EDICIÓN: Diciembre - Febrero 2015

Comida de verdad para personas de verdad

Dr. Wilco - www.purehealthibiza.com




Al mundo hoy en día le escasea la paciencia. La vida se ha acelerado tanto que incluso tener que esperar ‘tu turno’ un momento pone nerviosa a la gente, y dirigen esa misma actitud impaciente hacia la nutrición adecuada. Muchas personas queremos salud y bienestar, pero no podemos permitirnos o no deseamos invertir tiempo en ello dentro de nuestra apretada agenda. Lo queremos todo ‘Ya’ y ‘Al Momento’… Trágate una pastilla, tómate un zumo y devora esa ensalada, pues, ¿quién tiene tiempo para un desayuno, comida o cena sentados y relajados hoy en día? Así las cosas, claro que quienes buscan salud se preocupan de si estarán obteniendo suficiente nutrición valiosa en su acelerada dieta. La solución se cree que está en la incontable variedad de suplementos que se encuentran en el mercado, y es que al final nada es más veloz que tomarse dosis concentradas de nutrición en forma de pastilla o añadir un ‘Superalimento’ a tus comidas, algo que se ha hecho tremendamente popular en la última década. Así que, con tantas prisas, hemos olvidado centrarnos en ‘Lo Auténtico’.

La verdadera fuente de alimento, a fin de cuentas, viene del ‘paquete entero’ tal y como viene en la Naturaleza, y no de las versiones deshidratadas y manufacturadas que además cuestan un ojo de la cara. La verdadera nutrición contiene todos los elementos esenciales para que puedan ayudar a asimilar el alimento y vinculen los elementos químicos como toca.  Estos elementos además favorecen el movimiento del alimento por todo el tramo digestivo, al ayudar a nuestro proceso natural de peristalsis, y lo mantienen en forma para evitar futuros problemas digestivos. Unido a la falta de tiempo para sentarse y comer tranquilamente, está el hecho de que no masticamos el alimento adecuadamente. Nos damos prisa en masticar, tragamos demasiado pronto y ayudamos al alimento a  pasar con alguna bebida, lo que diluye nuestros jugos gástricos, resultando en una digestión pobre. Resulta que Mamá tenía razón cuando nos decía que masticáramos bien la comida.





Tomemos los plátanos como ejemplo de un alimento perfecto y completo. Tienen toda la nutrición que necesitas bajo su ‘manto’ amarillo. Sus ‘bolsillos interiores’ contienen todos los aminoácidos que se necesitan como fuente perfecta de proteína natural. Además, el plátano contiene mucha agua y fibra, necesarias para ese estímulo digestivo. En cuanto a su contenido en vitaminas y minerales, son demasiados como para enumerarlos todos. Son por supuesto dulces y cremosos, pero con bajo Índice Glicémico, lo que supone que no causan un subidón de azúcar en sangre, algo muy positivo. Los atletas han aprendido el poder que tiene el plátano, y muchos hoy en día lo prefieren antes que los granos y carnes pesadas de ciertas dietas para mejorar el rendimiento. Todos sabemos que los plátanos contienen mucho potasio, que es bueno para la presión sanguínea y el corazón. Asegúrate de que maduran a temperatura ambiente y consúmelos cuando les hayan salido las pintas marrones, ya que es menos beneficioso consumir un plátano inmaduro.

Como si con todo ello no bastara, los plátanos además contienen triptófano, lo que promueve la producción de serotonina. Esta es la hormona que nos ayuda a alcanzar el estado de felicidad, incrementando la calma y mejorando el humor. No resulta por tanto sorprendente que se haya convertido en la fruta más vendida del mundo. Y hay un último beneficio más: la próxima vez que estés con prisa y llegando tarde a una reunión ejecutiva, y además se te haya acabado el betún, recuerda que puedes utilizar la parte interior de la peladura de tu plátano para darles a tus zapatos un impresionante brillo.