EDICIÓN: Junio - Agosto '08

PILATES











La Fuerza Interior



Joseph H. Pilates: 1880 - 1967




 Ocurrió en un pueblo en el oeste de Alemania: Allí vivía un niño, era un chiquillo débil, casi siempre le dolían sus extremidades y tosía mucho. Sus males – asma, raquitismo y fiebre reumática – no eran algo insólito en aquella época a finales del siglo XIX cuando las carencias y enfermedades estaban a la orden del día. Este muchacho se llamaba Joseph Hubertus Pilates.

Muy pronto comprendió que, para vivir una vida plena, necesitaba un cuerpo fuerte y sano y decidió no rendirse nunca. Empezó a practicar deporte con prudencia, tomó clases de gimnasia y se interesó por el yoga y otros métodos de entrenamiento del lejano oriente. Con el paso de los años, Pilates iba recobrando sus fuerzas y se convirtió en un joven de un porte tan magnífico que solía posar como modelo para láminas anatómicas.














Entrenamiento en el lazareto
20 años más tarde, cuando la primera Guerra Mundial ensombrecía Europa, Pilates residía en Gran Bretaña a donde había emigrado. Considerado un posible enemigo, fue internado en un campo de concentración. De nuevo se negó a sucumbir al sufrimiento y la desesperación sin luchar y se acordó de los ejercicios que le habían devuelto la fuerza vital. Enseño sus métodos a sus compañeros de prisión, les hizo realizar los ejercicios en los duros colchones y desmontó las camas de la enfermería para utilizarlas como aparatos de gimnasia. Tanto fortalecieron estas prácticas a los prisioneros que pudieron sobrevivir una epidemia de gripe sin sufrir grandes daños.

Terminada la guerra, Pilates volvió a Alemania donde la salud se había convertido en un asunto importante para todos. La gimnasia había ganado mucha popularidad y se habían creado los primeros balnearios. Joseph Pilates se consagró al entrenamiento integral del cuerpo. Enseñó sus propios métodos y ejercicios. El joven débil y enfermizo se había transformado en un gran deportista.











El primer estudio Pilates
En 1926, Pilates partió en la búsqueda de nuevos horizontes en América. Con su esposa, Clara, abrió en el edificio del New York City Ballet su primer estudio de entrenamiento. Pronto estableció un contacto intenso con los bailarines y coreógrafos de su época. En aquel entonces, Pilates llamaba a su método “Contrology”. Seguía desarrollando tenazmente su programa y creó un sistema único compuesto de unos 500 ejercicios. Pronto se corrió la voz de las técnicas de entrenamiento tan particulares que este inmigrante enseñaba y deportistas de élite, actores y leyendas del baile como Martha Graham iban a entrenar en su estudio. Otros se formaron bajo su dirección para enseñar a su vez sus métodos, contribuyendo así a divulgar sus ideas.

A principios de la década de los años 30, Pilates empezó a documentar de forma sistemática los éxitos de su método. Tomó fotografías de sus alumnos antes de la primera y después de la trigésima clase de entrenamiento. Muchas veces se cita la conclusión que sacó de este seguimiento:





“ Después de 10 sesiones notarán la diferencia, después de 20, la verán y después de 30, tendrán un cuerpo nuevo.”





El método Pilates
Pilates, cuyo cuerpo se había mantenido joven, falleció en un incendio en 1967. No llegó a ver como su método se convirtió en un referente de bienestar en todo el mundo. Esta mezcla entre entrenamiento de fitness, yoga y elementos de ballet sigue dando la respuesta perfecta a las necesidades actuales. Su meta consiste en obtener fuerza y flexibilidad, en encontrar el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu. Sus principios fundamentales son seis: Controlarse, concentrarse, respirar, centrarse, relajarse y movimientos fluidos. El eje del método es el entrenamiento del “Powerhouse”, que se encuentra en la musculatura que rodea la columna vertebral, en el centro del cuerpo humano, y allí sitúa Pilates la fuente de la energía.

Los ejercicios fortalecen y estiran los músculos profundos sin desarrollar excesivamente los superficiales. Se evitan posturas forzadas y se trabaja siempre sobre un grupo de músculos completo. De esta manera, el método Pilates resuelve problemas de espalda, mejora la respiración, mantiene flexibles tendones y ligamentos y ayuda a prevenir la osteoporosis. El cuerpo se hace más fuerte y esbelto, los movimientos se vuelven armoniosos como los de los bailarines. Por lo general, con este nuevo sentir del cuerpo aumenta también la seguridad y confianza en uno mismo.









Los principiantes suelen empezar con el entrenamiento sobre colchonetas en el suelo que fue el primero que desarrolló Pilates. Luego se realizan ejercicios con la ayuda de máquinas específicas construidas con madera, cuero y muelles de acero con poleas y cuerdas. Se enfoca el trabajo en la eliminación de tensiones y así se acrecienta y profundiza el efecto de los ejercicios. Máquinas como el “Universal Reformer” y el “Cadillac” recuerdan aún hoy al lugar donde Joseph Pilates pudo vencer la desesperación más profunda mediante el logro de rendimientos físicos máximos. En algunos detalles de estos aparatos se encuentran reminiscencias de accesorios de camas de hospital.