EDICIÓN: Octubre - Diciembre '08

ROLPH BLAKSTAD


Rolph Blakstad
arquitectura
De ancestros noruegos, Rolph Blakstad nació en Vancouver, Canadá. Graduado en la Universidad de British Columbia en Bella Artes y Arquitectura, no solamente ha ganado premios por sus películas documentales, también es la fuerza que está detrás de la consultoría Blakstad Design. Sus diseños arquitectónicos inspirados en la serenidad son distintivos y fáciles de reconocer en Ibiza. En esta primera parte de dos artículos sobre Rolph, hablamos del comienzo de su trabajo como encargado de puestas en escena y productor de películas, también de sus viajes y de cómo llegó a Ibiza.

A comienzos de 1950 Rolph viajó a Europa, tras ganar una beca. Estudió Arte Medieval y Renacentista, arquitectura y técnicas manuales en Italia. Se mudó en 1952 a Londres, donde trabajó para la Inspección de Monumentos Antiguos – él es un artista arqueológico – su ojo está ya entrenado en el arte de examinar edificios antiguos. Durante este período de tiempo aprovechó también para viajar con su esposa visitando diferentes museos y galerías por toda Europa. En las navidades de 1951 se enamora de la isla de Capri, si bien sabemos que no fue esta la isla del Mediterráneo que lo cautivó y atrajo realmente, fue Ibiza.

Rolph volvió a Canadá en 1953 a instancias de la dirección de la “Canadian Broadcasting Company” (CBC), como encargado de puestas en escena. Fue aquí donde estudió y trabajó con Nicolás Soloviov, el encargado de escenas para el gran director ruso Eisenstein. Rolph fue entrenado con el método de Eisenstein, de visualización y diseño (un dato interesante, el padre de Eisenstein también fue arquitecto). Su primer trabajo de puesta en escena fue para una pieza de Joseph Conrad, que tenía lugar en la jungla africana – en el invierno de Vancouver con mucha inteligencia, ingenio y el hábil






































uso de ópticos, Rolph creó lo que parecía imposible. Diseñando y creando escenas para todo tipo de obras, desde piezas de teatro a óperas, Rolph aprendió mucho de diseño abstracto y naturalista, también cómo adecuar el diseño a una escena, habilidades que le servirían en su trabajo posterior.

A pesar de su éxito en la lluviosa y gris Vancouver, visiones del Mediterráneo lo atormentaban, inspirado por el libro de Paul Elliot “La vida y la muerte en un pueblo español”, quería visitar Ibiza. Se tomó un año de excedencia en la CBC y tuvo la suerte (o fue el destino) de poder vender el trabajo de 1 año de pinturas por 1500 dólares (lo suficiente para vivir 1 año en ésa época), Rolph y su mujer zarpan hacia el Mediterráneo e Ibiza.

Viajaron por la Costa del Sol, cuando aún había barcos de pescadores por las playas, y por Granada, siguieron bajando hasta Alicante donde cogieron el barco a Mallorca e Ibiza. Llegaron por primera vez a Ibiza un amanecer de 1956 y enseguida se enamoraron de la isla, Rolph recuerda que estaban “encantados”. Sin embargo el barco en el que viajaban se dirigía a Mallorca. Rolph quería conocer el “lugar” del escritor Robert Graves (más tarde nació una amistad). Para él Mallorca no tenía ni punto de comparación con Ibiza y se sentían ansiosos por volver, lo hicieron una semana más tarde en el siguiente ferry.

Rolph y su esposa se integraron en la comunidad de artistas de Ibiza haciéndose amigos de muchas personas de las que había leído en el libro de Elliot Paul. Se hacen amigos del gángster y pintor americano Charlie Orloff, el cual presentó a Rolph a la mujer del alcalde de Ibiza, Lupe Tur de Montis. Se hicieron muy amigos de la familia Tur de Montis, quien les alquilaba una casa de dos pisos, con 10 habitaciones con vistas al puerto y a la calle, por sólo 650 pesetas mensuales (8 euros). Rolph recuerda que había unos 60 forasteros en la isla (la mitad eran españoles) y sólo 12 automóviles.

El resto, como dicen, es historia y los Blakstad han residido aquí desde ese entonces. Esto no significa que ahí pararan los viajes de Rolph, todo lo contrario. Ese mismo año de 1956 fue la independencia de Marruecos, y Rolph y su mujer fueron de visita. Fue en la ciudad de Fez donde Rolph descubrió el arte marroquí y sus jardines que luego incorporó en sus diseños arquitectónicos. Su trabajo como productor de documentales para la CBC desde finales de 1950 hasta 1960, lo llevó a recorrer Europa, Turquía, Líbano, Siria, Jordania, Egipto, Kenya, Túnez, Marruecos, Nigeria, Irán, Pakistán, India y Kashmir y hasta las islas Galápagos, entre otros. Pero a finales de 1970 Rolph decide retirarse del mundo de las películas y dirige su mirada y sus manos a su primer amor, la arquitectura y el diseño.
Texto: Ruth Osborn
 
ROLPH BLAKSTAD
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