EDICIÓN: Abril - Junio 2016

Encontrando tu esencia

Por Jerry Brownstein
Mucha gente está buscando una guía que les ayude a encontrar su verdadero camino en la vida... su pasión... su propósito. El Buda enseñaba que el propósito de la vida es re-descubrir tu verdadera naturaleza... tu esencia. Cuando esta verdadera naturaleza se ve realizada, tu camino se aclara y los estados divinos de la bondad amorosa, la compasión, la empatía y la felicidad emergen. ¿Cuál es tu verdadera naturaleza? ¿Sabes quién eres realmente? Si pudieras mirar más allá de la personalidad de la superficie, ¿qué verías? Este es el gran viaje de nuestras vidas, un viaje para recordar quiénes somos y por qué estamos aquí. Es a través de este recordar que podemos llegar a la conexión con nuestra esencia, una conexión que es vital para nuestra felicidad y nuestra plenitud.



Se ha dicho que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana. Este ‘ser espiritual’ es tu verdadera esencia, y tu ‘experiencia humana’ crea tu personalidad: las creencias e identidades que has adquirido a lo largo del curso de tu vida. A tu personalidad le han dado forma tu entorno y cómo te has adaptado a los eventos y situaciones. Tu personalidad y tu esencia son parte de tu plenitud, pero la personalidad puede volverse tan compleja y dominante que la luz de tu verdadera esencia se esconda. Muchas personas están llegando al punto de empezar a ser vagamente conscientes de esta desconexión y empiezan a hacerse preguntas más profundas como: ¿por qué estoy aquí? ¿Qué me apasiona? ¿Por qué no soy totalmente feliz? Las respuestas a estas preguntas emergerán cuando empieces a recordar tu verdadera naturaleza, y el primer paso para ello es hacerte consciente de la separación entre tu personalidad y tu esencia.



Ramana Maharshi fue un gran sabio de la tradición védica del yoga, que enseñó que la forma de alcanzar la libertad y paz interiores es hacerte constantemente una sencilla pregunta: “¿Quién soy yo?” Según vas haciéndote esa pregunta una y otra vez, las respuestas empiezan a penetrar tu consciencia superficial... vas más y más profundo... y finalmente encuentras tu eje más interno... tu esencia. La clave está en no aceptar las respuestas falsas que vienen de la superficie de la mente, pues son respuestas que tan solo son etiquetas que te han sido asignadas durante tu vida. Etiquetas como rico, pobre, guapo, listo, viejo, joven, francés, español, etc., etc. Estas son las etiquetas superficiales de tu personalidad, pero no responden a las preguntas más profundas: ¿Quién ve cuando yo veo? ¿Quién escucha cuando yo escucho? ¿Quién sabe que yo soy consciente?

Veamos a dónde nos lleva esto en una hipotética conversación al preguntar a alguien: ¿Quién eres tú? La primera respuesta es probable que sea el nombre: ‘Soy Linda’. Pero si escribo todas esas letras en un trozo de papel, L-I-N-D-A, ¿es eso lo que eres, una mera colección de letras? Se da cuenta de que buscamos una respuesta más completa, así que lo intenta de nuevo explicándonos la historia de su vida: nací en 1978 y crecí en San Francisco, California, etc. etc... Es una bonita historia, pero si hubieses nacido en otro lugar, ido a escuelas diferentes, tenido otros amigos, etc., ¿acaso no seguirías siendo tú? ¿No seguirías siendo consciente de tu existencia? Así que lo vuelve a intentar: ¿Quién soy? Soy un cuerpo ocupando este espacio. Mido 170 cm., peso 50 kilos, etc... Pero cuando tenías 5 años no medías 170 cm... y aún así seguías siendo TÚ... la misma persona que intenta contestar a esta pregunta estaba ahí también.



Ya ves por dónde va esto. Cada respuesta que tenga que ver con lo que has hecho, de dónde eres, con tu aspecto, etc., no dice realmente quién eres. Estos son elementos de tu personalidad en la superficie, pero no te dicen quién ve cuando tú ves... quién escucha cuando tú escuchas... quién siente cuando tú sientes... quién observa tus sueños... Tu yo real es una consciencia más profunda que está bajo tu personalidad en la superficie. Entonces, ¿cómo encontramos esta aparentemente escurridiza esencia?

Los grandes maestros del pasado ofrecían todos un mensaje similar para ayudarnos a encontrar nuestro ser verdadero: no necesitas aprender nada, sino tan solo recordar lo que ya sabes en el fondo de ti, apartando los escombros que cubren y oscurecen lo que ya está ahí. Para poder hacerlo, desarrollaron técnicas que nos ayudan a soltar lo que NO somos, para que podamos descubrir quiénes SOMOS. Todos estos métodos son esencialmente formas de desapegarnos de las ilusiones que nos creamos al identificarnos con las emociones y las historias del pensamiento de nuestra personalidad. La clave es apagar el incesante parloteo de tu mente, y puedes aprender a hacerlo a través de la meditación, la danza, los tambores, la respiración u otros medios. Una vez hayas trascendido ese parloteo, lo que permanece es tu esencia. Eckhart Tolle lo explica así:



«Cuando reconoces que hay una voz en tu cabeza que pretende ser tú... y que no deja de hablar... estás despertando a tu inconsciente identificación con el hilo del pensamiento. Cuando te das cuenta de esa voz, te das cuenta de que quien eres realmente no es esa voz (el pensador) sino el que es Consciente de esa voz».

Tomarte el tiempo de meditar es la forma más sencilla y práctica de desarrollar este sentido de la separación entre tu yo verdadero y tu personalidad. Meditar de forma regular te permite acostumbrarte a estar en un espacio de quietud. Es en esta quietud que empiezas a sentir que hay una distancia entre tus pensamientos y tu saber interno... una distancia entre el ruido de tu mente y la consciencia que habita en tu corazón. De cuando en cuando, experimentarás un ‘Momento ajá’... un destello de visión cuando de repente todo encaja... te encuentras maravillosamente embriagado por una sensación de absoluta paz y comprensión... que después desaparece. Es normal que estos momentos de claridad sean fugaces al principio, pero se sienten tan maravillosos que seguirás buscándolos. Al igual que ejercitar los músculos de tu cuerpo los hace más fuertes, cuanto más flexiones los músculos de tu consciencia, más fáciles y frecuentes se harán tus momentos de despertar.  


 
Este proceso es bastante simple... pero no tan sencillo. Primeramente, requiere que te comprometas con una práctica regular que te saque de tu consciencia ‘normal’. Es igualmente importante acordarte de aplicar la auto-consciencia y atención al contexto de tu vida cotidiana, no solo cuando estés sobre el cojín de meditación o en el estudio de yoga. Observa cómo actúas y reaccionas ante los eventos en tu vida, y hazte consciente de cuántas veces te impulsan las viejas historias que están hebradas en tu personalidad. Cuanto más seas consciente de la presencia de estos viejos patrones de comportamiento, más despertarás del ‘trance’ habitual de la vida. Puede que no vivas una experiencia profunda cada día; acoge la evolución gradual de tu consciencia. La niebla de la vida diaria se hará cada vez más fina y se abrirán ventanas de verdadera claridad cada vez más a menudo. Tu experiencia vital cambiará según vas despertando y recordando. Descubrirás la parte de ti que se encuentra más allá de la personalidad, el ego y las historias... tu yo verdadero... tu esencia. •