EDICIÓN: Febrero - Abril '09

POESÍA

Uta Horstmann

Sobre la alegría de una piedra al desgastarse


Siendo nosotros seres humanos, no podemos entender demasiado sobre la alegría de una piedra al desgastarse, sencillamente porque somos humanos y no piedras. ¿Acaso para una piedra existe siquiera la alegría? Una piedra puede ser antiquísima, y sin embargo nunca haber sentido alegría. ¿O tal vez una piedra exista en constante alegría?

Observo la piedra redonda, suave y grisácea que tengo ante mí. Comienza a hablarme. Sólo esta. A pesar de que hay incontables piedras descansando sobre la inmensa playa. El mar ondulea y murmura, seduciendo mis sentidos.

“ Me baño en las aguas del mar y permito que las olas enjuaguen mi espíritu", dice la piedra lentamente. "Me siento ligera e impecable. Puro ser."

Mientras habla, siento que mi mente se vacía. Nada. Relajada. Como si el mar la hubiese enjuagado de pensamientos. ME ENTREGO. Mi cuerpo, mi alma y mi ser se entregan al agua. Tan ligera, me siento ser piedra.

Entrego mis capas exteriores al mar, dejo que la arena y las olas me desgasten. Me hagan más y más suave. Los grumos se afinan. Lo áspero se vuelve terso. Se me ofrecen obsequios y los ofrezco yo también. Ofrezco al mar: arena para la playa. 





Texto: Uta Horstmann