EDICIÓN: Octubre - Diciembre 2012

MANTENIENDO LA LLAMA EN EL HOGAR

Texto: Cat Weisweiller










 
Ahora que la temporada de verano toca a su fin y las noches empiezan a refrescar, nos ha parecido buen momento para ofreceros información importante de cara a un uso seguro de chimeneas y estufas este invierno.
 
Este artículo ha sido inspirado por Marianne Berglund, residente desde hace tiempo en la isla, que amablemente ha compartido su historia sobre una enfermedad crónica que sufrió por haber almacenado y quemado madera mohosa, para que sirva de aviso a otros. Marianne – una persona energética y dinámica – se vio reducida rápidamente a la inercia física y mental casi total en cosa de 4 semanas: “De repente no tenía energía, sentía náuseas y me despertaba en plena noche sin poder respirar. Según pasaba el tiempo, empecé a sufrir consecuencias emocionales y mentales, en forma de lo que parecían ataques de ansiedad, depresión y unas funciones mentales en detrimento. Arrastraba las palabras y no era capaz de dedicarme siquiera a las tareas más sencillas. Daba mucho miedo, era como si mi cerebro y mi cuerpo se estuviesen apagando.”
 
Por suerte, después de un tiempo, Marianne se dio cuenta de que sus síntomas mejoraban dramáticamente cuando estaba fuera de su casa y de forma notable cuando no encendía la estufa. Tras dos días de no usarla, decidió encender en su lugar la chimenea para recibir a una amiga, quien enseguida se quejó de que le faltaba el aliento, mientras Marianne caía en un estado peor que nunca. Una amiga preocupada llamó a la Dra. Marja van Engelen al día siguiente y consiguió una respuesta inmediata: “Eso suena a envenenamiento por hongos en la madera.” Marja aconsejó que Marianne abandonase su casa de inmediato durante al menos 10 días, y que debía sacarse toda la madera con cuidado y usando guantes. Unas pruebas confirmaron sus sospechas. Tras 3 semanas de remedios naturales prescritos por Marja, Marianne tuvo la suerte de recuperarse del todo, quedándole como única preocupación el que nadie más pasase por semejante experiencia. Marja apunta que “una cosa es quemar ciertos hongos, pero tener además madera contaminada almacenada en casa implica un riesgo aún mayor.”



 
Aquí tenéis algunos consejos para aseguraros de disfrutar de un invierno en seguridad:
ELEGIR MADERA SEGURA PARA QUEMAR:
 
* Evita la madera mohosa, podrida o llena de hongos.
* Para curarte en salud, y ya que algunas esporas peligrosas son invisibles, no almacenes madera de ningún tipo dentro de la casa.
* Evita quemar maderas tratadas o pintadas, como palets, postes de teléfono, muebles, persianas, etc., ya que con el calor emiten gases tóxicos.
* Siempre que sea posible, quema maderas autóctonas de Ibiza: pino (muy bueno para arrancar el fuego), almendro, algarroba (emiten mucho calor) y olivo (se quema despacio) – pero evita las raíces. La sabina es una buena madera para una hoguera, pero como se trata de una especie protegida en Ibiza no está permitido cortar ramas de un árbol vivo y sano.
* Nunca quemes madera de adelfa, algarroba verde o higuera, pues son altamente tóxicas.
* Si el fuego tarda en prender, seguramente la madera esté demasiado húmeda o verde, lo que es un reto para tu salud y la de tu estufa. La madera ideal para quemar es la que se ha cortado hace 1-2 años.


Bas Segers, deshollinador, especialista en seguridad relacionada con el fuego e instalador certificado de estufas y chimeneas (incluidas las tradicionales de piedra) dice que alguna gente se queja de dolores de cabeza y fatiga cuando les visita, lo que podría estar causado por quemar las maderas inadecuadas, falta de ventilación o una chimenea atascada. “A menudo me sorprende comprobar que la gente le tiene un sano respeto al fuego fuera de sus hogares, pero dentro de ellos no le dan la misma importancia a la seguridad relacionada con el fuego.” Bas, que realiza revisiones gratuitas, nos ha ofrecido consejos preventivos vitales: 
 
* Para evitar el envenenamiento por monóxido de carbono, que puede ser mortal, es esencial que la habitación esté ventilada. Un agujero de ventilación en una ventana, de unos 10 cm. de diámetro y cubierto con una rejilla, es suficiente. Si es posible, es buena idea invertir en un detector de monóxido de carbono (que cuesta unos 100€) y un detector de humos (que cuesta unos 20€).
* Los incendios en las chimeneas, que crean una presión de calor capaz de hacer explotar la chimenea y causar un fuego doméstico catastrófico, se dan por una acumulación de hollín y alquitrán, que se comprimen, se endurecen y son altamente inflamables. Por este motivo, es imprescindible limpiar la chimenea entera por dentro cada año, o como mínimo cada dos años.
* Las maderas secas y sin tratar causan menos acumulación de hollín. Las maderas húmedas, tratadas o verdes y las piñas de los pinos (que son aceitosas) bloquean las chimeneas con más rapidez.
* Si el fuego se descontrola, no intentes apagarlo con agua, ya que el vapor de agua sólo servirá para intensificar el calor. En su lugar, ten siempre un cubo de arena cerca para ahogar el fuego.
* Durante los meses de verano, cubre la salida de la chimenea con una rejilla o saco para evitar que se acumule suciedad o que algún animal pueda hacer su nido, quedar atrapado o incluso morir dentro.
* De cara al invierno, hazte con madera que haya estado secando durante el verano, ya que es superior y además más ligera, por lo que resulta también más barata de comprar al peso.




Para más información, o para encargar una revisión, contacta con Bas Segers:  www.deshollinador-ibiza.com / Tel.: 617 440 123