EDICIÓN: Octubre - Diciembre 2016

Fundación para la Conservación de Ibiza

Jerry Brownstein
Todos y todas amamos la belleza de Ibiza y el mar que nos rodea, pero estas maravillas de la naturaleza se ven amenazadas por la excesiva construcción y el incremento del turismo de masas. Hace unos diez años, un grupo de personas con fuertes vínculos con la isla vieron venir estas amenazas y quisieron hacer algo al respecto. En 2008 fundaron el Fondo para la Conservación de Ibiza (IPF por sus siglas en inglés) con el objetivo expreso de preservar el excepcional entorno natural de Ibiza. Desde entonces, se ha convertido en una fundación española de pleno derecho con un Consejo Asesor de residentes locales que apoya al Comité Directivo. El concepto original era obtener fondos de personas de todo el mundo que aman Ibiza y a quienes les importa su futuro. Estos fondos serían utilizados para apoyar iniciativas ambientales que llevarían adelante organizaciones de la isla. La palabra clave es ‘apoyo’, pues la función básica de la Fundación IPF es coordinar entre los diversos grupos que trabajan estos temas e influenciar las políticas que afectan a la ecología de la isla.
 
Se trataba de una iniciativa ambiciosa, y tardó un tiempo en ponerse en marcha, pero las cosas empezaron realmente a coger forma cuando Sandra Benbeniste fue contratada como Directora Ejecutiva en 2012. Sandra es de Barcelona, pero tiene una fuerte conexión con Ibiza. Su familia tenía una casa vacacional en la isla y pasó muchos veranos maravillosos durante su infancia disfrutando de la especial belleza y del feeling de Ibiza. En la universidad obtuvo varios títulos, incluyendo Derecho y un máster en Medio Ambiente y Desarrollo. Empezó su carrera profesional trabajando con ONGs y con las Naciones Unidas en Centroamérica y México. Sandra volvió a España en 2001 y a lo largo de los siguientes 11 años su trabajo abarcó diferentes aspectos del movimiento ambiental: desarrollo sostenible, responsabilidad corporativa, relaciones comunitarias y consumo responsable. Este amplio abanico de conocimientos y experiencia la prepararon perfectamente para los retos a los que se enfrentaría aquí en Ibiza.
 
Las Pitiusas han sido importantes destinos para el turismo desde hace más de cuarenta años, pero el crecimiento explosivo del sector durante las últimas dos décadas ha llevado a niveles insostenibles el uso de recursos y la generación de residuos. Nuestro entorno natural es capaz de sostener a la población local de unas 150.000 personas, pero está bajo enorme presión cuando llegan dos millones de turistas en verano. Este influjo masivo de gente en un periodo tan corto de tiempo ha creado un patrón de crecimiento desequilibrado e insostenible que ha tenido un impacto tremendo en el entorno ibicenco. Genera una enorme demanda de tierra, agua y energía, que va más allá de la capacidad de la isla. Esta es la desafortunada tendencia que los fundadores de IPF querían abordar, pero pronto se encontraron con una pregunta muy práctica: «Con tantos problemas inminentes y recursos limitados... ¿por dónde empezamos?».
 
Bajo la batuta de Sandra, IPF ha identificado los retos principales y ha empezado centrando sus esfuerzos en los más urgentes. Su participación en los eventos en torno a las prospecciones petrolíferas cerca de Ibiza es un buen ejemplo de cómo funciona IPF. Cuando empezó a correrse la voz sobre las prospecciones y sus posibles nefastas consecuencias para la naturaleza ibicenca, se cristalizó una combinación única de intereses para proteger nuestra isla. Por supuesto que los ecologistas estaban a la cabeza, pero se les unieron poderosos intereses empresariales, es decir, gente que a menudo está en el otro lado en estos temas. Esta se trataba sin embargo de una situación sobre la que la mayoría de los residentes de la isla podían estar de acuerdo. Quienes aman un entorno sano y limpio se unieron a quienes se arriesgaban a perder mucho dinero si nuestras playas y mareas se arruinan. La energía para hacer algo respecto a esta situación era potente, pero al principio la mayoría de la gente no sabía dónde invertir esa energía. Habían emergido varios grupos diferentes para crear protestas y peticiones, pero para el ciudadano medio era difícil distinguir entre ellos.
 
Recordemos que el Fondo IPF no fue creado para resolver problemas ambientales en solitario. Su objetivo es apoyar, animar y ayudar a organizarse a quienes quieren realizar cambios positivos en ese área. En este caso, se necesitaba una mayor organización para galvanizar a los muchos grupos que luchaban contra las prospecciones. IPF tomó un rol de liderazgo en la creación de un grupo paraguas llamado Mar Blava bajo el cual pudieran unirse todos. Funcionó maravillosamente, con decenas de miles de personas manifestándose por las calles y cartas de protesta formales que fueron eficientemente enviadas al gobierno en Madrid. Se trata de una larga historia, pero este movimiento con el tiempo logró detener estas prospecciones. Fue una gran victoria, pero el problema no desapareció. Aún hay planes para llevar adelante prospecciones en la zona, y si los precios del petróleo aumentan de nuevo a niveles atractivos, es probable que tengamos que elevar nuestras voces colectivas en protesta de nuevo... e IPF estará ahí para ayudarnos.
 
Este ha sido el tema principal que ha ocupado la atención del Fondo durante los últimos dos años, pero también están muy implicados en encontrar soluciones para los problemas de Ibiza con el agua, que van en aumento. Tener agua potable suficiente siempre ha sido un reto para Ibiza, pero la isla solía recuperarse de los largos y calurosos veranos durante los otoños e inviernos, más húmedos y menos concurridos. Sin embargo, el mayor consumo durante la temporada turística de la última década ha reducido los acuíferos subterráneos a tal punto que la lluvia natural no ha sido suficiente para recargarlos. En 2015, IPF apoyó un estudio de la situación del agua en Ibiza que fue coordinado por la Universidad de Baleares. Su investigación confirmó que nuestros acuíferos están fuertemente contaminados con agua de mar como resultado de su sobre-explotación, y propone recomendaciones para una mejor gestión del agua. Sandra está trabajando para despertar conciencias en torno a lo que debe hacerse para abordar este problema, que va empeorando. Le ha ayudado muchísimo en este sentido el trabajo voluntario de Katherine Berry, que ha creado un excelente video y artículos escritos que explican la situación al público (dos de sus artículos aparecen en ediciones previas de Ibicasa: 15/10/15 y 15/2/16). Siguiendo el modelo utilizado para Mar Blava, IPF ha creado otro grupo paraguas llamado Alianza por el Agua, que une a representantes de los ayuntamientos ibicencos, ONGs y sectores empresariales para impulsar una mejor gestión del agua.
 
Además de estos dos importantes proyectos, IPF trabaja continuamente en toda una serie de temas ambientales importantes. El consumo energético se ha incrementado en casi un 70% en la última década, y sin embargo se aprovechan de forma mínima los más de 300 días anuales de sol de los que disfrutamos. Incluso países como Alemania, con muy poco sol, son capaces de producir cantidades significativas de energía solar, con lo que el potencial aquí en Ibiza es enorme. El turismo también ha creado un enorme incremento en los residuos. Nuestros sistemas actuales no son adecuados para gestionar ese incremento, y siguen bombeándose aguas negras al mar en momentos punta. Esto es totalmente inaceptable. Los incendios forestales son un peligro permanente que hay que recordar al público constantemente. Proteger nuestras costas y campos del excesivo desarrollismo es otro aspecto importante de la protección ambiental. Estas y otras situaciones están siendo monitoreadas por IPF, y siempre están dispuestos a apoyar e incentivar soluciones prácticas e innovadoras para proteger y mejorar el entorno natural de la isla que amamos. •