EDICIÓN: Diciembre - Febrero 2017

BSF... Una historia de amor

Jerry Brownstein
Las ropas vaporosas de Beatrice San Francisco (BSF) se han hecho emblemáticas del estilo de Ibiza: informales a la par que elegantes; sencillas y a la vez sexys; naturales y también exóticas. Esta mezcla única de estructura y libertad es un reflejo del estilo creativo de Beatrice, que fusiona intuición e inspiración con alegría e imaginación. Trabajando mano a mano con su marido Francisco, la marca BSF ha crecido de sus humildes comienzos para ir cosechando sucesivos éxitos. Pero esta historia va sobre algo más que una empresa de moda exitosa. Se trata de una historia sobre cómo el poder del amor puede manifestarse de tantas y tan bellas maneras...
 
La historia empieza en Alemania, con una joven que observaba cómo su abuela convertía ovillos de lana en hermosas ropas. Hacer punto parecía algo mágico, y Beatrice quería tejer sus propios hechizos, así que su abuela le enseñó a hacer punto y se encendió así la llama de su creatividad. Esta inclinación natural por la moda le llevó a apuntarse a la Escuela de Diseño de Berlín, donde su talento siguió floreciendo y culminó con el Premio a la Mejor Diseñadora de esa escuela. Su siguiente movimiento fue a la capital de la moda, Milán, donde trabajó con diseñadores y como periodista. Beatrice estaba firmemente encaminada a una exitosa carrera en la industria de la moda... pero algo le faltaba.
 
Buscando ese algo que faltaba en su vida, empezó a viajar y aterrizó en Ibiza en 1997. Con una hija de dos años que cuidar y ninguna conexión en el mundo de la moda de Ibiza, aprovechó otros talentos para salir adelante. Bailar, cantar y tocar la guitarra le divirtieron además durante un tiempo, pero su pasión por la moda le llevó de nuevo a tejer. Al no estar trabajando ya para otros, Beatrice era libre de experimentar con sus propios diseños y empezó a desarrollar una buena reputación en las tiendas de Ibiza... aunque aún le faltaba algo.
 
En la misma época en que Beatrice se mudó a Ibiza, un joven de Málaga también siguió su camino hasta la Isla Blanca. Francisco había trabajado con su familia en el negocio de la construcción y la vida le iba bien... pero empezó a sentir que evolucionaba distanciándose de sus antiguos amigos... y se le quedaba pequeña la vida a la que parecía destinado. Por un capricho, decidió probar algo nuevo y se fue en un viaje a Ibiza que se suponía solo duraría dos semanas. Rápidamente descubrió que vivir en la isla le iba muy bien y que no tenía ningún deseo de volver a casa. Francisco encontró trabajo con facilidad y se instaló cómodamente en la escena ibicenca... pero su vida pronto daría otro giro.
 
¿Crees en el ‘amor a primera vista’? Beatrice fue a una fiesta de tambores un día y ahí vio a un hombre que hizo que su corazón diera un brinco... casi se desmaya. Era Francisco... y supo en ese momento que era ‘su hombre’ y que estaban destinados a estar juntos. Francisco se sintió instantáneamente atraído por Beatrice y pronto se dio cuenta de que su verdadera felicidad estaba con esta mujer maravillosa que había capturado su corazón. Se fueron a vivir juntos y Francisco empezó a ver cómo Beatrice trabajaba día y noche con una pequeña máquina de tejer. No sabía absolutamente nada de moda ni de hacer punto, pero siempre había tenido muchísimo talento con todo tipo de maquinaria. Rápidamente aprendió a hacer punto y ahora ya tenían dos manos más trabajando en tejer las ropas.
 
El negocio empezó a crecer al incrementarse los pedidos de las tiendas locales, pero era difícil estar al día con la demanda haciendo diseños individuales con una sola máquina... hacía falta un poco de magia. Un día, caminando por un campo juntos, Francisco sintió algo duro bajo su pie. Empezó a cavar en ese punto y vio claramente que había algún tipo de máquina ahí enterrada. Francisco adora las máquinas, así que siguió cavando y finalmente desenterró una vieja, oxidada y rota... ¡máquina de tricotar! Era más grande que la que tenían, pero estaba inservible... hasta que Francisco se puso manos a la obra. Limpió la suciedad y el óxido, encargó piezas nuevas de fábrica... y la vieja máquina volvió a la vida.
 
Ahora ambos podían trabajar a la vez y pudieron fabricar la ropa suficiente como para responder a la creciente demanda de los diseños de Beatrice. En 2001, Las Dalias abrió su gran zona de mercado, y tal exposición pública les llevó a recibir tantos pedidos que incluso las dos máquinas trabajando a tiempo completo se quedaban cortas. Con el tiempo pudieron conectar con una excelente fábrica en Barcelona que reproduciría sus diseños fielmente y con la calidad necesaria. El negocio ha seguido floreciendo, impulsado por la presencia de la colección BSF en múltiples pasarelas, y en especial la que se celebra cada año en Ibiza con la Moda Adlib. Francisco también se ha hecho diseñador, imprimiéndole su propio estilo a la rápidamente emergente línea masculina de BSF, y este año han abierto una preciosa boutique en la misma Vara de Rey.
 
Afortunadamente, el éxito no ha cambiado su especial energía, y las sesiones de diseño en BSF siguen siendo más como una fiesta que un trabajo. Cantar, bailar, jugar y reír son los ingredientes principales del proceso creativo de BSF. Este es el resultado natural del amor que comparten el uno por el otro y también de su amor por la música. Francisco ha sido uno de los conocidos percusionistas de Benirràs desde 2001, mientras que Beatrice ha vuelto a cantar y tocar la guitarra en hermosas sesiones de mantras ‘Kirtan’ que ofrece junto con Marc Osmo. Encontrar el tiempo de disfrutar estos placeres no era fácil con el negocio en constante crecimiento... por lo que hacían falta más manos... y resulta que la persona más adecuada para ayudarla se escondía justo bajo sus ojos.
 
Su hija Djamila había arrancado una carrera en la moda, pero tras un par de años trabajando en Alemania se sentía poco satisfecha y viajó a Asia para descubrir una vida más espiritual. Estudió masaje y medicina Ayurveda, pero tras un tiempo empezó a darse cuenta de que la moda, la familia e Ibiza eran lo que realmente hacían cantar a su corazón. Así que volvió a casa para trabajar en la empresa familiar, y su habilidad para aprender rápidamente todo lo relacionado con ella fue asombrosa. Beatrice y Francisco fueron poco a poco dándole más responsabilidad, y ahora, a los 21 años, es pieza clave de cada aspecto del negocio: diseño, ventas, cobros, marketing... todo.  Djamila también comparte el sentimiento familiar por la música, le encanta cantar y pronto aprenderá a tocar la guitarra.
 
BSF es verdaderamente una aventura familiar, y el amor que comparten se refleja en la belleza de su moda, en la música que albergan sus corazones y en la dulzura de sus sonrisas. Esta exitosa fusión de amor, felicidad y familia seguramente se amplíe aún más, pues su hija de 15 años, Dalaia, piensa sumarse a la empresa cuando acabe los estudios.
 
Hace veinte años Beatrice y Francisco estaban buscando aquello que les faltaba en sus vidas. Lo encontraron aquí en Ibiza cuando se descubrieron el uno al otro... y esta historia de amor sigue floreciendo con sus hermosas hijas sumándose a la magia que hace que la moda de BSF sea tan especial. •