EDICIÓN: Abril - junio 2011

CONSEJOS PARA COMPRAR UNA VIVIENDA EN IBIZA

Texto: Anja Sämann-Gutschick y Armin Gutschick
Hoy en día mucha gente puede hacer realidad su sueño de comprar una propiedad en Ibiza. Gracias a las buenas comunicaciones aéreas, es fácil y rápido viajar a la “isla blanca” donde luce el sol también en invierno, cuando los días en el Norte son cortos y oscuros.
El mercado inmobiliario de Ibiza ofrece todo lo que uno puede desear: desde fincas románticas y chalets de lujo hasta apartamentos sencillos. Una vez encontrada la casa de sus sueños, es importante que no deje de lado el sentido común a la hora de firmar el contrato de compraventa. Precisamente en Ibiza, donde muchos de los compradores vienen del extranjero y desconocen las leyes y el idioma, es aconsejable dejarse aconsejar por un experto independiente. Nos referimos a un verdadero profesional, no al típico “sabelotodo” que hemos conocido en el bar de la esquina y que, invitándonos a la penúltima cerveza, se jacta de sus largos años de experiencia en la isla.


A continuación les resumimos los aspectos más importantes que se deben tener en cuenta al comprar una propiedad inmobiliaria en Ibiza:
El primer paso es cerciorarse en el registro de la propiedad de que el propietario esté efectivamente inscrito como titular de la finca. Esto le puede parecer raro a alguno de nuestros lectores, pero en España, al contrario que en otros países europeos, no es obligatorio formalizar la compra de una propiedad ante notario e inscribirla en el registro. Sin embargo, para tener plena seguridad legal, recomendamos encarecidamente que todo comprador opte por formalizar la compra mediante escritura notarial e inscriba el título en el registro de la propiedad.
Además, cuando se comprueba la inscripción en el registro, hay que fijarse en la descripción de la finca. La finca de mis sueños, por la que pagaré una suma considerable, ¿está inscrita en el registro con todo lo que le es adicional y adherente? ¿Están inscritos correctamente el tamaño de la parcela, la superficie construida, la piscina, el garaje, etc.? ¿O está descrita como tierra de secano con árboles y una ruina? Y, tal vez, en vez de los 20.000 m² que queremos comprar, ¿sólo están inscritos 5.000 m². Si los datos inscritos difieren sustancialmente de la realidad, habrá que considerar si no sería conveniente que el vendedor se ocupara de hacer subsanar los errores – un procedimiento lento y costoso, ¡y eso suponiendo que sea factible!
Otro punto que se comprueba en el registro son las cargas que soporta la finca. ¿Existen servidumbres de paso a favor de otras fincas? ¿Tendré que permitir que mis vecinos crucen mi parcela con sus coches? ¿O existe, tal vez, alguna anotación referente a una deuda que un acreedor del vendedor haya inscrito en el registro? Si este tipo de inscripciones no se cancelan antes de escriturar la compraventa, le pueden acarrear muchos disgustos al comprador porque la responsabilidad podrá recaer en él.
Además de revisar la inscripción registral, merece la pena comprobar los datos catastrales. El catastro en España es independiente del registro de la propiedad y, como consecuencia, no es infrecuente que las inscripciones en los dos organismos difieran. Muchas veces aún figuran en el catastro propietarios anteriores y, en el caso de propiedades rurales, las enormes fincas matrices que, en la actualidad, han sido divididas. Esto puede traer consigo complicaciones para delimitar los lindes de la finca y a la hora de pagar el impuesto sobre bienes inmuebles.
Pero no sólo los datos del registro de la propiedad y del catastro se deben comprobar, ¡aún hay más! Si se trata de una obra nueva, hay que asegurarse de que existe el certificado de final de obra y que el Ayuntamiento haya concedido la cédula de habitabilidad. Si no es así, puede haber problemas.
Si compra un apartamento, es aconsejable asegurarse de que el vendedor haya pagado todas sus cuotas de comunidad pues, en caso contrario, es el nuevo propietario quien responde por las deudas existentes.
Aparte de lo dicho hasta ahora, conviene informarse sobre los gastos e impuestos que ocasiona la compra de una propiedad: el impuesto sobre transmisiones patrimoniales, los gastos de inscripción en el registro, posiblemente la plusvalía municipal, por nombrar sólo algunos.
Aunque recabe toda la información oportuna antes de comprar una propiedad, no puede estar completamente seguro de que no surja algún problema con la casa de sus sueños en un futuro. Sin embargo, puede reducir a un mínimo los riesgos si se procura tener el asesoramiento legal especializado de un abogado competente.