EDICIÓN: Agosto - Octubre 2015

La fotografía con iPhone

Cat Weisweiller

Cat Milton, de 44 años y residente en Ibiza, lleva cautivando a la gente en la isla y mucho más allá con su fotografía desde 2011. Si hubiese dudas de que la iPhone-ografía (imágenes capturadas con móvil) puede ser tan bella y superior como la fotografía tradicional, Cat podría demostrarlo. Nos vimos con ella para explorar su viaje hacia el éxito.
 

 
Nacida en Londres pero criada en Kenya y Australia, su abuela materna era una dedicada y aclamada fotógrafa de fauna silvestre en Kenya, aunque ahí empieza y termina la influencia creativa familiar. De hecho, cuando Cat cambió su moto por una cámara SLR siendo adolescente, le horrorizó comprobar que, de las miles de fotos que había sacado, apenas una era decente. Esto le dejó una frustración compartida por muchas personas, y es que no importa lo buena o cara que sea una cámara: las buenas fotos no están garantizadas.
 
Para cuando tenía veintitantos, estaba lista para intentarlo de nuevo. Sin embargo, por desgracia, e incluso con una nueva cámara de primera, su entusiasmo se vio una vez más eclipsado por resultados decepcionantes. Adelantemos el reloj hasta que tuvo treintaitantos, cuando su anuncio desafiante de que quería ser fotógrafa profesional fue recibido por su familia y amigos con una comprensible dosis de escepticismo y precaución. Ella misma admitió que básicamente no sabía absolutamente nada de fotografía, pero estaba decidida a ‘capturar la belleza’. Intentaron bajarla con suavidad de la nube de sus elevadas ambiciones, sin éxito. Así que en su lugar se unieron y le sorprendieron regalándole los fondos necesarios para comprarse una cámara profesional para su 40 cumpleaños.
 

 
Dos meses después Cat voló a Ibiza. A los cuatro días de llegar, el Valle de Morna se vio arrasado por el peor fuego en la historia de Ibiza, que devoró un área del tamaño de 2000 campos de fútbol. Cuando había tenido lugar el fuego del año anterior en Benirràs, ella estaba fuera de la isla y su casa familiar había quedado desprotegida, con lo que Cat conocía bien la desesperación de sentirse desvalida y además tan lejos. Así que, sin apenas detenerse a pensar, se adentró en el bosque tras las brigadas contra-incendios y capturó imágenes e información para colgarla en Facebook regularmente, y así llegar a los propietarios ausentes. No hay duda de que su pasado en el ejército británico supuso una buena preparación para semejante hazaña. Enseguida, dueños en el extranjero empezaron a contactarle pidiéndole que fuese a echar un vistazo a sus casas. Al ser las llamas finalmente controladas, le llovieron mensajes de agradecimiento de todo el mundo. No le dio más importancia al tema, alegrándose de haber podido ser de ayuda.
 
Sin embargo, justo antes de marcharse de la isla, la revista Pacha la contactó para pedirle acceso a sus imágenes. Ni en un millón de años se hubiese imaginado Cat que su intrépida aventura llevaría a que tres fotos suyas fueran publicadas a toda página en una revista importante de la isla, lo que supuso que, ni un mes después de haberse comprado la cámara, ¡era ya una fotógrafa publicada! El resto, como se suele decir, es historia. Harta de los titulares internacionales que hablan solo de la vida nocturna de la isla, Cat decidió demostrarle al mundo otra cosa, saturando internet con fotos paisajísticas de Ibiza. Cuanta más sorpresa expresaban sus amigos extranjeros ante las bellezas ocultas de Ibiza, más imágenes publicaba Cat en los medios sociales, básicamente sobreponiéndose a ese otro concepto negativo de la isla gracias a la captura de sus vistas impactantes.
 

 
Como era de esperar, Spotlight le pidió acceso a su catálogo, y poco después la contrató como Editora en Jefe. Como reportera viajera, cada vez más fue dejando de lado su abultada cámara a favor de su iPhone: fácil, accesible y deliciosamente discreto. «La gente no podía, y aún no puede, creer que un iPhone pueda generar imágenes tan profesionales». Desde entonces, su iPhone-ografía despegó. Con tan extenso catálogo en su haber, Cat ya no sentía la atadura de tener que utilizar una cámara grande para responder a expectativas. «¿Qué es la fotografía real? ¿Quiere decir que nunca deberíamos haber abandonado el cuarto oscuro de revelado? Cada vez que aparece una nueva forma de arte, se enfrenta al ridículo y al escepticismo. Cada medio creativo tiene sus limitaciones, y el arte implica aprender a trabajar con ellas. Si las imágenes desencadenan reacciones, entonces valen. Si las imágenes tomadas con iPhone logran eso, y lo hacen por todo el mundo, entonces se trata de fotografía real, y quien las haga es un fotógrafo de verdad». La presencia multi-viral de sus imágenes en los medios sociales desde luego que sugieren esto mismo.
 

 
Para 2012, la fascinación de la gente con cómo lograba Cat capturar imágenes con el iPhone que alcanzaban la calidad de fotografía comercial llevaron a que le pidieran una y otra vez que compartiese su conocimiento. Sus primeros tres cursos de iPhone-ografía estuvieron llenos a reventar. «Toda persona que ha sentido las ganas de hacer fotografía ha mostrado tener un talento latente». Al igual que ella, que se había sentido al principio intimidada por su propia falta de conocimiento, ellos solo necesitaban que se les animase y se les guiase. Sus cursos alcanzan ahora intensivos de 5 días, y el próximo será en octubre.
 
Para quienes no pueden acudir, amablemente ofrece algunos consejos útiles (todos ellos con la salvedad de que con cualquier aparato Android o Apple que tenga más de tres años, lograr imágenes de alta calidad podría ser difícil).
 
1.     Antes de lanzarte a mejorar tus habilidades fotográficas, merece la pena investigar un poco online para comprender la composición (incluida la ‘regla de los tercios’). Aunque incluso para eso, Cat añade que «aunque se llame ‘regla’, en realidad es tan solo una guía, así que siéntete libre de dejarte ir a la intuición, al igual que a la hora de editar las imágenes después».
2.     Que sepas que la fotografía casi nunca refleja lo que ves con tus ojos ni la emoción que esa visión provocó. Es ahí donde el uso de las herramientas de edición es esencial.
3.     No te precipites a la hora de eliminar una imagen: mírala al detalle y córtala hasta alcanzar su ‘punto de belleza/interés’, es decir, aquello que cautivó tu atención en primer lugar. Además, si no evoca la misma emoción que en la realidad, de nuevo utiliza las herramientas de edición para ajustar su tono/atmósfera.
4.     Cuando veas algo que te cautive la vista, captúralo de inmediato desde donde estés. Luego ya podrás buscar un ángulo que tal vez sea mejor.
5.     Busca siempre la fuente de luz, y donde sea posible recoloca al sujeto hacia ella.
6.     No temas tu forma de editar: es tu momento y es totalmente subjetivo. Sé fiel a ti mismo manteniendo tu propia integridad creativa. Nunca podrás complacer a todo el mundo.
7.     La edición puede tener lugar en el mismo aparato, sea Android o Apple. Cuanto más actual sea tu dispositivo, más amplia la variedad de apps disponibles a tu alcance. Cat recomienda descargar Snapseed, una app gratuita de edición. Para quienes quieran subir el listón, recomienda comprar la app ProCapture para teléfonos Android y Camera+ para los dispositivos Apple. (Y Cat nos avisa de que no debe confundirse con CameraPLUS). Ambas apps están diseñadas para tomar fotos de mejor calidad que la app de fotos que viene de serie con tu dispositivo.
8.     Y finalmente… Evita hacer fotos con la app de Instagram: el tono de los colores está desajustado y las imágenes resultantes tienen muy baja resolución. •