EDICIÓN: Agosto - Octubre 2011

NOAM OFIR - SENSIBILIDAD FOTOGRÁFICA

Texto: Emma Nathan










Para Noam Ofir, la mayor parte de su vida ha transcurrido frente a él mientras la observaba. Esto podría llamar la atención, si no fuera porque Noam Ofir es fotógrafo. Tiene alma de observador y, de hecho, es su razón de ser.

Desde su nacimiento hasta cumplir los dieciocho años, Noam vivió en un pequeño pueblo al norte de Israel. Poco después de cumplir la mayoría de edad empezó a “hacer camino”, hasta que por fin se decidió a echar raíces en Ibiza en 2001. Aun sigue viajando mucho, pero es en la isla donde se siente como en casa. De su trabajo, nos dice con humildad que sus fotos “no son más que un reflejo de la magia ibicenca”.





Su padre fue quien le regaló su primera cámara al cumplir los doce, pero tuvieron que pasar más de veinte años antes de que Noam llegara a considerarse a sí mismo como fotógrafo profesional. Tras varios años trabajando como director de estudio, se cuestionaba constantemente sobre lo que haría cuando “fuera mayor”. «Te gusta la fotografía. Lo haces con amor. ¿Por qué no te decides de una vez ser fotógrafo?», le sugirió un día su mejor amigo. Esa idea había permanecido latente en él todo el tiempo. Aquella sencilla revelación supuso el punto de partida de su carrera. Al cambiar la percepción que hasta entonces tenía del mundo de la fotografía, fue como si redescubriera una vida a la que ya se dedicaba.



Así que a finales de los años 1980 Noam se trasladó a Nueva York con su cámara y una nueva perspectiva, con la idea de lograr la formación profesional que necesitaba para convertirse en un fotógrafo cualificado. Obtuvo una plaza en la prestigiosa escuela de fotografía neoyorquina International Centre of Photography. Tras preparar un trabajo previo sobre “imágenes de mi habitación”, se dirigió a su primer día de clase. Cual fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que estaba en el aula equivocada, ¡pero también en el edificio de la facultad que no era! Tenía que cruzar toda la ciudad y ya llegaba tarde. Entonces se sucedieron una serie de escenas dignas de un film de Woody Allen, hasta que por fin apareció en la que, según él, era la clase correcta. Se coló en el aula de la manera más discreta que pudo, pero pronto volvió a darse cuenta de que se había vuelto a equivocar cuando sus nuevos compañeros empezaron a presentarse, haciendo gala de grandes trayectorias y mostrando la maestría de sus trabajos. Pero esta vez Noam no tuvo más remedio que presentarse y mostrar tímidamente las fotos que había tomado de su cama sin hacer. La tutora, la conocida fotógrafa Mary Ellen Mark, supo reconocer su obvio talento aún sin explotar y le propuso que se quedara en aquel curso para profesionales. Hoy en día, Noam afirma que habría tardado años en llegar a donde está hoy si hubiera seguido la ruta académica “normal”.





El azar volvió a sonreírle en 2001, cuando tras cancelarse un trabajo Noam terminó disfrutando de unas cortas vacaciones en Ibiza. Hubo tormenta la primera noche, y mientras estaba tomando fotografías en lo que se suponía era “el mejor lugar de la isla”, alguien le robó sus bienes terrenales, entre ellos sus preciadas cámaras. Deprimido y terriblemente frustrado, su primer reflejo fue querer salir huyendo, pero las circunstancias se lo impedían, así que tuvo que refugiarse en lo único que sabía hacer: fotografiar; aunque esta vez tuvo que hacerlo sólo en su mente. «Aquello me hizo darme cuenta de que yo realmente era fotógrafo», cuenta Noam, con orgullo. A pesar de que no tenía ni pasaporte, ni dinero (y lo que era más importante aún, habiendo perdido sus cámaras), Ibiza acogió a Noam en su seno durante la temporada de verano. Él se enamoró de la isla y a pesar de la experiencia vivida, se prometió a sí mismo que volvería… Y así lo hizo al año siguiente.




Hoy en día, Noam sigue tomando fotos de tormentas, pero es más probable que se le vea fotografiando a los DJ internacionales de Ibiza en alguna colina o a las supermodelos en la playa; y eso cuando no está buscando nuevas localizaciones en su isla preferida.









la fotografía refleja nuestra necesidad espiritual de seguir desarrollando nuestro arte».
La próxima exposición de Noam Ofir se inaugurará el 15 de septiembre a las 20 horas en El Hotel Pacha, y permanecerá abierta hasta el 25 del mismo mes. Estará dedicada a Philippe Cotto, “que se marchó de esta fiesta antes que nosotros”. •