EDICIÓN: Octubre - Diciembre 2012

PEDRO MARÍA ASENSIO «El arte siempre me acompaña»

Texto: Alicia Toledo










 
Artista de carácter versátil y con una concepción del arte amplia y permeable, Pedro María Asensio (Cuenca, 1950), afincado en Eivissa desde hace ya varias décadas, vive y trabaja el arte como un ejercicio constante de renovación, de ahí que cada una de sus muestras suponga una novedad absoluta.
 
La variedad de registros es enorme y, además de la pintura y la escultura, Asensio incluye en su quehacer grabados, videos, instalaciones, coleccionismo de objetos hallados, etc. Sea como sea, la actividad de Asensio es de un ritmo vertiginoso y, más allá de las galerías, se ha extendido a la colaboración en obras literarias, al diseño de ropa, de tapices y de decorados artísticos y, sobre todo, a la labor educativa. En su faceta pedagógica, Asensio dirigió el centro Can Misses (1992-2000), utilizando la expresión artística con alumnos con problemas de integración y de expresión verbal. También participó en un interesante proyecto europeo, “Museos de la ciudad” (1996-2000) dirigido a escolares de Roma, Marsella y Eivissa, donde desarrollaba un proyecto de investigación sobre aplicaciones didácticas orientadas al conocimiento de los museos. Mientras tanto, las estancias y periodos de formación han ido sucediéndose entre Berlín (1986), Dinamarca (1998), Nueva York (2000) y Roma (2004). Todo empezó en su Cuenca natal, influido por el exquisito círculo de artistas –Grupo 59– que se concentra en torno al prestigioso Museo de Arte Abstracto Español de dicha ciudad. En los años setenta, tras un breve periodo de formación en Barcelona, se trasladó con su familia a “la isla blanca”, atraído por la luz: «esa luz particular de Ibiza que aunque suene tópico es así», confiesa Asensio. Y en este rincón del Mediterráneo desarrolló el grosso de su obra, que ha sido y es abundante y variada.




El esteta conmovido por la fragilidad humana
«Allá donde me encuentre o haga lo que haga, la visión del arte siempre me acompaña, no me podría librar de ella aunque así lo quisiera», apunta Asensio. En su caso, esta mirada artística siguió desde muy temprano dos trayectorias que, si bien parecen divergentes, vienen a confluir en múltiples aspectos: una tendencia esteticista que enlaza con la búsqueda de la pureza –casi metafísica– de los constructivistas y otra más social y menos ensimismada que tiene al ser humano y a su circunstancia como objeto de expresión. El Asensio pintor, clasicista de la abstracción geométrica e investigador colorista lo encontramos en trabajos como “Ventanas de Nueva York” (2002), “Futuros perdidos” (2005), “Eneagramas” (2008) o “Partituras de silencio” (2009). Mientras que el Asensio ocupado en la condición dolorosa de la existencia, el que huye incluso del color para evidenciar en su desnudez la fragilidad humana, puede verse en muestras como “Disposiciones Transitorias” (1992-1993), “28 gramos” (1995), “Irreparables” (1996), “Don’t disturb” (2003), “Génesis de tristeza” (2004) y, muy especialmente, en su último trabajo, “El silencio de las horas” (2011). Ésta última muestra, que pudo visitarse en el Centre Sociocultural de S’Alamera, abarca el trabajo de los dos últimos años y en ella –apunta Asensio– «la soledad del individuo, su desnudez esencial aparece sin veladuras». Lo cierto es que la exposición supuso una verdadera y minuciosa explosión artística, poniendo de relieve más que nunca la incontinencia creativa del artista conquense.



 
Artista irreductible, trabajador infatigable
«Soy muy trabajador –confiesa Asensio–, en parte por carácter, pero también obligado por esta doble línea de trabajo entre lo estético y lo humano que me lleva a la profusión e incluso a la dispersión». No en vano, en el estudio de su casa de Ses Salines se acumulan proyectos e ideas, algunos ya en marcha, otros esperando a ser ejecutados. Entre ellos, llaman la atención bastantes maquetas y reproducciones de espacios: «mi trabajo está experimentando un acercamiento a la arquitectura como espacio estético», comenta Asensio. Vendría a ser una acentuación de su vertiente constructivista, pero con un compromiso riguroso por lo humano: «me interesan los espacios del hombre y las arquitecturas donde suceden las cosas».
 
En 2011 Pedro fue invitado a Chipre por el Govern para participar en el proyecto Amic i Amat y colaboró con el Ayuntamiento en la exposición Cartó en Sa Nostra. Este verano ha colaborado en 1x1 La mirada escrita también en Sa Nostra.