EDICIÓN: Agosto - Octubre 2011

KU - DE PISCINA A SUPER CLUB

Texto: Cat Weisweiller

Resulta llamativo pensar que la piscina del Privilege, que ahora separa a los super-DJs del tumulto de miles de personas bailando, un día no tan lejano fue una piscina pública al aire libre, enclavada en el encantador entorno rural de San Rafael. Una estatua del dios hawaiano de la prosperidad y la guerra, Ku, que aún se erige en Privilege hoy en día, nos señala el siguiente paso evolutivo de esta coqueta piscina con bar que originalmente se llamaba Club San Rafael.


Dice la leyenda que la propiedad del Club San Rafael cambió de manos durante un aciago juego de cartas en 1978. Tres jóvenes vascos: Jose Luis Anabitarte (Gorri), Javier Iturrioz y Jose Antonio Santamaria (un famoso ex-futbolista) fueron los afortunados herederos de tan desafortunada apuesta. Poco podían imaginarse entonces que este humilde terreno, que renombraron KU (en honor a la discoteca que ya regentaban en San Sebastián), llegaría a entrar en el Libro Guiness de los Récords como la mayor discoteca del mundo. Ni tampoco podía haber apostado nadie por que sería el catalizador más importante de mucho de lo que le esperaba a Ibiza y su reconocimiento global como eje de la escena del baile y la fiesta.



En manos de un equipo de diseño formidable, que incluía a Faruk (maestro de ceremonias y VIP Bar Privé), Brasilio (fundador de La Troya), Tirso (decoración e iluminación) y Gorri (coordinador general), el KU fue creciendo para albergar a un público cada vez más hambriento de diversión. La piscina de tamaño olímpico fue reducida para hacer más sitio para bailar, se construyó un puente que la cruzaba y se redujo su profundidad, por seguridad. Los equipos de sonido se sofisticaron y se fueron añadiendo barras aquí y allá. Los anfitriones pasaron de celebrar encuentros espontáneos junto a la piscina con la puesta de sol, a ofrecer noches discotequeras en toda regla hasta el amanecer. Pronto se conocería como la versión al aire libre del aclamado “Studio 54” de Nueva York.


Para mitad de los 80, el KU se había convertido en el lugar nocturno más comentado de la isla. Gente famosa, cantantes, diseñadores, ibicencos, hippies, homosexuales y travestis acudían a raudales para disfrutar de “sesiones surrealistas de euforia nocturna”. Por fin había un lugar de pertenencia, aceptación, exceso y tolerancia sexual que sobrepasaba a todo lo conocido anteriormente. Cualquier residuo del represivo régimen de Franco era ya obsoleto dentro de los parámetros de esta nueva libertad de expresión.
La lista de gente famosa que ha cruzado las puertas del KU a lo largo de sus 12 años de historia es ciertamente impresionante. En 1987, Freddie Mercury y Montserrat Caballé llegaron a realizar allí su primera rendición pública de la canción “Barcelona”. Con un equipo de sonido que se oía por toda la isla, y láseres que según dicen se veían desde la península, el KU era definido a menudo como la discoteca más prestigiosa del mundo.


Sin embargo, tras esta ascensión meteórica vino la inevitable caída: para cumplir con normativas acústicas, el KU tuvo que ponerle techo al jolgorio a principios de los 90, cosa harto difícil dado el tamaño que había alcanzado. El primer intento de construir tal tejado se desplomó durante una tormenta. Posteriormente, temas de financiación, cambios en las tendencias nocturnas y el trágico asesinato de su co-propietario, Santamaría, en 1993, llevaron al KU a un final reacio. En 1995 el club cambió de propietarios y fue renombrado: Privilege.
No se perdió todo, sin embargo. El espíritu del KU de juerga, sexo y desenfreno perduró muchos años más a través de Manumission. El bar Coco Loco original sigue ahí donde fue creado con tanto cariño al principio, así como gran parte de la estructura original de la discoteca. La escalera de entrada, los enormes ventiladores industriales y gran parte de los jardines permanecen como ecos de los días pasados del KU. Si una peregrinación hasta el Privilege puede parecer algo excesivo, una visita a la página en Facebook: “KU Ibiza Best Years”, puede ser una forma más sencilla de rendir homenaje a uno de los grandes hitos de la historia de la noche en Ibiza. •


 



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