EDICIÓN: Agosto - Octubre 2016

Cáritas – Transformando la sociedad

Texto: Jinny Throup - Fotos: Anne Walker
La mayoría de la gente en Ibiza ha oído hablar de Cáritas, la acción sociocaritativa de la Iglesia Católica que se ha dedicado a luchar contra la pobreza, apoyar a los sin techo de la isla y a quienes se encuentran en situaciones económicamente vulnerables, durante más de 50 años. Sus contenedores rojos, donde puede donarse ropa y otros enseres, son una estampa familiar por toda la isla. Muchos también se dan cuenta de la importante labor que realiza la entidad, proveyendo de alimento a familias e individuos necesitados a través de su Proyecto de Alimentos. Sin embargo, en una reciente visita al Centro de Día en la central de Cáritas de la ciudad, IbiCASA quedó asombrada al conocer hasta qué punto son diversos y tienen amplio alcance los programas que desarrolla Càritas y su dedicado equipo humano. Nos recibieron Inés Gil Antuñano, que está a cargo de recursos, y Natasha Quitak, una de las dos trabajadoras sociales del centro para gente sin hogar. Con motivador entusiasmo y un claro respeto por la gente a su cuidado, nos explicaron las bases de cómo operan y la ética que les guía.
 
Empezamos en el Proyecto de Alimentos, que provee de artículos básicos a quienes los necesitan, y fue sorprendente descubrir cuán diverso y complejo es este proceso. Cáritas recibe casi todo su alimento del Fondo Social Europeo de la UE, pero también reciben donaciones de supermercados, restaurantes y empresas. En el almacén principal había una gran variedad de productos alimentarios y algunos de tipo más personal, formando algo así como un supermercado pequeño. Hasta hace poco, a la gente necesitada sencillamente se le entregaba una bolsa con provisiones básicas y productos de higiene sin tener en cuenta si los productos les gustaban o eran apropiados para sus necesidades específicas. Se han implementado cambios que ahora permiten a las personas elegir lo que quieren llevarse del fondo de suministros del centro. Cada familia ahora tiene asignados una serie de ‘puntos’ basados en sus necesidades, y pueden acudir cada semana a elegir lo que quieren hasta alcanzar el límite de sus puntos. Este nuevo sistema es un reflejo de los esfuerzos del personal de Cáritas por apoyar y preservar la dignidad de las personas a quienes ayudan.
 
Se sirve también comida gratuita preparada en el comedor del Centro de Día para aquellos que lo necesiten. Hay disponible desayuno y comida para cualquiera que entre, y por la noche se sirven comidas calientes a quienes se han apuntado con una trabajadora social. Pero el trabajo de Cáritas va mucho más allá de entregar un plato de comida gratis. Las trabajadoras sociales están profundamente implicadas con las personas que atienden, y se pone especial énfasis en reconstruir la auto-estima y el respeto, y en mejorar activamente su calidad de vida. Como señala Inés, mientras que el Proyecto de Alimentos es un aspecto importante de la labor de la entidad benéfica, no se trata de su objetivo principal. Este es “transformar la sociedad para que nadie tenga que venir aquí.” Con ese fin, los Centros de Día están diseñados para ser un espacio seguro, un lugar donde estas personas puedan sentir que sus inquietudes son vistas y escuchadas. Se estimula que los individuos comenten sus situaciones y trabajen en mejorarse a sí mismos a través de asesoría individual y talleres grupales.
 
Las personas acuden a Cáritas ya sea porque les ha referido oficialmente un profesional o porque vienen ‘a refugiarse del frío’, por sí mismas. Se inicia entonces un proceso de recuperación a nivel individual. Natasha explica: “Intentamos un enfoque en el que vemos a la persona por entero; un enfoque holístico e integral en el que no solo vemos a alguien con sus problemas. Vemos la esencia de quiénes son y lo que tienen que ofrecer... sus capacidades y sus recursos.” Quienes eligen quedarse en el programa reciben la oportunidad de sumarse a alguno de los proyectos que ofrece Cáritas, para los que reciben una pequeña beca. El nivel inicial de esos proyectos es un taller de habilidades sociales básicas diarias guiadas por Natasha. Para quienes han quedado en los márgenes de la sociedad, este es un primer paso hacia la reintegración social y el empleo.
 
Si esto va bien, entonces pueden progresar al siguientes paso, cuando trabajan en afinar sus habilidades sociales y de pre-empleo a un nivel más exigente, con el apoyo de una persona trabajadora social. La beca se incrementa, y a la vez lo hacen el compromiso y la responsabilidad. Las personas en este nivel del programa trabajan durante unos tres meses, o bien en la granja ecológica de Cáritas, Can Pep Xico, o en su taller de reciclaje de ropa, A Tot Drap. También puede ser que trabajen en la hermosa nueva tienda de segunda mano y comercio justo de Cáritas, que está localizada justo al lado del Centro de Día de Ibiza. El objetivo es acompañarles hacia oportunidades de trabajo estables fuera de la institución, y así el año pasado el 29% de las personas participantes en los proyectos de la granja y la tienda encontraron tales empleos.
 
Además del centro principal en Ibiza, Cáritas tiene otros cuatro puntos de acogida, más pequeños, en las parroquias de San Antonio, Santa Eulalia y Sant Jordi, más una recientemente añadida en Puig d’en Valls. Cáritas también lleva un proyecto especial llamado Betania que da servicio a gente que vive en la zona de Cas Serres, sobre todo inmigrantes recién llegados del norte y centro de África. Aquí se ofrecen talleres de informática, clases de idiomas y formación básica para encontrar un empleo, junto con una escuela de verano y apoyo a niños y niñas en situaciones vulnerables para hacer los deberes. Este proyecto trabaja principalmente con mujeres, y el objetivo más holístico es que lleguen a tener confianza en sí mismas y la capacidad de integrarse en una sociedad nueva donde las cosas son muy distintas de la cultura de la que vienen.
 
Cáritas colabora en el cumplimiento de la responsabilidad de los ayuntamientos locales y del gobierno a la hora de cuidar de todas las personas necesitadas. A cambio, estas instituciones apoyan las actividades de Cáritas con fondos y servicios... pero no son suficientes, así que siempre se necesita más ayuda para continuar con su maravilloso trabajo. Con tan solo 24 empleados remunerados en toda la isla, Cáritas depende en gran medida de voluntarios. En total hay unos 120 voluntarios activos, pero necesitan más desesperadamente, lo que sigue siendo uno de los mayores retos de esta entidad benéfica. En un día cualquiera hay unos veinte voluntarios en el Centro de Día de Ibiza haciendo tareas que van desde atender la recepción a servir comidas o coser para hacer arreglos de ropa. De hecho, Natasha e Inés fueron ambas voluntarias durante unos años antes de convertirse en empleadas a tiempo completo.
 
Si te gustaría ofrecer voluntariado o ayuda de cualquier tipo, Cáritas estaría encantada de saber de ti. Saber español es de utilidad pero no esencial. Puedes concertar una cita llamando al 971 31 17 62 o enviando un e-mail: voluntariado.cdibiza@caritas.es Otra forma de mostrar tu apoyo es hacerte socio a cambio de una contribución anual o mensual a tu discreción, contactando con: recursos.cdibiza@caritas.es •