EDICIÓN: Febrero - Abril 2017

Javier Vargas. Música con alma de Ibiza

Carmen Loren Ceballos
“Cuando oigo a Bob Marley pienso en Ibiza…”
 
Ibiza es una isla única y maravillosa donde la creatividad fluye y donde su naturaleza y ambiente multicultural inspiran a multitud de artistas que viven en ella. Uno de esos artistas que ha viajado por todo el mundo y ha elegido que su residencia esté en este paraíso mediterráneo es el músico Javier Vargas, fundador y líder de la Vargas Blues Band. Javier nace en Madrid en 1958, su familia se traslada a Argentina y años después, durante la adolescencia, comienza su carrera musical en Estados Unidos, y más concretamente en la legendaria “Ciudad de la Música”, Nashville. En la década de los 90 alcanza la fama internacional con Vargas Blues Band gracias al mítico álbum y canción, “Blues Latino”. Su último álbum titulado “Hard Time Blues” salió el año pasado y fue presentado en su reciente gira por España y Europa. Se muestra muy contento con la acogida de este disco que desde el principio se posicionó como superventas en iTunes y del que rápidamente se agotaron todas las copias físicas.

Pero más allá del fulgor que hay alrededor de una estrella de la música como él, hemos tenido la oportunidad de conocer a la persona que hay detrás. Sus dos amores son la guitarra y su hija, por la cual continúa residiendo en Ibiza entre gira y gira. Su música es su vida; vive volcado absolutamente en su carrera y, a pesar de llevar en el negocio más de cuarenta años, sigue estando en plena forma y con las ganas y motivación intactas. En su cabeza alberga una inmensa biblioteca musical, compuesta no solo de canciones sino también de nombres de músicos, cantantes y productores de primer nivel con los que ha compartido escenario, sesiones de estudio y un sinfín de anécdotas. Su cultura musical es apabullante y sobre ello nos comenta que, cuando era adolescente, él le ponía Jimi Hendrix a su hermana y ella le ponía canciones de Marvin Gaye a él.

Javier es un artista muy inteligente, conoce y maneja bastante bien el negocio de la música y se ha codeado con las estrellas más emblemáticas, como Carlos Santana o Prince. A pesar de todo esto, es una persona cercana, con un humor perspicaz y a veces ácido, un apasionado del espacio exterior, del universo, que dice mirar hacia las estrellas con esperanza. Muestra de ello son la letra y el videoclip de “Welcome to the world”, el primer tema de su último disco. Al final del estribillo la letra dice: “It’s universal love that’s protecting you” (el amor universal te protege) sobre lo que nos comenta que el amor nos resguarda del odio, el amor a través de la creatividad, de la música, de la naturaleza y de sus múltiples facetas. «Estoy muy convencido de que existen miles de civilizaciones; mi pregunta es si hay alguna de ellas que creativamente tenga a un Frank Sinatra, un Jimi Hendrix o un Miles Davis», nos comenta, y añade: «La música y el arte son el corazón de un mundo sin corazón, son la representación más auténtica del ser humano y unos vehículos de unión muy potentes entre las personas». Preguntado por el título de esta canción, dice que significa una bienvenida que le podríamos dar a unos hipotéticos visitantes del espacio exterior, hacia la parte más amable de nuestro mundo. «Vivimos en un planeta alucinante», exclama.

El amor también fue lo que trajo a Javier Vargas hasta Ibiza. Sobre la isla comenta que «es un paraíso moldeable donde puedes encontrar el yin y el yang, lo bueno y lo malo, la naturaleza y la locura, la noche más salvaje y la paz espiritual más intensa». Piensa que, por suerte, todavía no es un destino turístico que haya sido machacado por el desarrollo urbanístico y que en la isla hay muchas personas que se preocupan por su entorno natural y por respetarlo. Por otro lado afirma que la isla se ha vuelto muy comercial y que ha tomado el rumbo del turismo de lujo.
 
Desde una perspectiva musical, siente que la música house se ha vuelto demasiado prominente. «En 1978 la banda sonora de la isla era Bob Marley, y cuando viajo y estoy de gira y de repente suena alguna canción suya, pienso en Ibiza», nos confiesa, a lo que añade que la música de Bob Marley, su esencia, su ritmo reggae, su luz, su positividad, representan para él lo que es en verdad Ibiza. En cambio, nos explica que la música electrónica se le presenta como poco manejable al ser generada por una máquina que no tiene sentimientos. «La música electrónica golpea fuerte los sentidos pero no toca el corazón», asevera. «A mí lo que no me gusta es cuando estás trabajando con la misma velocidad todo el tiempo, así no tienes riesgo. La música house es muy predecible», concluye. No obstante, a pesar de estas opiniones, Javier no se declara un detractor de la electrónica. Sabe apreciar a los buenos dj’s, a los que saben mezclar lo mejor de la música de las diferentes décadas y consiguen trasladarte a otras épocas. «La música electrónica tiene muchas posibilidades, pero sólo si está al servicio de la imaginación, del alma, de la creatividad, del talento del artista. En Chicago vi a gente muy creativa e interesante haciendo este tipo de música», nos comenta.
 
Como no pudo ser de otra forma, Ibiza acaparó gran parte de nuestra conversación. Javier la conoce bastante bien después de estos años viviendo en ella y se muestra positivo sobre su futuro. Afirma esperar que la isla retorne hacia su lado más natural, más tranquilo, hacia la luz, para que sea un lugar donde la gente pueda ser feliz, donde vuelva la música de verdad, orgánica, con sentimientos, donde todos los estilos musicales tengan espacio.