EDICIÓN: Marzo - Mayo '05

PRISIÓN POR CONDUCIR BEBIDO

Jaime Roig - Abogados

El día 1 de octubre de 2.004 entró en vigor la nueva redacción del artículo 379 del Código Penal, cuyo contenido es “El que condujere un vehículo a motor o un ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses y, en su caso, trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días y, en cualquier caso, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años”.
Es evidente que nos encontramos ante una norma que pretende salir al paso del verdadero drama social que representa el alto número de accidentes de circulación en los que, lamentablemente en su mayoría, el alcohol está presente. Concienciar y disuadir a los conductores de que si beben no deben conducir, es obligación y tarea de todos. El bien jurídico protegido es, sin duda, la seguridad del tráfico y, con ello, se protege también la vida y la integridad de las personas que son los bienes más relevantes que son puestos en peligro en cuanto se efectúa una conducción indebida. Pero para que la conducción con alcohol constituya delito, tiene que superarse una determinada tasa de alcoholemia y existir síntomas de que el alcohol influye en la conducción. El límite a partir del cual la conducción es sancionable es de 0,5grs. por litro de sangre y aún menos para determinados conductores, y si usted conduce sobrepasando los 1,4grs. tiene un alto riesgo de terminar con sus huesos en la cárcel. No existe una regla fija ni fiable para determinar cuantas cervezas, vasos de vino o copas de coñac pueden tomarse para no superar el límite, ya que ello depende de muchas circunstancias y factores de la persona en concreto: Su peso, su edad, si es hombre o mujer, si antes de ingerir el alcohol ha comido mucho o poco, si toma medicamentos, etc. , etc., pero a título meramente orientativo y sin valor concluyente alguno, se podría indicar que, por lo general, un hombre de unos 70 kilos de peso, con una cerveza tendría 0,3grs de alcohol en su sangre, mientras que en una mujer dicha tasa sería superior. Un vaso de vino 0,2 y 0,3 y un coñac 0,3 y 0,4. Conocer la tasa personal de incidencia es muy importante ya que lo contrario puede representar sorpresivas y graves consecuencias si le someten a una prueba de alcoholemia. Prueba a la que no se puede negar ya que, en este caso, podría ser acusado de un delito de desobediencia grave. Prueba que, en realidad, son dos con un intérvalo mínimo de 10 minutos, con derecho a contrastar su resultado con un análisis clínico de sangre y acretación de que el etilómetro ha superado los controles establecidos por la ley, con indicación de los márgenes de error. En fin, si usted se encuentra implicado en alguna de estas situaciones es recomendable que acuda a su Abogado.