EDICIÓN: Diciembre '05 - Enero '06

CAMBIO CLIMÁTICO






¿Qué significa, cómo nos afecta y qué podemos hacer para evitarlo?



Hoy en día es un hecho aceptado sin rastro de dudas: la actividad humana sobre el planeta tierra ha acelerado una tendencia de calentamiento en la atmósfera terrestre. De acuerdo con los datos científicos actuales, este ‘Calentamiento Global’ podría incrementar la temperatura media en hasta 6 grados centígrados en los próximos cien años, causando cambios climáticos catastróficos.












El efecto más evidente de tal incremento de temperatura es el derretimiento de los polos y el consecuente ascenso del nivel del mar, causando inundaciones devastadores y mucha destrucción a nivel mundial. Además, a medida que los glaciares y campos de hielo vayan desapareciendo, dejando expuestas más rocas, árboles y otra vegetación, se producirá una mayor absorción del calor del sol. Océanos más cálidos absorben menos dióxodo de carbono, y regiones ‘tundra’ derritiéndose liberan gran cantidad de gas metano, incrementando el ‘efecto invernadero’, hasta que se llegue a un estado en el que el calentamiento de la atmósfera esté ‘fuera de todo control’ según vayan ascendiendo las temperaturas exponencialmente en una espiral ascendente.






Ahora ya casi todos somos conscientes que la polución de fábricas, estaciones eléctricas, coches y la quema de bosques son las causas principales del ‘Calentamiento Global’, pero ¿cuántos de nosotros estamos listos y dispuestos a hacer algo positivo para evitar esta amenaza, que es la mayor a nuestra futura existencia sobre el planeta? Tenemos la tecnología necesaria, o eso parece, pero ¿tendremos la fuerza de espíritu necesaria para realizar esos cambios a tiempo y evitar la catástrofe?
¿ Qué podemos hacer?







Lo creamos o no, las soluciones no son tan complicadas o imposibles de aplicar a nuestras vidas diarias, y ya que todos nos veremos afectados directamente por los resultados, desde luego que es en nuestro propio interés el participar todo lo que podamos. Se trata de utilizar menos de todo, ahorrar energía, comprar productos alimenticios producidos localmente, reciclar nuestros desperdicios, plantar árboles, invertir en negocios éticos y presionar a los políticos para que actúen antes de que sea demasiado tarde.







Personalmente puedes reducir el consumo de energía: utiliza menos electricidad y menos combustibles, instala electrodomésticos y bombillas de bajo consumo, y utilízalos sólo cuando sea necesario. (Una bombilla de 100w encendida durante una hora, puede emitir hasta 3 kilos de CO2 a la atmósfera!).
También puedes planificar el uso de tus medios de transporte, de forma que reduzcan al mínimo el consumo de combustibles fósiles: elige modelos que consuman menos gasolina, que produzcan la mínima contaminación.
La futura producción de energía.





Si tanto el proceso de manufacturado como la eficacia de los paneles solares y otros generadores alternativos de energía mejoran con rapidez, y se incrementa su consumo, entonces los precios de estos sistemas caerán lo suficiente para ser competitivos económicamente con las otras formas de producción más contaminantes.
El futuro de la producción energética mundial depende de aquellos que quieran conservar los recursos no renovables, además de reducir al mínimo la emisión de gases contaminantes, ya reconocidos internacionalmente como factor clave en los cambios climáticos que estamos empezando a sentir.






Hay posibilidades reales de reducir el daño causado a nuestro sistema vital común, llamado 'Planeta Tierra', pero su éxito depende de todos nosotros!
Si evolucionamos todos ecologicamente, ¡puede que aun estemos a tiempo!.