EDICIÓN: Febrero - Abril 2017

Noticias falsas y la búsqueda de la verdad

Jerry Brownstein
Se está haciendo cada vez más difícil saber dónde encontrar noticias verídicas sobre lo que sucede en el mundo. Los prestigiosos Diccionarios de Oxford subrayaron este problema al seleccionar su palabra del año para el 2016: ‘post-verdad’. Se define como «un estado de cosas en el que los hechos objetivos son menos importantes que moldear la opinión pública y la gente confía más en llamamientos emocionales y creencias personales».

Lo que están confirmando es que vivimos en una sociedad en la que no podemos ponernos de acuerdo en hechos básicos... ¡ni tan siquiera estar de acuerdo en que exista siquiera el concepto de los hechos! Hemos perdido la fé en las fuentes tradicionales de la verdad, por lo que buscamos alternativas... sobre todo en internet... pero esto ha desembocado en el defecto más llamativo de la era post-verdad: las 'Noticias falsas', que son 'noticias' que han sido totalmente inventadas, sin base verídica, o que han sido manipuladas para aparentar ser información periodística creíble. Estas historias falsas son colgadas en la red a través de medios sociales como Facebook. Muchas personas creen inocentemente en estas invenciones y las comparten con otras, extendiéndolas. ¿Cómo hemos llegado a este punto, y qué puede hacerse al respecto?

Un periodismo honesto y diligente debe ser uno de los pilares de una sociedad libre. Juega un rol esencial a la hora de asegurar que los líderes del gobierno tengan que responder por sus acciones, de publicitar temas que requieren nuestra atención, y de educar a los ciudadanos para que podamos tomar decisiones informadas. La mayoría de las personas buscaban las noticias en las televisiones y los periódicos, y sentían confianza en que la mayor parte de lo que escuchaban fuese verdad. Se tratara de un tema político, social o de negocios, confiaban en que los periodistas encontrasen los hechos e informasen sobre ellos. Esto empezó a cambiar cuando las noticias empezaron a convertirse más en un negocio que en un servicio al público. La mayoría de nuestras fuentes informativas han sido absorbidas por grandes corporaciones, que se centran más en obtener beneficios que en mantener informada a la gente. Las noticias se han convertido en entretenimiento, y se enfatizan ahora los eventos que son espectaculares o que incluyen a personas famosas. Hay aún muchos buenos periodistas intentando informar sobre la verdad, pero mucha gente ha perdido la confianza en los medios de comunicación de masas.

La ciencia es otra fuente tradicional de información que ha perdido la confianza del público. Solíamos confiar en que el método científico basado en hechos nos aportaría información honesta. Sin embargo, esa confianza se ha visto erosionada, y una vez más es la presencia de grandes corporaciones la que ha causado el problema. Estas empresas controlan muchos de los estudios científicos y manejan los resultados para apoyar sus productos. Durante muchos años, las empresas tabaqueras usaron estudios 'científicos' para 'demostrar' que su producto no era dañino. Se trata de tan solo uno de los ejemplos en los que la 'ciencia' se manipula para incrementar beneficios. Otro es la industria farmacéutica, que controla las pruebas que se hace a los medicamentos y manipulan los resultados para vender más pastillas que les aportan enormes beneficios. Incluso cuando la ciencia es honesta (como lo es a menudo), la comunidad científica no siempre está de acuerdo en la respuesta ‘acertada’. En el campo de la medicina hay numerosos desacuerdos muy conocidos sobre cuál es el mejor tratamiento, o si un alimento o comportamiento particular mejora tu salud. Así que la gente se confunde... y una vez más deja de confiar.

Como resultado de toda esta pérdida de confianza en las fuentes tradicionales de información, la gente empezó a buscar mejores alternativas. Muchas lo hicieron en internet, y eso generó la creación de incontables páginas web que ofrecen información y noticias desde una amplia gama de perspectivas. Hasta cierto punto esto ha sido muy valioso, pero es un arma de doble filo. Hay muchas más fuentes entre las que elegir, pero muchas no son creíbles. Esto ha llevado al emerger de las noticias falsas, lo que hace que sea aún más difícil determinar qué fuentes de noticias online son de fiar. Las webs de noticias falsas publican engaños, propaganda y desinformación de forma deliberada para atraer el tráfico de visitas y así ganar dinero a través de anuncios automatizados que les premian por ese alto tráfico. Estas webs maliciosas denominadas en inglés ‘clickbait’ (cebos para clicks), se aprovechan de la credulidad de la gente con diseños astutos que hacen que parezcan agencias de noticias convencionales. Su objetivo es engañar y generar altos volúmenes de tráfico, ya sea con fines comerciales o para desinformar.

Tal vez el mayor problema que causan las falsas noticias es que se genera tanta confusión que los lectores ya no saben qué creer. Algunas de las personas que leen las noticias falsas llegan a creerlas, pero la mayoría de la gente sencillamente se hace más escéptica respecto a lo que es o no realidad. Puede que no se crean una historia estrafalaria, pero tampoco dejan de creerla. Sencillamente se convierte en un telón de fondo confuso de preguntas sin responder. Michael Lynch, profesor de filosofía de la Universidad de Connecticut (EEUU), lo describe así: «El problema más amplio es que las noticias falsas desencadenan que la gente no se crea cosas que sí son ciertas». Esta confusión entre hechos y ficción puede ser utilizada para difundir desinformación política. A los propagandistas no les importa si la mayoría de la gente se cree o no las cosas que les cuentan (aunque muchas personas lo hagan). No tienen que conseguir que te lo llegues a creer, sino simplemente confundirte lo suficiente como para que no sepas qué creer.

Muchas de estas noticias falsas se difunden en Facebook, red social utilizada por más de dos mil millones de personas del mundo. En ese mundo virtual del 'compartir primero', la gente se apresura para ser la primera en enviar algo a sus amigos, por lo que es poco probable que inviertan tiempo en investigar sobre la fuente desde la que comparten. Un alto porcentaje de gente joven recibe casi todas sus noticias por Facebook, y no parece que sean muy expertos en separar lo que es falso de lo que es real. En un estudio reciente con adolescentes, se les mostraba un imagen de flores deformes supuestamente creciendo cerca de la malograda central nuclear de Fukushima Daiichi en Japón. La foto aparecía en una página web de compartir imágenes, y a los estudiantes se les preguntaba si les parecía que era una prueba respecto a las condiciones cerca de la central. El 40% consideró que se trataba de una prueba contundente, y más del 80% dijo que confiaban en la fuente de información. Resultó que la foto venía de un lugar completamente distinto.

Así que, ¿cómo puedes protegerte de las noticias falsas? Muchas personas confían enormemente en los buscadores online y los resultados que ofrecen, pero si haces una búsqueda rápida en Google, puede que esa historia falsa se haya hecho viral, recibido mucho tráfico y por tanto haya saltado a los primeros puestos en el buscador. Google y Facebook están trabajando para solucionar estos problemas, pero no deberíamos depender de estas empresas para que sean árbitros de la verdad en nuestro nombre. No hay garantías de su objetividad, y su historial en estos asuntos no es tampoco muy bueno. Una reciente investigación mostró que Facebook utiliza a empleados subcontratados para filtrar manualmente contenido que pueda parecerles abusivo... y de media esta evaluación se realiza en tan solo diez segundos.

Tu mejor protección es el sentido común, y un primer paso sencillo es comprobar la fuente de la historia. A menudo queda claro tan solo con el nombre de la web que están intentando parecer respetables, robando el nombre y estilo de otra publicación. También puedes echar un vistazo al resto de historias de esa web: si muchas son extravagantes entonces resulta bastante evidente que esa web es falsa. Finalmente, y lo más importante, busca esa misma noticia en otra fuente. Si una historia es real, es probable que haya sido cubierta por otras fuentes fiables.