EDICIÓN: Febrero - Abril 2017

La revolución de la consciencia

Jerry Brownstein
Está ocurriendo una enorme revolución en el mundo hoy en día... y no se trata de una revolución de batallas y ejércitos... sino de consciencia. Cada día somos más las personas que nos damos cuenta de que el mundo en el que vivimos debe evolucionar hacia un nuevo nivel. Estamos buscando formas alternativas de vivir y de ser... formas que nos sean más reales y más valiosas. Este movimiento hacia una transformación positiva está creciendo en fuerza cada día, mientras al mismo tiempo nuestros sistemas tradicionales de economía, ecología, gobernanza y espiritualidad están demostrando ser obsoletos e insostenibles. El siglo XX supuso la cúspide de la confianza de la Humanidad en la habilidad de la ciencia material para mejorar el mundo en todos sus aspectos. Creíamos que nuestro destino era sanar todos los problemas de la vida aplicando la razón, la tecnología y la investigación social... y que lograrlo era únicamente una cuestión de tiempo. Ese fue un paso importante en la evolución de la Humanidad, pues nos ha llevado a un nivel mucho mayor de prosperidad material... pero ya ha caducado su utilidad y se está desmoronando. Hemos creado un mundo que está totalmente desequilibrado... una sociedad materialista que abusa del medio ambiente, consume demasiados recursos y crea constante conflicto.
 
Es hora de una revolución de consciencia que haga desaparecer la visión del mundo actual, basada en el miedo, la carencia y la limitación, para que podamos reemplazarla por una nueva forma de ser que esté basada en el amor, la abundancia y la libertad. Esta es la gran oportunidad que nos está siendo presentada en estos emocionantes nuevos tiempos, pero... ¿podrá esta ola de consciencia hacerse lo bastante potente como para suponer cambios relevantes en el mundo? ¿Y qué puedes hacer tú para ayudar a que suceda? Las respuestas a estas preguntas puede que se encuentren en nuestra sabiduría más ancestral... sabiduría que revela el enorme poder de la intención humana.
 
A través de los tiempos, personas místicas y sabias han hablando de una “unidad” que nos conecta unos a otros y con todo en el Universo. La ciencia moderna ha demostrado ya que existe de hecho tal campo de conexión, y que cada persona, cada flor, cada planeta y cada galaxia estamos conectados a través de este campo de energía. También sabemos que los humanos tenemos el poder de afectar a este campo con fuerza a través de nuestros pensamiento, emociones y sentimientos. Prueba de ello viene de las mediciones de la impronta energética de nuestro planeta. La Tierra tiene su propio campo electro-magnético (ECM) que es medido por los satélites cada segundo de cada día. Este ECM permanece siempre dentro de un rango muy limitado... excepto cuando hay eventos que atraen una intensa atención humana. El 11 de septiembre de 2001, mientras el mundo era testigo del desplome de los edificios en Nueva York, el campo magnético de nuestro planeta sufrió un pico muy por encima de su rango habitual, y permaneció inestable durante varios días más. Se han obtenido lecturas igualmente inusuales durante otros eventos que han concentrado la atención emocional humana, como el tsunami asiático o la muerte de la princesa Diana. Los datos científicos demuestran de forma concluyente que, cuando un gran número de personas centran su atención en una sola cosa, literalmente cambia el tejido mismo del Universo. ¿Cómo puede ser esto? Es porque estamos conectados con todo a través del campo energético, y este campo reacciona a nuestra atención. ¿Por qué es esto importante? Porque demuestra que, al concentrar nuestra atención, podemos tener un efecto profundamente transformador en toda la humanidad y en el mundo que nos rodea.

El reto al que nos enfrentamos es aprender cómo canalizar este increíble poder de la atención enfocándola a través de nuestra intención hacia un cambio positivo. La buena noticia es que el transmisor que tienes para proyectar tus intenciones al mundo no es tu cerebro, sino tu corazón. El campo electromagnético del corazón humano es cinco mil veces más poderoso que el del cerebro... ¡5.000 veces! Pero aún hay más. Estudios recientes han mostrado que cuando sentimos emociones desde el corazón como amor, compasión, gratitud y bondad, creamos una ‘coherencia cardíaca’ que incrementa el poder de nuestra intención/atención de forma exponencial. Esto significa que un número relativamente pequeño de personas que proyecten estas emociones amorosas puede tener un enorme efecto en el campo energético que conecta a todas las personas, y que subyace a toda nuestra realidad física.
 
La Revolución de la Consciencia está basada en la visión de que no estamos separados unos de otros. Como las olas en el océano o los rayos de sol, en realidad no existe el lugar donde uno acaba y el otro empieza. No solo somos seres materiales limitados a un cuerpo físico... somos seres ilimitados que estamos conectados a través de nuestra consciencia. Por supuesto que a nivel de cuerpos físicos estamos separados, pero a nivel de la consciencia todos somos uno. En palabras de Martin Luther King Jr.: «Estamos inmersos en una ineludible red de mutualidad, tejidos en una sola prenda del destino. Lo que afecte a uno, afecta a todos». King no era tan solo un líder del movimiento pro-derechos civiles, sino además era un líder espiritual, que proclamaba que la condición humana no cambiaría en su esencia hasta que cambien nuestros corazones. Cuando nos damos cuenta de esto, y nos unimos con todo el poder de nuestra energía positiva, creamos una comunidad de almas despiertas con el potencial de transformar el mundo. Todo empieza al elegir vivir de forma consciente, de forma que nuestras vidas se conviertan en un reflejo de los sentimientos que emanan de nuestros corazones. Al hacer esto, nuestra intención positiva se enfoca como un láser para enviar un poderoso mensaje que se ve reflejado y magnificado en el mismísimo tejido del Universo.
 
“Adelante con la Revolución...”