EDICIÓN: Diciembre - Febrero 2016

Buenas vibraciones

Jerry Brownstein

La física cuántica nos dice que todo en nuestro mundo consiste en energía en vibración que transporta información. También sabemos que las vibraciones similares se atraen entre sí, de la misma forma que dos diapasones con la misma nota resuenan juntos. ¿Y qué significa esto en tu vida y en la mía? Supone que las vibraciones que proyectas a través de tus pensamientos y sentimientos atraerán a tu vida ese mismo tipo de energía del universo… que lo similar se atrae. Cuando cultivas tus pensamientos y sentimientos para que sean positivos, atraen cosas positivas a tu vida, pero si emites pensamientos y sentimientos negativos, tus experiencias también serán más negativas. Esto desde luego que suena muy empoderador, y está respaldado por la física cuántica teórica, pero ¿hay pruebas científicas sólidas de que este poder realmente exista? Los primeros indicios de una respuesta a esa pregunta se están encontrando en el lugar más evidente… en la sustancia que permea todo nuestro mundo físico… el agua.
 

 
La ciencia convencional ignora el poder de la energía vibracional y nos dice que todo lo que sucede en nuestro mundo es el resultado de interacciones físicas. Jacques Benveniste fue un investigador médico muy respetado que siempre había seguido este pensamiento convencional. Sin embargo, empezó a tener dudas al respecto cuando se dedicó a estudiar la extraña forma en que parece funcionar la medicina homeopática. Muy resumidamente, la teoría tras la homeopatía depende de dos principios básicos. El primero es la Ley de los Similares, que establece que una sustancia que causa una enfermedad o malestar físico concreto puede ser preparada de forma que cure a las personas que sufren esa misma enfermedad. De hecho la misma palabra homeopatía significa sufrimiento (patía) similar (homeo). 
 
El segundo principio básico de la homeopatía es que la sustancia que sana se hace de hecho más fuerte cuanto más la diluyes. Esto se dice que resulta del proceso de potenciación, por el cual la sustancia sanadora se diluye en agua repetidamente mientras se sacude vigorosamente. Como resultado de todas estas diluciones, la mayoría de los remedios homeopáticos no contienen una sola molécula de la sustancia original… cero, nada de nada… y sin embargo funcionan. Como puedes imaginar, el estamento médico considera esto como algo ridículo, pues la ciencia convencional solo puede comprender reacciones que sean puramente físicas, y por tanto una cura que no contenga nada del remedio químico original debe ser pura ilusión.
 

 
Y sin embargo, permanece el hecho de que los remedios homeopáticos llevan curando a gente durante más de 200 años a pesar de no contener ingredientes “activos”. Esto fascinó a Benveniste, así que se enfrentó al desdeño de sus colegas convencionales y se lanzó a explorar qué permitía a este remedio no físico causar sanaciones físicas. En 1988, publicó los resultados de sus cuidadosos estudios, mostrando que el anticuerpo que había sido diluido, hasta el punto en que no quedaba una sola molécula del mismo, seguía siendo completamente efectivo. Por supuesto, el estamento médico se alzó en oposición a semejante herejía. Esta cita de la muy reputada publicación médica ‘Lancet’ lo dice todo: «Qué podría resultar más absurdo que la idea de que una sustancia pueda ser terapéuticamente activa en diluciones tales que el paciente probablemente no reciba una sola molécula de ella».
 
Para contrarrestar estos ataques, Benveniste organizó que otros laboratorios repitieran sus experimentos bajo las condiciones más estrictas, y en cada caso sus resultados se vieron confirmados. Esto no acalló a sus críticos, que estaban firmemente apoyados por la industria farmacéutica que temía perder grandes beneficios si los remedios homeopáticos poco costosos demostraban ser efectivos. En el 2001, un consorcio de cuatro laboratorios europeos se fijó el objetivo de demostrar de una vez por todas que Benveniste se equivocaba. Emplearon los métodos científicos más impecables… pero al final sus resultados en realidad vinieron a confirmar el trabajo de Benveniste. Uno de los investigadores líderes de ese equipo tuvo que admitir: «A pesar de mis reservas contra la ciencia de la homeopatía, los resultados me obligan a suspender mi descrédito y empezar a buscar una explicación racional a nuestros resultados».
 

 
Tal “explicación racional” es que el agua en el remedio homeopático es capaz de retener la información que recibió estando en contacto con al sustancia sanadora. En otras palabras: el agua tiene memoria. Puede “recordar” la información vibracional del remedio original y utilizar esa memoria para crear la cura. Esta es una clara prueba de que las vibraciones no físicas tienen el poder de cambiar la realidad física material. Un nuevo estudio publicado en 2014 por la Universidad de Stuttgart indica que estas vibraciones no físicas pueden venir de los pensamientos y emociones que proyectamos nosotros, los humanos. El estudio utilizó un método revolucionario que hace que la estructura molecular de una gota de agua sea visible rápidamente. Descubrieron que cada gota tiene un carácter único que refleja las vibraciones a las que ha sido expuesta. En un experimento, varias personas crearon gotas de agua de la misma fuente. Los resultados mostraron que todas las gotas que tú crees serán muy similares porque el agua está reflejando tu vibración. Sin embargo, las gotas que cree otra persona no se parecen en nada a las tuyas, y las gotas de cada persona eran significativamente diferentes de las demás personas. Claramente, el agua podía captar y “recordar” la información vibracional de cada individuo, y la “firma” de cada persona era única.
 

 
Estos nuevos estudios confirman la innovadora investigación del Dr. Masaru Emoto, sobre quien he escrito muchas veces en otros artículos. La ciencia pionera está demostrado su teoría de que todo en nuestro mundo es un reflejo de la energía vibracional con la que entra en contacto. Esto significa que tenemos el poder de transformar nuestras vidas utilizando nuestra consciencia para cambiar las vibraciones que emitimos. Los tonos de pensamiento y sentimiento positivos atraen a gente y situaciones positivas. La sabiduría tradicional ancestral lleva siglos diciendo esto, y ahora científicos con el coraje necesario para retar el pensamiento convencional están trayendo esta sabiduría a la luz. •