EDICIÓN: Febrero - Abril 2016

Aceites esenciales y aromaterapia

Sabina Brownstein
Las cosas que huelen bien nos hacen sentir bien. Puede tratarse de un campo en flor, el azahar de los naranjos, el aire salado del mar o alguien que siempre huele fresco y dulce. Estos maravillosos aromas tienen un profundo efecto en nuestros estados de ánimo y nuestra salud. Esta es la esencia de la aromaterapia, también conocida como terapia de aceites esenciales. Se trata del arte y de la ciencia de utilizar esencias aromáticas extraídas de forma natural de las plantas para equilibrar, armonizar y promover la salud de tu cuerpo, mente y espíritu. Muchos terapeutas utilizan los aromas naturales como parte de su práctica, y es que su valor está demostrado tanto por la experiencia como por la ciencia. El término aromaterapia fue utilizado por primera vez por un químico francés hacia 1920, pero el uso de aceites y sus aromas para la sanación y el bienestar se remonta a la historia antigua. Es un proceso holístico que busca potenciar las habilidades de sanación innatas de las personas a todos los niveles: físico, emocional y espiritual.
 
Tu sentido del olfato tiene una poderosa influencia en cómo te sientes, tanto a nivel mental como físico. Todos hemos tenido la experiencia de que un aroma nos devuelva un recuerdo claro del pasado. De repente el olor de la hierba recién cortada nos recuerda un periodo de nuestra infancia, o un sentimiento que habíamos olvidado o un lugar que nos era especial. A menudo cuando la gente se enamora el aroma de su amor le resulta embriagador. Estas experiencias son profundas en nuestro interior, y pueden alterar nuestro estado de ánimo de forma inmediata aportándonos una sensación de bienestar. De ello proviene el poder de la aromaterapia: de la habilidad de nuestro sentido del olfato para conectarnos con una parte más profunda de nosotros mismos. Cuando se combinan bien las esencias naturales, pueden abrirse nuestras mentes y nuestros cuerpos a la sanación, la relajación y la felicidad.
 
Los aceites esenciales son producidos por la destilación de material vegetal natural que puede proceder de raíces, cortezas, semillas, frutos o flores. Recuerda siempre que los aceites esenciales están altamente concentrados, así que hay que tener cuidado de no aplicarlos directamente sobre la piel ni usarlos con bebés o niños pequeños. Una de las formas más agradables de utilizar los aceites esenciales es para el masaje, diluyéndolos en un buen aceite base. El aceite de Almendras Dulces es una buena elección como aceite base pues es amable con la piel sensible y es fácil de conseguir (sobre todo en esta región). Generalmente, la proporción de aceite esencial en el aceite base debería ser de un 3% aproximadamente. Esto significa añadir unas 50-60 gotas de aceite esencial a 100 ml de aceite base. Para un solo masaje, puedes verter un poco de aceite base en un recipiente y añadirle 2 o 3 gotas del aceite esencial. Tres de los más populares para su uso en masajes son los de lavanda, romero y limón. El aceite esencial de lavanda es conocido por sus propiedades sedantes a la hora de calmar el estrés y ayudar a conciliar el sueño. El aceite de romero puede ayudar a mejorar la circulación y es útil para despejar el sistema respiratorio. El de limón tiene un aroma cítrico fuerte y purificador que es revitalizante y estimulante.
 
Otra forma estupenda de usar los aceites es añadir unas 5-10 gotas a un baño caliente. Cuando sientas nervios o estrés, un baño con aceites como lavanda o palo santo puede ser muy beneficioso. Añadir una mezcla de aceites al baño también ayuda a eliminar toxinas, siendo el romero especialmente bueno para ello. Los aceites esenciales no solo son herramientas útiles para sanar y calmar tus emociones, sino que además son beneficiosos para la sanación puramente física. Nuevas investigaciones están mostrando que algunos de estos aceites tienen valiosas propiedades anti-bacterianas y anti-virales. Lo que resulta realmente interesante es que estos beneficios vienen tanto del contacto directo con la piel como de su aspiración. Pueden ser utilizados también para limpiar una habitación que ha sido expuesta a enfermedades. Uno de los mejores aceites para esta función antiséptica es el eucalipto, que puede ser mezclado de forma efectiva con la lavanda o el limón.
 
Como puedes ver, el uso de aceites esenciales para aromaterapia es una forma poco costosa y muy agradable de apoyar tu bienestar... y eso no es todo. Además ofrecen una forma muy elegante y natural de crear un bello ambiente en tu hogar. Es fácil encontrar coloridos receptáculos para ello en la mayoría de herbolarios. Sencillamente añade 3 ó 4 gotas de aceite esencial al receptáculo relleno de agua que se asienta sobre una vela, y la sala poco a poco acogerá el aroma del aceite. El incienso olibanum es especialmente bueno para crear una sensación hogareña de relajación, como lo son también el sándalo, el cedro y el palo santo. También es divertido probar diferentes combinaciones: mezclar un aceite cítrico con uno dulce o maderoso te dará un aroma más redondeado y pleno, como por ejemplo la mandarina con el ylang ylang o el sándalo.