EDICIÓN: Febrero - Abril '09

IBIZA MULTICULTURAL

Amanda Murphy
Ibiza multicultural


En estos tiempos de creciente tensión en Oriente Próximo, muchos de nosotros en Ibiza examinamos nuestros valores acerca de la religión, la seguridad y la identidad. La información globalizada nos muestra en nuestra propia casa el sufrimiento de los niños palestinos e israelíes. La globalización de la economía hace que nos preocupemos por nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos. De manera general, el medio ambiente es una fuente de inquietud para cualquiera que esté mínimamente informado. Ya no podemos seguir viviendo en nuestra bella isla sin pararnos a reflexionar sobre nuestro lugar en un mundo que pareciera estar en guerra consigo mismo.






Podemos considerar que Ibiza es un microcosmo representativo del mundo entero. Debido a nuestra ubicación, nunca han faltado invasores y ejércitos para conquistarnos y aportar valores, tradiciones y linajes. Desde un punto de vista genético, las invasiones han creado una población dinámica y rica en diversidad. Somos una mezcla de españoles, árabes y sefardíes, entre otros pueblos.




Un estudio reciente realizado a partir de muestras de ADN concluye que cerca del 20% de los genes de los españoles son de origen judío sefardí, y otro 11% de origen magrebí. Esta herencia genética refleja la diversidad cultural y religiosa de nuestra historia.
La influencia de judíos, musulmanes y católicos ha dejado en España e Ibiza una historia y una mezcla genética realmente multicultural. Las tensiones que existen entre las tres principales religiones abrahámicas (cristianismo, judaísmo e islam) no tienen por qué existir en Ibiza. Podemos aceptar nuestro legado y construir a partir de él, enseñando a nuestros hijos que las diferencias entre las personas son sanas y que aceptarlas en los demás es lo que nos hace ser verdaderamente humanos.


La intolerancia se basa en el miedo y la inseguridad. Las personas que son intolerantes dejan al desnudo, ante todos, su lado más débil. Si nosotros animamos a nuestros hijos a aceptar y dialogar, vivirán alejados de la ignorancia y la desconfianza. Los retos económicos y medioambientales a los que tendrán que enfrentarse son tremendos. Tenemos el deber de moldear la tolerancia de nuestros hijos para que tengan esperanza y valor para enfrentarse a los desafíos del futuro.
 


Texto: Amanda Murphy