EDICIÓN: Febrero - Abril 2016

La Historia Prohibida

Jerry Brownstein
¿Cómo empezó realmente la civilización humana? ¿Hemos de creernos la vieja historia que nos enseñaron en la escuela, o existe una historia de la humanidad mucho más misteriosa y fascinante aún por descubrir?
 
Los arqueólogos convencionales dicen que las primeras civilizaciones emergieron hace unos 5.200 años (en el 3.200 a.C.), en el ‘Creciente Fértil’ del valle del río Tigris-Eufrates de lo que hoy en día es Irak. La sociedad temprana más notable eran los sumerios, que después dieron lugar a las grandes dinastías egipcias que se supone que construyeron las pirámides. Esta ha sido la ‘sabiduría convencional’ durante más de 150 años, pero los estudiosos más punteros nos están mostrando que, sencillamente, no se sostiene. Con cada nuevo descubrimiento resulta más y más plausible la idea de que hubiese una sociedad avanzada mucho antes de los sumerios, los egipcios y diversas otras civilizaciones que surgieron por el mundo. Esta teoría se apoya en muchas pruebas, y algunas de las más impactantes implican a la Gran Pirámide de Giza, a la Esfinge y a algunos mapas antiguos extrañamente certeros.
 
En 1536 fue dibujado un mapa del mundo para la fuerza naval turca. Se llamaba el Mapa Piri Reis, y fue hecho uniendo diversos mapas antiguos que se encontraban en los archivos del Imperio Otomano.
 
Lo que hace que este mapa sea tan remarcable es que muestra de forma certera partes del mundo que aún no habían sido descubiertas, incluyendo la Antártida, que era completamente desconocida hasta 300 años más tarde. Esto ya resulta increíble... pero más aún es el hecho de que el mapa muestra la línea costera de la Antártida tal como es ¡bajo el hielo! ¿Cómo puede ser esto, si es tan solo en los últimos 50 años que la tecnología moderna ha avanzado tanto como para poder ver cómo es esa costa bajo el hielo?
 
Este mapa sugiere con vehemencia que debió haber gente que sabía de la existencia de la Antártida mucho antes de ser ‘descubierta’, y que por lo visto no había hielo allí en aquel entonces. Tenemos una idea aproximada de cuándo fue eso, pues los estudios geológicos han demostrado que la Antártida estuvo libre de hielos hace unos 10 a 12.000 años. Esto indica que datar el comienzo de la civilización hace tan solo 5.000 años podría no ser correcto, porque la costa de la Antártida que muestra este mapa debió ser cartografiada hace al menos 10.000 años. Sin embargo, la ciencia convencional se niega a reconocer esta ‘historia prohibida’, incluso cuando la tienen delante, como es el caso en Egipto.
 
Según casi todos los egiptólogos, la Gran Pirámide de Giza fue construida hace 4.600 años y terminada en tan solo 20 años. Los primeros arqueólogos occidentales que estudiaron las pirámides desarrollaron esta teoría a principios del siglo XIX, y con ella se han quedado desde entonces, a pesar de la aparente imposibilidad de lo que dicen. Veamos los hechos: la Gran Pirámide de Giza es un milagro absoluto en su arquitectura, mampostería, construcción, matemática y astronomía. Las dimensiones y medidas son increíblemente precisas y comparables con la exactitud que permite la moderna tecnología de láser.
 
Está muy documentado que hace 4.600 años (cuando se supone que fue construida esta pirámide) los egipcios tan solo tenía primitivas herramientas de cobre y no tenían equipos para elevar grandes objetos. ¿Cómo podrían haber construido esta increíble estructura que incluye 2,5 millones de piedras gigantes, con pesos de entre 2 y 40 toneladas cada una? Incluso con la tecnología de hoy en día sería muy difícil fabricar y colocar esas piedras. Además, dichas piedras provienen de canteras que están a muchos kilómetros del lugar. ¿Cómo pudieron mover tantas piedras gigantes a tanta distancia? ¿Cómo pudieron cortarlas con tal precisión que encajasen perfectamente? Todas estas preguntas quedan sin responder y, sin embargo, siguen diciéndonos que hicieron todo esto con cuerdas hechas de lianas y sencillas herramientas de cobre.
 
Otras pruebas de que debió de haber una civilización mucho más antigua y avanzada que la que construyó la Gran Pirámide las aporta su famosa vecina, la Esfinge. Una vez más, los ‘expertos’ nos dicen que esta gigantesca estructura fue creada hace menos de 5.000 años, pero el famoso egiptólogo, John Anthony West, dice que esto no es posible. Su conclusión se basa en las marcas de desgaste climatológico en la piedra caliza en la que fue tallada. Los geólogos están de acuerdo en que esta erosión tan solo podría ser el resultado de lluvias prolongadas, y resulta que el clima en esta parte de Egipto ha sido extremadamente seco durante más de 5.000 años. Los estudios climatológicos muestran que la Esfinge debe tener entre 9.000 y 12.000 años, pues esa fue la última vez que el clima en Egipto fue lo bastante húmedo como para causar ese tipo de erosión en la piedra caliza.
 
Las pruebas más recientes de una avanzada cultura anterior están siendo puestas al descubierto cada día en excavaciones arqueológicas en un lugar en Turquía llamado Göbekli Tepe. Se trata de las enormes ruinas de un gran complejo que aparentemente se dedicaba a ceremonias y rituales. Sus estructuras tienen al menos 11.600 años de antigüedad y, sin embargo, muestran una arquitectura y una construcción muy sofisticadas. Según los arqueólogos convencionales, una civilización capaz de crear la arquitectura y el arte descubiertos en Göbekli Tepe se supone que no existía hace 11.600 años... y sin embargo, por lo visto, sí existía. ¿Cuál es por tanto la explicación?
 
La respuesta a esa pregunta tal vez pueda encontrarse en las historias ancestrales que nos han llegado a través de los siglos. La mayoría de las culturas tiene historias mitológicas sobre una era dorada ancestral que fue aniquilada por un desastre global. En la Biblia ese mito es la historia de Noé y el diluvio. En la antigua Grecia fueron los escritos de Platón sobre la gran civilización de Atlantis que también desapareció en una inundación catastrófica.
 
Hay más de 400 mitos sobre esta inundación o catástrofe en las culturas de todo el mundo. ¿Son solo historias, o se hacen eco de la borrosamente recordada historia de los orígenes de la Humanidad?
 
El hecho de que tantas culturas, en todas partes del mundo, contengan básicamente la misma historia, parece ser mucho más que simple coincidencia. ¿Podría ser que realmente hubo una sociedad avanzada que fue devastada por una catástrofe global, y que los desperdigados supervivientes de esa civilización ayudaran a desarrollar culturas como la sumeria y la egipcia? Los arqueólogos convencionales ignoran esa posibilidad, pero existen nuevas pruebas geológicas que la sostienen. La Edad de Hielo acabó hace unos 12.000 años, y los científicos han determinado recientemente que es muy probable que la Tierra fuese alcanzada por meteoritos gigantes en esa época. Esto habría hecho que el hielo se derritiese muy rápido y que los niveles del mar se elevasen drásticamente, causando esas mismas inundaciones de las que hablan tantas culturas. Los niveles del mar elevados también explicarían los restos de ciudades antiquísimas que se han encontrado bajo el mar en diversos puntos del planeta.
 
A medida que se van sumando pruebas, se va haciendo más claro que la historia que nos cuentan sobre cómo emergieron las civilizaciones es errónea y caduca. Así pues, ¿cuál es la verdad? Hay una teoría, apoyada por Grahan Hancock, el autor de “Las Huellas de los Dioses” y otros libros sobre este tema. Ha estado investigando todo esto en profundidad durante más de 20 años, y ahora opina que: «Göbekli Tepe es uno de los lugares donde los supervivientes de una civilización perdida se establecieron tras las inundaciones gigantes que son recordadas en historias mitológicas de todo el planeta. Las referencias a estos supervivientes pueden encontrarse en varias culturas: se les describe como sabios, magos o misteriosos maestros. Su misión era impartir su conocimiento ancestral a los demás humanos restantes». 
 
Esta es una teoría interesante, aunque en este punto tan solo pueden lanzarse hipótesis sobre a dónde nos llevará la exploración de nuestro pasado. El descubrimiento de la ancestría de la Humanidad es una aventura fascinante... y según vaya viendo la luz la verdadera historia, tendremos una idea más clara de quiénes somos y de dónde venimos... y tal vez hacia dónde nos dirigimos.