alcanzaron alturas vertiginosas antes de estrellarse contra la tierra. Bitcoin, también conocida como criptomoneda, es una moneda digital que surgió después de la crisis financiera de 2008 como alternativa a los bancos y otros métodos de pago tradicionales. En 2010, cada Bitcoin valía alrededor de un dólar solamente. Su valor aumentó gradualmente y se mantuvo alrededor de los 200$ - 300$ durante varios años, hasta enero de 2017, cuando llegó a ser noticia al subir a 1.000$, pero eso fue sólo el comienzo. El pasado mes de agosto, el precio comenzó a dispararse, y en diciembre de 2017 un Bitcoin se vendía a más de 20.000$. Para ponerlo en perspectiva: si durante 2010 usted invirtió sólo 100€ en Bitcoin, su inversión hubiera valido dos millones de euros en diciembre de 2017. En las fechas de enviar esta edición a imprenta (a finales de enero) el valor de Bitcoin ha disminuido considerablemente, pero aún se encuentra en un nivel muy alto. Así que, ¿qué es Bitcoin?, ¿se trata sólo de otra “burbuja” económica que a la larga estallará?

Bitcoin es una red digital que permite a las personas intercambiar valores entre sí directamente, sin pasar por un banco u otra institución financiera. Es un nuevo tipo de activo creado mediante la combinación de una sofisticada encriptación informática con una forma de red de igual a igual. Cuando se posee un Bitcoin, lo que realmente se controla es una clave digital secreta que se puede usar para demostrar a otras personas en la red que se posee una cierta cantidad de Bitcoins. La mayor ventaja es que Bitcoin está descentralizado, lo que lo hace extremadamente privado. Se trata de algo muy diferente a la banca convencional, donde los gobiernos pueden intervenir para congelar cuentas, controlar pagos por blanqueo de dinero o hacer cumplir las normativas. Este factor ha hecho que Bitcoin sea un gran atractivo para aquellos que desean mantener grandes transacciones en las sombras económicas, gente que valora su privacidad, pero también para los ciberdelincuentes, los evasores fiscales y los traficantes de drogas.

La compra de Bitcoins es muy sencilla. Primero, hay que entrar online (o ir a una de las pocas máquinas expendedoras) para obtener un monedero de Bitcoin, que es un archivo de ordenador que contiene su clave de Bitcoin. Luego, simplemente inicie sesión en uno de los intercambios de Bitcoin donde puede comprar o vender. Sin embargo, si desea usar Bitcoin para compras diarias, es prácticamente inútil. Sólo un pequeño número de empresas los aceptan para el pago, e incluso en esos lugares no es fácil de hacer. PayPal y otros están comenzando a aceptarlo, pero nuevamente el proceso de pago es engorroso e ineficiente.

A medida que el valor del Bitcoin sigue aumentando rápidamente, también aumenta el temor de que se trate simplemente de una burbuja económica. Bitcoin y otras monedas criptográficas (como Ethereum y Litecoin) se están comprando y vendiendo como inversiones especulativas, y su valor depende únicamente de cuántas personas estén dispuestas a continuar haciendo apuestas sobre hasta dónde puede aumentar. Muchos economistas dicen que el fenómeno del Bitcoin es inquietantemente similar a las burbujas económicas del pasado. En cada caso, el valor de un producto experimentó un aumento meteórico que estaba muy lejos de su valor real, y finalmente se estrelló de manera espectacular. Quizás una mirada al pasado nos daría una perspectiva sobre si estas criptomonedas son simplemente la última burbuja especulativa o una tecnología que realmente puede transformar nuestro sistema financiero.

El ejemplo clásico de una burbuja de activos fue Tulip Mania, que se produjo en 1636, cuando los holandeses comenzaron a importar bulbos de tulipanes del Imperio Otomano. Los especuladores impulsaron unas expectativas irracionales sobre el valor de este nuevo producto subiendo los precios. Más y más personas se lanzaron al mercado después de enterarse de todo el dinero que se estaba haciendo. Los precios se dispararon cada vez más, pero finalmente se estrellaron cuando se demostró que el producto real no era tan valioso. Casi 100 años después, South Sea Bubble también fue una inversión desastrosa para mucha gente en Inglaterra, incluido el gran Sir Isaac Newton. La compañía South Sea tenía derechos de monopolio para el comercio entre Gran Bretaña y América del Sur a principios del siglo XVIII, y los inversores compraron sus acciones con la expectativa de obtener grandes beneficios. Una vez más, un frenesí de alimentación basado en expectativas poco realistas alzó los precios, pero al final el valor de las acciones se estrelló a cero.

Otras burbujas subieron y bajaron a lo largo de los años, incluida la caída bursátil estadounidense de 1929, que fue la causa principal de la Gran Depresión. Un aspecto preocupante de la historia económica reciente es que estas burbujas estallan cada vez con mayor frecuencia. En la década de los 90 tuvimos el Dot Com Bubble, cuando la explosión de las compañías de Internet en los mercados bursátiles creó un revuelo que provocó una especulación excesiva. Si el nombre de una nueva compañía terminaba en ‘punto com’, el público acudía en masa para comprar sus acciones, creando valoraciones ridículamente altas a pesar del hecho de que las compañías generaban pocas o ninguna ganancia. La mayoría de ellas estalló en 2001 cuando la burbuja explotó, pero pronto fue seguida por la inflación de un nuevo globo económico.

El colapso mundial del sistema bancario en 2008 fue el resultado directo de una burbuja en los precios de la vivienda en los Estados Unidos. Esta Crisis Hipotecaria Subprime supuso complicadas transacciones financieras, pero aquí hay una explicación simple: los grandes bancos de Wall Street promocionaron de manera irresponsable los préstamos hipotecarios a personas que sabían que no podían hacer frente a los pagos de la hipoteca. Los bancos hicieron esto porque estaban haciendo grandes cantidades de dinero al presentar estos préstamos hipotecarios en bonos que vendieron por unos elevados beneficios. Mientras los precios de la vivienda siguieran aumentando, los propietarios podrían refinanciar sus casas para cubrir sus hipotecas. Sin embargo, tan pronto como los precios se estabilizaron, millones de personas dejaron de pagar sus hipotecas, y en 2008 los bonos que se construyeron con estas hipotecas en quiebra perdieron la mayor parte de su valor. Esto causó la gran crisis económica de la que acabamos de salir.

Entonces, ¿Bitcoin es una burbuja? ¿Estos ejemplos del pasado presagian el posible colapso de una moneda que tiene muy poco valor intrínseco? ¿Sus inversores se darán cuenta de que no es oro todo lo que reluce? La historia dice que las burbujas se producen cuando las personas ven que se gana tanto dinero con tanta facilidad y deciden subirse al carro. También dice que cuando los inversores comienzan a sacar provecho de sus ganancias, el precio comienza a tambalearse, y esto provoca que se deshagan las inversiones, ya que todos tratan de sacar su dinero antes de que sea demasiado tarde.

Esta historia no es un buen presagio para el valor del Bitcoin, sin embargo, hay un ejemplo de burbuja que ha persistido durante siglos sin estallar. Su valor ha fluctuado a lo largo de los años, pero siempre ha sido una fuente fiable de riqueza. Esta burbuja indestructible se llama Oro, un metal brillante con usos comerciales menores que, sin embargo, ha sido muy valorado desde el comienzo de la civilización. ¿Por qué el oro es valioso?, sólo porque la gente cree que lo es, y esa creencia abstracta ha resistido la prueba del tiempo. Entonces quizás Bitcoin, que también tiene un valor real menor, puede ser el oro del siglo XXI. Mucha gente está apostando por esa posibilidad, pero el tiempo lo dirá.