EDICIÓN: Octubre - Diciembre '09

HOT YOGA

Jordi Canut Martin











Sébastien Carincotte, nacido en París y de acento curiosamente uruguayo, siempre quiso vivir en Ibiza. Pasó varios veranos de su infancia en la isla y en 2004 se decidió a probar suerte. Trabajó durante la temporada estival y luego, animado por amigos, decidió quedarse indefinidamente. Su interés por el yoga viene de lejos, puesto que en su época de estudiante ya había empezado a familiarizarse con esta práctica como parte de su afición por el teatro. Su nueva vida en Ibiza le hizo plantearse asistir a clases de yoga de manera regular y empezó a tomárselo muy en serio. Descubrir el yoga “caliente” o Bikram yoga fue para él un detonante y sintió que tenía que seguir en esa dirección. Y así lo hizo. Gracias a la práctica constante del yoga, experimentó un bienestar general antes desconocido para él. Se sentía “relajado, feliz”, y aprendió a vivir el presente, a “disfrutar de lo que tienes y no de lo que quieres”.






Ya no hubo camino de retorno y en septiembre de 2006 se marchó a Estados Unidos a profundizar sus conocimientos sobre el “hot yoga”. Durante nueve intensas y agotadoras semanas, estudió con Bikram Choudhury, toda una eminencia. Las actividades programadas abarcaban gran parte de la jornada: había que levantarse a las 6 de la mañana y nunca se acostaban antes de las 2-3 de la madrugada. Pero el esfuerzo valió la pena, porque conseguir un título oficial de instructor que le capacitaba profesionalmente para enseñar a otras personas cambió su vida por completo. Ganó en autoestima y se desarrolló su faceta más social. De regreso a Ibiza, le propusieron hacer una substitución en un centro de yoga y aceptó, “más que nada para descubrir si me gustaba dar clases, transmitir lo aprendido”. De hecho, le gustó tanto que tomó la determinación de dedicarse a ello por completo. Para ello viajó también a Costa Rica para seguir ampliando conocimientos, aunque esta vez se decantó por el “Ashtanga yoga”, “más dinámico, menos estático”. Para él, Bikram y Ashtanga son dos caras de una misma moneda, “ambas te llevan a lo mismo: al conocimiento de uno mismo”.











Ibiza, quizás su lugar en el mundo, le pareció ideal para crear un nuevo centro de “hot yoga”. Aquí ha conocido a muchas personas de diferentes culturas que, como él, se han venido a vivir a la isla buscando retomar el contacto con la naturaleza, la tranquilidad, la luz y el efecto terapéutico del mar, en definitiva, mejorar su calidad de vida y encontrarse a sí mismos. Con la experiencia adquirida, Sébastien se siente preparado para aportar su granito de arena en ese sentido. “El yoga es una disciplina muy completa porque se trabaja el cuerpo y la mente. Aprender a moverse, a activar el cuerpo es primordial para llevar una vida sana, sobre todo para las personas que por su trabajo son sedentarias. La práctica del yoga es una limpieza del cuerpo.”

En su nuevo centro “Hot Yoga Ibiza” (estudio de yoga y masajes), Sébastien imparte clases a precios asequibles, con asesoría previa para todo aquel que esté interesado en iniciarse en el yoga. Con la disciplina Bikram se trabaja a 40º C, con un 40-60% de humedad. Durante cada clase se practica un total de 26 posturas o asanas (ejecutadas siempre en el mismo orden) y dos ejercicios de respiración, uno al principio y otro al final. “Es imprescindible estar a la escucha de tu cuerpo y concentrarte en la respiración”. La sesión de 1h30 consta de dos fases: la primera se lleva a cabo de pie y es como un calentamiento. La segunda fase se realiza en el suelo y es la más importante porque se trabaja la columna vertebral. Al trabajar con calor húmedo, los resultados se perciben de manera más inmediata y se adaptan quizás mejor a la mentalidad y al ritmo de vida europeos, aunque en el centro también se imparten clases de Ashtanga. Eso sí, es recomendable asistir como mínimo dos veces por semana para percibir realmente los beneficios. En su céntrico estudio, en la calle de Corona (con parking gratuito en los Multicines), varios alumnos se despiden amistosamente tras una intensa sesión. Ver a las personas compartir sus emociones, abrazarse y marcharse con una sonrisa es su mejor recompensa.

Texto: Jordi Canut Martin