EDICIÓN: Diciembre 2009 - Febrero 2010

LOS MISTERIOS DEL 2012

Jerry Brownstein



 























Se comenta aquí y allá sobre una insistente predicción, según la cual el 21 de Diciembre del 2012 confluirán poderosas fuerzas cósmicas que causarán cambios radicales en el planeta Tierra. Este rumor se ha extendido rápidamente desde ciertos sectores marginales del movimiento de la Nueva Era hasta llegar a ribetear la conciencia cotidiana, generando diversas profecías que van desde el desastre apocalíptico hasta el amanecer glorioso de una revolución espiritual. ¿Por qué ha atraído tanta atención esta fecha, y qué puede significar?

Hay tres hilos principales que trenzan esta historia. El primero está relacionado con la antigua civilización centroamericana de los Maya, un pueblo que desarrolló unos conocimientos matemáticos y astronómicos increíblemente sofisticados, muchos siglos antes de que tales datos fuesen descubiertos en el mundo occidental. Proyectaron su calendario “cuenta larga” para durar 5.125 años, hasta culminar con “El Final de los Tiempos”, el 21 de Diciembre del 2012. Algunos dicen que este “final de los tiempos” simplemente quiere decir que el calendario Maya volverá al inicio para empezar a contabilizar un nuevo ciclo; mientras otros los ven como un punto de inflexión en la historia de la humanidad.









El segundo hilo que lleva al 2012 es la teoría de la Alineación Galáctica que ocurre sólo cada 25.800 años, cuando el Sol, visto desde la Tierra, se alinea directamente con el centro de nuestra galaxia (la Vía Láctea). Esto sucederá también el 21 de Diciembre del 2012, y no es casualidad que coincida con el “Final de los Tiempos” de los Mayas. Ellos llamaban al centro de la Vía Láctea el “abismo oscuro” y según su mitología estaba vinculado con la creación del Universo.

La pieza final del puzzle se llama la “Precesión de los Equinocios”, y se relaciona con la astrología.




Explicado de forma concisa, las constelaciones correspondientes a los doce signos del zodíaco se desplazan hacia atrás en el cielo cada año, de modo que cada 2.160 años cambia la que es visible en un punto concreto del cielo. Casi todos los astrólogos están de acuerdo en que el 21 de Diciembre del 2012 habrá terminado uno de esos largos ciclos y se avanzará de la Era de Piscis a la tan anticipada Era de Acuario.

Hay muchas interpretaciones diferentes sobre estas señales celestiales, presentando un amplio abanico de posibles consecuencias. Las profecías más pesimistas hablan de cambios cataclísmicos y catástrofes naturales en la Tierra que acabarían con nuestro mundo tal y como lo conocemos. Las más positivas ven el 21 de Diciembre del 2012 como el portal tras el cual surgirá un amplio despertar a la conciencia iluminada.







La idea de que se trate del fin del mundo se basa, en parte, en datos científicos que indican que podría incrementarse la actividad solar, con erupciones especialmente intensas en algún momento entre los años 2010 y 2012. La visión pesimista amplía esta posibilidad a una enorme explosión en la atmósfera solar que provocaría una reversión geométrica en la Tierra, invirtiéndose las polaridades magnéticas de los polos Norte y Sur, con consecuencias desastrosas. Sin entrar en todos los detalles, podemos afirmar con seguridad que la base científica de tal evento es muy poco convincente, lo que no ha impedido sin embargo que Hollywood ha lanzado la película de aventuras llamada “2012”, basada en estas predicciones del fin del mundo e incluyendo todo tipo de escenas de muerte y destrucción.









Las interpretaciones más optimistas del significado del 2012 no creen que este “Final de los Tiempos” suponga el fin de nuestro mundo material, sino más bien el final de nuestra obsesión materialista. Esta versión positiva del 2012 afirma que la visión global actual, basada en bajas vibraciones de miedo y avaricia, se verá erradicada por un cambio repentino de conciencia global hacia las vibraciones más altas de amor y luz. Existen indicios que apuntan hacia esta esperanzadora predicción, como el hecho de que cada vez más gente busque una forma alternativa de ver el mundo. Sigue siendo un hecho, sin embargo, que la amplia mayoría de la raza humana continúa aferrándose a su antigua forma de pensar, y es tremendamente difícil imaginarse que esto pueda cambiar de forma tan radical entre ahora y el 21/12/12.













Así pues, dado que es muy improbable que el mundo se acabe en el 2012, y es igualmente improbable que la mayoría de la población mundial se abra de repente a un nivel más alto de conciencia, entonces, ¿qué hemos de pensar de todo este fenómeno? Yo sugiero que si el 21 de Diciembre del 2012 tiene importancia no es por lo que pueda pasar en esa fecha concreta (¡recordemos el cambio de milenio!), sino más bien porque representa un punto central dentro de una serie de años durante los cuales existe el potencial para una gran transformación. Soplan vientos de cambio y sus efectos pueden verse ya en el desplome de los viejos sistemas de finanzas, ecología, energía y política. La caída de estas estructuras tradicionales nos presenta muchos retos, pero también la gran oportunidad de cambiar el rumbo de nuestra civilización hacia direcciones más positivas. Tal vez la energía que rodee al 2012 sirva como catalizador para motivar a la gente de este planeta a que empecemos a elegir un camino nuevo y más iluminado en nuestra búsqueda de un mundo mejor. •

Texto: Jerry Brownstein