EDICIÓN: Octubre - Diciembre 2015

Escasez de agua en Ibiza

Katherine Berry




 
Tener agua potable suficiente siempre ha sido una inquietud en esta isla tan seca, pero a lo largo de la última década la situación ha alcanzado un punto crítico. Puede que pienses que las lluvias tan abundantes de primeros de septiembre supondrán que tendremos todo el agua que necesitamos. Sin embargo, aunque fueron muy bienvenidas, tuvieron poco efecto sobre el problema en su conjunto. Para comprender lo que ha llevado a que la situación sea tan preocupante, hemos de analizar las dos caras del problema: el suministro de agua en Ibiza (de dónde viene) y el consumo de agua (cómo está siendo utilizada). En este artículo estudiaremos sobre todo los retos de suministro y lo que podemos hacer para mejorarlo. En el próximo número de Ibicasa (del 15 de diciembre) profundizaremos en el problema del sobreconsumo y los pasos que podemos dar para lograr que sea sostenible.
 
Ibiza tiene dos fuentes de agua potable: los acuíferos (lagos subterráneos) y el agua que producen las plantas desalinizadoras. Veamos primero los acuíferos, que se nutren del agua de lluvia que filtra la tierra. Hay 16 de estos acuíferos, y el nivel de reservas de agua en ellos es medido cada dos meses por el Govern Balear. Como puedes ver en el gráfico, la media de esas reservas ha ido cayendo de forma constante a lo largo de los últimos diez años.
 

 
Los puntos más altos en el gráfico se corresponden con los meses de invierno, cuando hay más lluvia y mucho menos consumo. Es entonces que se recargan los acuíferos. Los puntos bajos son los meses de verano cuando hay pocas precipitaciones y el consumo está en su punto máximo debido al turismo. Históricamente, Ibiza se ha recuperado de sus largas temporadas secas durante el otoño e invierno, más húmedos y menos concurridos. Sin embargo, durante la última década, el consumo incrementado durante la época turística ha agotado los acuíferos hasta tal punto que la lluvia natural ya no llega a recargarlos. En julio del 2014, las reservas habían caído al 24%, mientras que este pasado mes de julio estaban en 23%.
 
Claro que la reducción del pico de consumo ayudaría enormemente a mantener esos acuíferos más llenos, y veremos esto en mayor profundidad en el artículo de diciembre. Pero también hay soluciones que pueden incrementar muchísimo la cantidad del suministro. Aunque es cierto que Ibiza es bastante seca, sí que recibimos una cantidad de lluvia anual significativa. De hecho, la media anual es de unos 420 litros por m², lo que supone que Ibiza recibe un total de 240 mil millones de litros de lluvia al año. Para ponerlo en perspectiva, una piscina olímpica contiene 2,5 millones de litros de agua, así que la pluviometría anual en Ibiza llenaría unas 96.000 piscinas olímpicas. Uno de los grandes problemas es que gran parte de ese agua se va al mar y nunca alcanza los acuíferos. Claramente, hemos de pensar en mejores maneras de capturar y utilizar el agua de lluvia que despilfarramos.
 

 
La solución radica en establecer un sistema coordinado de gestión de aguas pluviales como el que ha funcionado en California y otros lugares. Se pueden construir canales que dirijan el agua de lluvia hacia tanques y reservorios de almacenamiento, o a lugares donde se infiltrará después en el suelo con facilidad. Las normativas urbanísticas pueden hacer que sea obligatorio instalar equipamientos para recoger el agua de lluvia en toda nueva construcción. Estas y otras medidas sensatas preservarían mucha más de la tan preciada lluvia. Sin embargo, es posible que la demanda siga aumentando y por tanto también hemos de buscar otras fuentes de suministro de agua.
 
Al ser una isla, tiene sentido obtener agua potable del agua de mar que nos rodea a través de plantas desalinizadoras. Hay dos en marcha en Ibiza: una en San Antonio y la otra en la ciudad de Ibiza. Existe una tercera en Santa Eulalia que fue completada hace un tiempo pero que nunca se ha puesto en marcha por ‘retrasos administrativos’. Así que una de nuestras tres plantas no está siquiera en funcionamiento, por motivos que se escapan al conocimiento público. Además, las dos plantas existentes fluctúan en su capacidad operativa, que es a veces de apenas el 50% mientras que se eleva al 100% en verano. Parecería que esta situación podría ser más eficiente y beneficiosa si la cantidad adecuada de atención y recursos fuese dedicada a ello.
 

 
Otro problema que requiere mayor atención y recursos es el sistema de distribución de agua. En algunas partes de la isla, más del 50% del agua disponible gotea y se escapa de las tuberías antes de llegar siquiera a los hogares. Según un informe reciente, «las pérdidas durante la distribución han sido constantes a lo largo de los últimos 15 años, con aproximadamente un 30% del agua escapándose de la red». Resulta alarmante el hecho de que la red de San José ahora mismo tenga unas pérdidas durante la distribución del 52%.
 
Así que la solución al problema del suministro de agua no es tan solo incrementar su captación, sino también buscar formas de potenciar la eficiencia, como:
 
• Invertir en medidas que apoyen el que las tres plantas desalinizadoras trabajen a máxima eficiencia.
• Reparar las redes de tuberías donde está perdiéndose agua.
• Suministrar a las ciudades a través de un sistema de tuberías extendido desde las plantas desalinizadoras para que se drene menos agua de los acuíferos.
• Capturar las aguas pluviales en tanques y reservorios.
 
Por supuesto que debemos también tener en cuenta el otro lado de la moneda, que es nuestro consumo, y esto lo abordaremos en el próximo número. Para daros una idea de una sola área en la que esto requiere atención: analicemos la enorme cantidad de agua que consumen y despilfarran las piscinas. Una piscina doméstica media contiene entre 40 y 50.000 litros de agua. Ibiza tiene más de diez mil de estas piscinas, así que en cualquier momento dado acumulan 500 millones de litros de agua. Una forma muy sencilla de ahorrar mucha agua es cubrir las piscinas cuando no estén siendo utilizadas, porque una piscina descubierta pierde 55 litros de agua al día en los meses calurosos. En el próximo número exploraremos más maneras de reducir tu consumo personal de agua en casa y en el trabajo. Entretanto, es una buena idea empezar a ser más consciente de tu consumo de agua, pues cada uno de nosotros es parte de la solución a esta compleja situación. •
 

 
Este artículo está basado en un gran estudio publicado en agosto del 2015, que fue financiado por Ibiza Preservation Fund (IPF). Este artículo ha sido escrito por Katherine Berry, que además de ser acupuntora profesional, es voluntaria de la IPF, trabajando para concienciar sobre los problemas del agua en Ibiza. Puedes encontrar más información en la página web de IPF. 
 

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