EDICIÓN: Diciembre 2009 - Febrero 2010

UNA TIENDA DE VINOS DIFERENTE

Helen Howard




Jeroen llegó a Ibiza en 2001, huyendo de su frenético ritmo de vida en Holanda, donde llevaba varias cafeterías y bares. Como otros muchos antes, se vino a Ibiza en busca de una mayor calidad de vida, y, como ellos, la encontró. Durante algunos años se dedicó a reformar una antigua casa payesa en San José y, al fin, a pasar tiempo con su familia. En el transcurso de ese periodo de calma, Jeroen también pudo explorar sus epicúreas pasiones por la cocina y el buen vino...





Jeroen
Hamersma











Fue su hermano, uno de los expertos más eminentes de Holanda, quien muchos años antes despertó en él su amor por el vino. Por eso no es de extrañar que Jeroen decidiera volver al mundo de los negocios cuando se le ocurrió abrir una tienda de vinos. Ya existen otras tiendas de este tipo en la isla, pero ésta es diferente. La idea de Jeroen es surtirse de vinos provenientes de empresas comprometidas con métodos de producción sostenibles. Eso significa, por ejemplo, no utilizar pesticidas o cultivar las uvas en suelos enriquecidos naturalmente y no con una gran cantidad de nitratos producidos a escala industrial. Dichas empresas también suelen tomar en consideración cuestiones ambientales más generales, como la necesidad de restringir el uso del agua.

Algunos de los vinos están etiquetados como “orgánicos“ y algunas empresas siguen trabajando para conseguir dicho estatus. Esto implica respetar criterios muy estrictos y además puede ser costoso, si bien a la larga dicho proceso garantiza un producto de gran pureza. Quienes hayan probado el vino orgánico en el pasado pueden haberse sentido muy decepcionados: como dice el propio Jeroen, “una cosa es tener los ingredientes adecuados y otra muy diferente es saber cómo mezclarlos para obtener algo especial“. Afortunadamente él cuenta con un buen contacto. Su hermano cata más de 7.000 vinos al año y mantiene a Jeroen informado de lo mejor que hay en el mercado. Y es interesante comprobar que entre los mejores encontramos cada vez más vinos orgánicos.




Jeroen cree que la industria vinícola está atravesando una época de grandes cambios y que “el futuro de las bodegas está en la producción de vinos orgánicos“. También añade que “ahora muchos grandes productores creen que pueden obtener un producto mejor de manera ecológica y están invirtiendo en investigación sobre producción orgánica“. Hay mucho orgullo en la industria y premios que ganar “y los productores se dan cuenta de que los vinos orgánicos se llevan cada vez más galardones“. También son conscientes de que “la gente se preocupa cada vez más por su salud y no quieren consumir productos que contienen pesticidas innecesarios“.

La industria ha tenido que reinventarse a sí misma de varias maneras: por ejemplo, debido al cambio climático, la cosecha de muchos vinos puede hacerse dos semanas antes de lo que se hacía diez años atrás, y eso afecta de manera importante tanto a la calidad como al sabor. Por este motivo, muchos productores invierten en terrenos más elevados, técnicas más modernas, variedades distintas de uva y nuevos sectores vinícolas. A pesar del hecho de que en muchos países la industria del vino apenas sobrevive por no poder












llevar a cabo estos cambios con rapidez, lo cierto es que hay mucha gente joven que se siente atraída por el sector y que cree firmemente en el potencial de estas nuevas perspectivas.














Sin duda es emocionante contar aquí en Ibiza con una tienda que vende los vinos más recomendados del momento, a nivel medioambiental, de salud, e incluso económico. Jeroen sabe que es fácil comprar un excelente vino por 30 euros, pero que es mucho más difícil comprar una buena botella por entre 5 y 10 euros. Así que él se ha dedicado a buscarlos, y el 75% de sus vinos están a ese precio. Se surte de vinos de todo el mundo y los presenta en categorías fáciles de distinguir, como: “Estimulante y Refrescante“, “Jugoso y Afrutado“, o “Sensual y Seductor“...

A pesar de saber y tener experiencia en este campo, Jeroen rehúye del esnobismo del vino. Su filosofía es tan simple como “o te gusta el vino o no te gusta“, y da la bienvenida a todo aquel que quiera entrar y catar alguno. Él entiende que la gente quizá no quiera gastarse el dinero en vinos que no conoce, por lo que intenta dar muchas facilidades a los clientes.





Junto a la tienda, Jeroen utiliza una casita donde organiza periódicamente veladas de catas de vino, pero ¡ojo!, estáis avisados: la última tenía que terminar a las 9 de la noche ¡y no cerraron las puertas hasta las 2.30 de la madrugada! Si vais, tenéis asegurada una cálida e informal bienvenida y ahora que se acerca la navidad es el momento perfecto para acercarse y compartir unos tragos. •







Vino & Co.
Texto: Helen Howard