EDICIÓN: Diciembre - Febrero 2014

Juan Fluxà: Volviendo a las raíces

Texto: Javier Alcaraz

La historia de Juan Fluxá es una historia necesaria. Que Ibiza se ha transformado en los últimos 50 años nadie lo puede negar. Lo que era una sociedad eminentemente agraria se ha convertido en punta de lanza del turismo mundial. Uno puede imaginar como un cambio tan enorme ha afectado a la población local. La vida de Juan es un buen ejemplo de un nativo ibicenco que, alejado por un tiempo de sus raíces, decide un día volver a ellas, emprendiendo un camino de vuelta hacia el mundo tradicional payés y de las plantas. Este hombre de 48 años, que destila simpatía y carácter, está haciéndose un hueco en la sociedad ibicenca en su empeño de promover los productos ibicencos más tradicionales y de ofrecerlos,  revestidos de modernidad, a locales, residentes y turistas.
 

 
Formado en la escuela de Turismo de Ibiza, Juan trabajó en sus primeros años de vida profesional en el sector de la papelería y posteriormente se adentró en el sector de la alimentación en una importante empresa de producto local. Tras más de 10 años de andadura en esta última, Juan decidió hacer las maletas, iniciando así un periodo de actividad comercial fuera de la isla que le obligaba a estar viajando casi la mitad del año entre las Islas Canarias y la península. Pero aquella aventura no cuajó y nuestro protagonista sintió la llamada de su tierra y de su familia. Al volver a Ibiza, lo tuvo claro: era el momento de devolver al campo y al rico mundo de las tradiciones ibicencas todo lo que le habían dado a él, a su familia y a sus generaciones anteriores. Juan fue descubriendo gradualmente su pasión por las plantas y por el trabajo artesanal. Poco a poco fue dando pasos que le han llevado a convertirse en artesano industrial agroalimentario y a crear en 2011 la empresa Destilerías Ibiza S.L., inaugurando también en ese año su pequeña fábrica artesanal de licores y de otros productos tradicionales ibicencos.
 

 
Juan es un firme defensor del producto local de Ibiza. El producto emblema de su empresa son las hierbas ibicencas que, desde mayo de 2011, gozan de la denominación de origen hierbas ibicencas, pero además elabora otros productos tan de aquí como el café caleta. Nuestro protagonista nos comenta orgulloso que ha pasado ‘el test de los payeses’ en referencia a que a los payeses nativos de Ibiza les gustan sus licores. Y es que el proceso de elaboración de sus hierbas es completamente natural y artesanal,  como hecho en casa, sin añadir aditivos o productos químicos. Entrar en su fábrica y destapar uno de los barriles gigantes donde macera sus hierbas, siguiendo la receta de su familia, aparte de despejarte la nariz, te transporta al maravilloso mundo de las plantas de Ibiza: romero, tomillo, enebro, hinojo, Hierba luisa, piel de limón y de naranja y así hasta llegar a las 15 que él utiliza. Juan vende desde hace varios años sus productos en los principales mercados de Ibiza, como las Dalias, Punta Arabí o San Juan.
 
A pesar de ser un firme defensor de las tradiciones de Ibiza, a Juan le apasiona igualmente innovar, desarrollar y probar nuevos productos. En su cabeza caben muchas mezclas de aromas, sabores, texturas… ¡El límite está en su imaginación! Abre un bote de sus sales, procedentes de las salinas ibicencas y que él mezcla con hierbas aromáticas en una de sus gamas de sal de Ibiza y entenderás que igualmente a Juan le gusta explorar nuevas posibilidades para los productos tradicionales de nuestra isla.
 

 
Como heredero del amplísimo conocimiento que poseen los payeses ibicencos sobre las plantas de la isla, Juan tiene también como uno de sus objetivos contribuir a la difusión de los usos y propiedades, en muchas ocasiones hasta medicinales, de nuestras plantas. No podemos olvidar como muchas de ellas están al alcance de nuestra mano. Sólo hay que adentrarse en un bosque de Ibiza y con un poquito de conocimiento, ¡allí estarán!.
 
Mientras el cerebro de Juan bulle de estas y de tantas nuevas ideas, como empresario nuestro protagonista tiene claro que su idea no es expandirse sin límites sino cuidar a su cada vez más numerosa clientela y la calidad de sus productos. Su pequeña producción anual le asegura la calidad artesanal que sería imposible de alcanzar si produjera en cantidades industriales. Juan se muestra  orgulloso de su pequeña empresa, familiar y artesana y así quiere seguir en el futuro, disfrutando como él dice “de un hobby que le da de comer”. •
 

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