EDICIÓN: Abril - junio 2016

¿Una renta básica para todas las personas?

Jerry Brownstein
¿Qué te parecería vivir en una sociedad que le garantiza a cada ciudadano un salario mínimo durante toda su vida adulta?
 
Esa es la esencia de lo que se denomina Renta Básica Universal (RB) o Ingreso Ciudadano, y se trata de un tema candente entre economistas y gobiernos occidentales. Suiza pronto votará un referéndum para valorar si establecer tal sistema. Finlandia ha ido aún más lejos, redactando unos planes oficiales para ponerlo a prueba, y posiblemente le den comienzo ya desde el año que viene. La RB parece una idea radical, pero el concepto lleva mucho tiempo sobre la mesa. En 1918, el famoso filósofo/matemático/activista Bertrand Russell declaró que: «Una cierta renta mínima, suficiente para las necesidades básicas, debería asegurarse para todos, trabajen o no». Quienes están a favor de este concepto dicen que es la mejor manera de reducir la desigualdad de ingresos y proveer para quienes lo necesitan. También afirman que la RB es mucho más eficiente que los sistemas actuales y que beneficiará enormemente a la economía. Por otra parte, están los escépticos que se temen que sea demasiado costoso y que supondría un serio incentivo que haría que la gente dejase de trabajar.
 
Entonces, ¿cómo sería un típico sistema de RB, y cómo encajaría dentro de una economía moderna occidental? Un sistema viable tendría que ser justamente lo que su propio nombre indica: ‘Universal’ y ‘Básico’. ‘Universal’ significa que cada ciudadano tenga el derecho de empezar a recibir su renta mensual al cumplir los 21 años y que siga recibiéndola durante el resto de su vida. El dinero no es gravable con impuestos ni está condicionado: todo el mundo lo reciba, sean ricos o pobres, trabajen o no. ‘Básica’ significa que la cantidad de ese pago mensual debe ser lo justo para sobrevivir, ni más, ni menos. Si le dieras a todo el mundo el dinero suficiente para vivir una vida lujosa, mucha gente decidiría no trabajar. Así que la renta debe ser suficiente para vivir una vida sencilla... pero no más que eso. La propuesta en Finlandia es de 800 € al mes y eso es bastante correcto (ajustándose cada año, por supuesto, según la inflación).
 
La primera pregunta que nos viene a la mente es si podemos permitirnos hacer esto, y la respuesta parece ser que sí. La razón principal es que la RB sustituiría a todos los pagos de prestaciones sociales, apoyos y jubilaciones. En la mayoría de los países occidentales, el total de todos esos pagos suma casi el coste completo de 800 € al mes de RB. Además, el gobierno se ahorraría el enorme coste de la burocracia que gestiona la actual red de seguridad social: jubilaciones, desempleo, prestaciones, invalideces, etc. etc. Todas estas se verían cubiertas por la RB, que puede gestionarse en un único sistema simplificado que sería poco costoso, fácil de administrar y sin condiciones ni restricciones complicadas. Hay economistas que han hecho estudios sobre ello en diversos países y los números cuadran: la RB costaría más o menos lo mismo que lo que ya estamos gastando. Incluso aunque hubiese algo de sobrecoste, la diferencia podría cubrirse haciendo que las personas y empresas más ricas pagasen los impuestos que les toca.
 
La otra pregunta evidente es si este sistema incentivaría que la gente deje de trabajar, porque si tienen lo suficiente para sobrevivir sin hacer nada, ¿para qué ponerse a trabajar? De nuevo la palabra clave es ‘sobrevivir’, porque la RB te da solo lo suficiente para vivir una vida muy espartana. Si quieres tener más comodidades materiales en la vida, tendrás que salir a ganar más dinero. Muchos economistas sienten que los sistema actuales de ayudas son los que justamente desaniman de salir a trabajar, y que la RB sería mejor en este aspecto. En la mayoría de países, los programas sociales existentes como el seguro de desempleo y otras prestaciones anulan el incentivo para buscar empleo, porque quienes los reciben pueden perder algunas ayudas si se ponen a trabajar. Esto crea situaciones en las que es mejor para algunas personas no trabajar en absoluto, para no perder sus prestaciones. La RB no presenta este problema, pues todo el mundo la sigue recibiendo, trabaje o no, así que no hay ningún motivo que les impida buscar trabajo y ganar un dinero adicional. Según el profesor de economía Ed Dolan de la Universidad de Yale en EEUU,
«remplazar nuestros sistemas de bienestar actuales por una renta básica universal incrementaría sustancialmente el incentivo para trabajar, sobre todo entre los hogares con menores ingresos, que son la mayor causa de preocupación».

La RB además le daría a la gente un mayor poder negociador en el mercado laboral, sobre todo en los escalafones más bajos. Si puedes vivir una vida sencilla sin trabajar, entonces el poder del jefe sobre ti se ve enormemente reducido. No estás tan desesperado como para tener que aceptar un trabajo con poca remuneración y malas condiciones laborales para poder tener un techo y comida en la mesa. Otro efecto positivo del sistema de RB es que las personas que tienen mayor necesidad podrían recibir ayuda sin sacrificar su dignidad. Remplazar los sistemas actuales de ayudas eliminaría las degradantes experiencias de tener que pasar por intrusivas pruebas de aptitud, hacer largas colas para tratar con empleados estresados, ser obligados a solicitar los trabajos peor pagados, etc. Además, el problema de que la gente defraude al sistema desaparecería porque se acabaría con la burocracia del sistema de ayudas. No habría sistema al que engañar, pues todo el mundo recibiría siempre la misma cantidad. 
 
Es fácil comprender por qué ofrecer una RB sería mucho más equitativo y eficiente que nuestros sistemas de ayudas actuales, pero, ¿qué efecto tendría en la economía en su conjunto? La mayoría de expertos sienten que una RB estimularía el crecimiento económico basado en lo que llaman el ‘efecto multiplicador’. Dicho de forma muy simple, significa que cada euro que se gasta en bienes y servicios sigue circulando en la economía, así que de hecho produce más del doble de la cantidad original en términos de valor económico. Basándose en ese principio, una RB daría un gran impulso a la economía porque ayudaría a redistribuir los ingresos entre gente que realmente va a gastarse el dinero que reciba en cosas necesarias, y esto hace que ese dinero se mueva y se ponga a trabajar en la economía.
 
Desde luego que parece haber mucho de bueno en la RB. Tiene el potencial de reducir el tamaño del gobierno, reducir la desigualdad y por fin acabar con la pobreza. Claramente ayudaría a los padres y madres pobres, trabajadores o solteros, y a los sin techo, pero las ventajas potenciales no se limitan a los más necesitados. Piensa en alguien que ha decidido que su pasión es ser artista, terapeuta, escritor o cualquier otra vocación que no sea remunerada de inmediato: se enfrentan a la difícil decisión de renunciar a sus sueños y conseguir un empleo convencional, o arriesgarse a ser extremadamente pobres. Con una RB tendrían suficiente para sostenerse hasta que pusieran en marcha su carrera... o encontraran una nueva. Y este elemento de libertad no solo se aplica al artista en ciernes, sino que tener la RB como red de seguridad nos permitiría a todos la oportunidad de tomarse un tiempo de pausa de su empleo... reevaluar su vida... sin el temor del colapso financiero. Así pues, ¿deberíamos abolir enteramente nuestro sistema de ayudas y sencillamente darle a cada ciudadano lo suficiente cada mes para vivir de forma austera? Se trata de una idea que tiene mucho atractivo, pero que aún no ha sido demostrada en la práctica. Es por ello que el mundo estará observando con atención lo que sucede en Finlandia. Si avanzan con este atrevido experimento y tiene éxito, entonces el concepto de la Renta Básica podría convertirse pronto en una realidad en muchas partes del mundo desarrollado.