EDICIÓN: Agosto - Octubre 2012

Llévate Ibiza a casa

Texto: Cat Weisweiller



Comprar producto local implica toda una serie de beneficios personales y también más amplios. Primeramente, el apoyo al comercio local potencia enormemente la estructura económica interna de la región. En segundo lugar – y en lo que respecta a los productos perecederos – acortar su viaje desde que son cosechados hasta que llegan a manos del consumidor reduce la necesidad de conservantes, que son dañinos tanto para el medio ambiente como para nosotros. Disminuir la necesidad de importar desde el extranjero también reduce significativamente la huella ecológica causada por el transporte de mercancías, una vez más en beneficio del medio ambiente.
 

 
Hay una tienda de productos locales, en el puerto de Ibiza, que tenía una razón adicional para seguir esta senda. La dueña de ‘La Casita Ibicenca’, Anja Moewes, estaba decidida a llenar un vacío en el mercado: «Cada año que visitábamos Ibiza, recorríamos la isla buscando los productos locales que queríamos llevar de vuelta a casa como recuerdos o regalos. Dábamos vueltas por toda la isla, comprando una cosa aquí, otra allá – ¡un proceso agotador! Así que, unos años después de mudarnos aquí en el 2003, decidimos que era hora de crear un lugar donde encontrar una gran variedad de producto local, y todo bajo el mismo techo».
 
La encantadora tiendecita-boutique (una antigua caseta de pescadores que Anja y su pareja Snakeman amorosamente renovaron evocando un auténtico hogar ibicenco tradicional) está ahora llena hasta la bandera de mercadería producida localmente: desde vino, miel, aceite, mermeladas y licores (incluyendo Hierbas y absenta) hasta cosméticos, perfumes y jabones naturales o joyería y zapatos. No se trata sólo de los productos ibicencos que venden, sino también del ambiente, logrando que una visita a esta tienda sea como una agradable inmersión en todo lo que se celebra como originalmente ibicenco.
 

 
Y ninguna tienda de productos locales estaría completa sin la ‘SAL de IBIZA’. ¿Quién no le ha otorgado a uno de sus conocidos frasquitos azules un lugar de honor en la cocina, como souvenir y como aliño culinario, al volver de las vacaciones? Lo que tal vez no hayas reparado es en que la sal es uno de los productos que mayor reconocimiento y orgullo generan, y con razón: la famosa producción de sal de Ibiza data del año 800 a.C. En aquel entonces se trataba de un artículo muy valorado, pues la sal era la única forma de preservar alimentos. En 1.235 d.C. ya se vendían 25.000 toneladas de sal de Ibiza cada año – convirtiendo Ibiza en parte de los más reputados y prósperos acuerdos comerciales de la Edad Media, incluyendo Génova, Florencia y Venecia. En 1871, las salinas fueron adquiridas por dos empresarios mallorquines. Para 1886, presumían de obtener 50.000 toneladas al año de las lagunas de Ses Salines. Algunos dicen que el mote de Ibiza, ‘Isla Blanca’, viene en realidad de los días en los que la sal valía su peso en oro, mucho antes de que llegara el turismo a estas costas…
 
Sobre lo que no hay ninguna duda es que una visita a una tienda dedicada a los productos locales – entre las que ‘La Casita Ibicenca’ no sólo es la original, sino que posiblemente sea además la más completa – además de alguno de los mercados o tiendas locales para adquirir fruta, verdura, queso, carne o pescado de aquí, son el camino hacia un estilo de vida más sano, amigable con el medio ambiente y en general más satisfactorio, tanto para ti como para los comerciantes locales – y todo ello cortesía de nuestra ilustre isla blanca. •